“Somos una sociedad que repite errores casi de manera suicida”
Sergio Olguín: “Somos una sociedad que repite errores casi de manera suicida”

Sergio Olguín es uno de los escritores argentinos contemporáneos que mejor maneja el misterio, el enigma y la aventura. Es autor de una decena de libros y su obra refleja la presencia de distintos géneros: novelas para adultos, cuentos, una novela infantil y guiones. En los últimos años, Olguín ha sacado a la luz una seguidilla de novelas policiales protagonizadas por Verónica Rosenthal (“La fragilidad de los cuerpos”, “Las extranjeras” y “No hay amores felices”). La saga se vio interrumpida este año por un fuerte golpe de timón: el autor dejó momentáneamente de lado la trama detectivesca para adentrarse en una historia fundada en la pasión, la opresión y la determinación de un hombre dispuesto a traspasar todos los límites por una relación inconfesable. El nombre de la novela: “1982” (Alfaguara), un año que no necesita mayores presentaciones.

¿Tenías la misma edad de tu personaje, Pedro, en 1982? ¿La música que él escucha, las películas que él ve... fueron tus propias elecciones?
En realidad, en 1982 yo tenía 15 años, no 19 o 20, como tenían los chicos que iban a Malvinas. Sí escuchaba la música de la que se habla en el texto, aunque no exactamente los temas de Spinetta, porque yo era más bien seguidor de Charly García. Pero me pareció que el perfil del personaje sí encajaba más con Spinetta, con el surrealismo y con la música de bandas como Almendra e Invisible. También compartimos con el protagonista el hecho de que los dos estudiamos Letras. En la novela puse muchas cosas que tienen que ver con mis recuerdos, pero obviamente hubo partes que tuve que reconstruir a partir de la necesidad de los personajes. 

La novela está atravesada por una historia de amor, pero el título, “1982”, remite a un clima de época enrarecido, marcado por el temor... 
Sí, yo quería que fuera una historia de amor pero en un marco opresivo, marcado por la violencia de lo que fue la dictadura. Fátima y Pedro son dos personajes que se enamoran perdidamente uno del otro, pero que lo hacen en el lugar y en el momento menos indicado. Siempre quise remarcar más que nada esa historia de amor y me interesa que los lectores se queden más con eso que con toda la violencia política, social e íntima que hay en la novela. 

Pedro es un personaje que transgrede más de un mandato: hijo de un militar, decide estudiar Letras y se deja llevar por un amor prohibido.. ¿encaja en tu categoría de héroe? 
Pedro es un héroe de nuestro tiempo en el sentido de que no tiene las características de aquel héroe que combate contra los peligros y los males y los vence, transformando el mundo. Él no desea eso. Lo que desea es ser libre, con eso le alcanza. Encarna a un joven que va en contra de los preceptos paternos y que sólo pretende vivir su amor, pero no se da cuenta de que está en medio de una historia mucho más compleja. Ahí donde ese héroe cotidiano se convierte, además, en un personaje trágico.

¿Escribiste “1982” de un tirón o fue de esos libros que se gestan en medio de largos paréntesis?
Fue un proceso bastante breve, sin embargo, el proyecto venía de larga data. Empecé con la idea de escribir una adaptación de Fedra, la historia clásica. Me interesaba tomar ese personaje y encarnarlo en una mujer argentina de estos tiempos. Desde fines de los 80 me estuvo rondando esa idea pero nunca pude hacer algo interesante, hasta que descubrí que la novela tenía que transcurrir en la época de Malvinas. Con eso cerró mejor todo el argumento. Ese momento coincidió con cierto cansancio de mi parte con respecto a las novelas policiales que venía escribiendo, así que decidí que era tiempo de dedicarme a la historia de Fátima y Pedro.
 
Estás incursionando en la escritura de guiones. Contame acerca del proyecto que llevará al cine la vida del asesino serial Robledo Puch... 
Junto con Rodolfo Palacios, autor de “El Ángel Negro”, biografía de Carlos Eduardo Robledo Puch, y el director Luis Ortega, escribimos un guión para cine basado en ese libro. La película se filmará a partir de julio o agosto. Tomamos parte de la vida del personaje: nos concentramos en su etapa criminal. Hicimos una versión libre para que la película fuera más cinematográfica que la vida misma, que a veces no resulta del todo cinematográfica. 


Tu personaje Verónica Rosenthal también llegará a la tele, en una miniserie basada en “La fragilidad de los cuerpos”... ¿Eso no cambia en nada tu “relación” con ella? 
El proyecto de llevar a Verónica Rosenthal a la televisión empezó hace varios años. Hubo propuestas que no se concretaron. Después apareció Polka, que compró los derechos y, asociada con el grupo Turner, armaron la serie de ocho capítulos. Va a ser emitida por El Trece y TNT. En el interim entre que apareció el primer libro sobre Verónica Rosenthal, “La fragilidad de los cuerpos”, y el momento en que se concretó el proyecto de la serie, aparecieron dos novelas más sobre el personaje. Sin embargo la serie no influyó de manera importante en la escritura de esos dos libros y no creo que lo haga porque son obras independientes. Si bien para mí es muy movilizador ver a mis personajes existiendo de una manera distinta, lo vivo como un acontecimiento un poco ajeno porque forma parte de la creatividad de otras personas, como el guionista Marcos Osorio Vidal, el director Miguel Kohan y los actores Juan Gil Navarro, Eva de Dominici y Germán Palacios. En ese movimiento entre lo entrañable y lo ajeno, la literatura se mantiene bastante a salvo. 

¿Creés que los argentinos hemos aprendido algo después de tantos años de horror y violencia naturalizados? 
Lo que uno tiene son sensaciones personales e individuales. La mía es que la de Argentina es una sociedad de aprendizaje lento, le cuesta mucho sacar enseñanzas de su historia y muchas veces ha repetido errores de otras épocas. Sin duda hay un testimonio fuerte de lo ocurrido en la dictadura a partir del trabajo de las asociaciones de Derechos Humanos y de dirigentes sociales y políticos. Eso creó cierta conciencia. Pero, por otra parte, soy bastante pesimista porque creo que somos una sociedad que repite errores casi de manera suicida. Espero que nunca nos pase al nivel de arrastrar al país nuevamente a aquellos años de muerte, desapariciones, torturas y robo de niños. Sería un signo de que aprendimos una lección como sociedad. 

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