Marchas y reclamos por el monito Martín
Marchas y reclamos por el monito Martín

La Policía Rural, en un cuestionado procedimiento en el que nunca exhibieron una orden de secuestro, una denuncia formalizada por terceras personas ni ningún otro documento que justificara su proceder, secuestró en la tarde del martes a Martín, un mono que la familia Somacal en Campamento Vespucio cría desde hace dos años luego de que lo encontraran moribundo después de la quema de los montes que rodean esa localidad del norte. Según lo manifestado por el personal policial, el procedimiento se realizó luego de una denuncia por malos tratos hacia Martín, que se encontraba encadenado durante todo el día. Con ese argumento se llevaron al animalito con la intención de trasladarlo hacia el centro de rehabilitación y readaptación en Finca Las Costas pero los amigos, conocidos y vecinos de Ignacio Somacal se solidarizaron con el joven y expresaron su indignación y su dolor por las redes sociales.

Ayer en horas de la mañana se manifestaron frente a la Policía Rural portando carteles y pancartas e hicieron circular una petición a favor de la devolución de Martín a "su papá", Ignacio.

"Sólo quiero que sea feliz"

Ignacio es quien cuida de Martín al que cría desde hace dos años; el joven relató a los medios que lo entrevistaron durante toda la jornada: "Yo no lo compré a Martín. Un día un vecino después de la quema del monte me lo trajo porque toda la manada había muerto. Entraba en la palma de mi mano y lo cuidé como a un bebé; le daba mamadera, le ponía pañalines y a los 6 meses recién recuperó sus fuerzas".

Ignacio refirió: "Muchas veces me fui a caminar a los cerros, al monte y lo llevaba con la intención de que regresara a su hábitat. Pero Martín no quería saber nada de que lo deje porque se me prendía del cuello, de la pierna y no había chances de dejarlo".

“Se acostumbró a nosotros”

Como Ignacio tiene un negocio en frente a su casa, “Martín me seguía y yo tenía miedo de que se cruce solito la calle, que lo agarre un vehículo o lo ataquen los perros, así que le puse una piola larga con la que se mueve en el patio de enfrente de la casa, se sube al árbol, juega y anda tranquilo. Pero la Policía que vino a secuestrarlo dijo que tenían una denuncia por malos tratos, lo que es totalmente falso. Yo no estaba en ese momento, los atendió mi padre y cuando me avisó me fui al abogado. Ahí me explicó que actuaron muy mal, que debían haber exhibido una orden pero todo fue de palabras”.

Ignacio, muy conmovido por la situación pero sorprendido por el gran apoyo que recibió de los vecinos, en las redes sociales donde se abrió una página en su apoyo y pidiendo por la devolución del monito y en los medios de comunicación de la zona, explicó que “si yo supiera que lo van a llevar a un lugar donde estará mejor no tendría problemas. Pero sé que él se acostumbró a nosotros porque somos su familia. Ahora lo tienen en una jaula, no quiere comer, llora todo el tiempo y si estoy haciendo esto es porque quiero verlo feliz, es lo único que me interesa”, expresó el joven vespuceño, quien precisó que el animalito siempre estuvo controlado por un médico veterinario “y tiene todas las vacunas; si en las campañas de vacunación se recomienda vacunar a perros, gatos y monos, entonces cómo es que es ilegal tener a un animal que ahora es parte de mi familia”, se preguntó.

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Sección Editorial

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