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Esteban Ribovics ya tiene todo listo para volver a subir al octágono. El peleador nacido en Tartagal se enfrentará este sábado 3 de octubre a King Green (estiman que la pelea arrancará a las 21), en una nueva presentación dentro de la UFC. La pelea será en el Delta Center de Salt Lake City, Utah, Estados Unidos.
A pesar del nombre de su rival y de la importancia que tiene cada combate en la principal organización de MMA del mundo, en diálogo con El Tribuno, Ribovics aseguró que encara la pelea con la misma mentalidad de siempre. “Se siente como una pelea más. Tiene un poquito más de nombre, pero se siente una pelea más”, explicó.
El salteño aceptó el combate con apenas cuatro semanas de anticipación. Si bien no tuvo un campamento completo, consideró que llegó en buenas condiciones porque había peleado recientemente.
“No hice tanto sparring, pero me preparé bien. Me entrené fuerte”, señaló. Además, destacó que realizó su preparación en altura y puso especial atención en el cuidado de su cuerpo.
La vida en Estados Unidos y la distancia con su familia
Actualmente, Ribovics vive en Palm Beach, cerca de Miami, junto a su esposa. Su vida lejos de Argentina significó un cambio importante, aunque asegura que la distancia no representa un problema para él.
“Gracias a Dios vivo con mi esposa, no estoy solo. Es mi familia allá, así que no se siente tanto el desarraigo”, contó.
El peleador explicó que desde los 17 años está acostumbrado a vivir lejos de su familia. Primero fue Córdoba y luego Estados Unidos, por lo que mantiene una dinámica similar a la que ya tenía.
“Veo a mi familia una vez al año. No se siente tanto el desapego”, sostuvo.
Lo que más extraña son algunas costumbres y momentos compartidos con sus amigos: “Los asados, son las cosas que se extrañan. Eso sí cuesta un poquito”.
De Tartagal al máximo nivel del MMA
Aunque actualmente desarrolla su carrera en Estados Unidos, Ribovics no pierde el vínculo con Tartagal. Cada año regresa a su ciudad natal para reencontrarse con familiares y amigos.
“Es hermoso. Mi familia, mis amigos. La gente ahí me tiene muy arriba y eso se siente bastante”, expresó.
Además, el cariño de los tartagalenses ocupa un lugar especial en su historia.
“Me tienen como una estrella y está bueno. Me apoyan, me quieren bastante. Yo amo con todo mi ser Tartagal, es donde nací. Siempre voy a ser tartagalense”, afirmó.
Ribovics también habló sobre el orgullo de representar a Argentina en la UFC. Incluso contó entre risas un reclamo entre los salteños, ya que en algunas ocasiones fue anunciado como cordobés.
"Es un orgullo estar donde estoy. Si bien se me han peleado un poquito los salteños porque cuando me anuncian dicen 'Córdoba', pero soy salteño. Pero para mí es un orgullo estar representando a Argentina. Representarla es lo que siempre quise, así que estoy viviendo un sueño más”, sostuvo.
Los primeros pasos en Tartagal
La historia de Ribovics dentro de las artes marciales mixtas comenzó cuando tenía apenas 11 años. Un familiar lo llevó a entrenar a Los Infernales de Tartagal, donde permaneció hasta los 17.
“Empecé ahí en Los Infernales de Tartagal con Daniel Guerra a los 11 años. Estuve hasta los 17 años”, recordó.
Su primer contacto con el deporte fue suficiente para darse cuenta de que había encontrado su lugar.
“Me llevó un primo, era el novio de mi prima, y la verdad es que me gustó. El primer día me cagué a piñas con alguien, me encantó y dije: ‘Esto es lo mío, acá tengo que estar yo’”, relató.
Aquellos entrenamientos en Tartagal también fueron, según Ribovics, fundamentales para formar el carácter que hoy muestra arriba del octágono.
“Ahí en Tartagal sí nos dábamos fuerte. No existían los guantes grandes de MMA. Con eso nos dábamos al cien. Yo creo que eso me curtió también y me hizo no tener miedo a los golpes hoy en día y ser aguerrido, porque en ese momento era a mano limpia”, explicó.
Córdoba, los estudios y una decisión que cambió su vida
A los 17 años dejó Tartagal y se trasladó a Córdoba para estudiar. Sin embargo, aunque comenzó distintas carreras y tuvo buenos resultados académicos, su verdadera pasión seguía siendo el MMA.
“Estudié tres carreras, me fue bien en todas, pero no me daba el tiempo para entrenar, que es lo que yo quería”, contó.
En Córdoba comenzó a competir y entrenó con diferentes referentes, hasta llegar al equipo Alpha Team, donde continúa vinculado a su formación en Argentina.
Finalmente, decidió dejar los estudios para apostar completamente por su carrera deportiva.
“Le dije: ‘Vamos a darle acá porque no quiero estudiar. No sigas pagando universidades’. Y me apoyó, me apoyó con los ojos cerrados como toda mamá”, recordó.
Su madre también lo acompañó económicamente durante los primeros tiempos de su carrera, hasta que apareció la posibilidad de competir en Estados Unidos.
El momento más difícil: lesión, trabajo y sacrificio
El camino hacia la UFC no fue sencillo. Ribovics recordó uno de los períodos más difíciles de su carrera, cuando sufrió una lesión en el hombro antes de una pelea en Brasil.
Sin poder competir y con una situación económica complicada, llegó a tener menos de mil dólares en su cuenta.
“Fue horrible. Tenía menos 800, menos 1000 dólares en la cuenta. No tenía pelea, no tenía nada. Se me había salido el hombro y no pude pelear contra Brener”, relató.
Para mantenerse en Estados Unidos comenzó a realizar diferentes trabajos mientras continuaba entrenándose.
“Laburé en un restaurante, seguridad de hoteles, dando clases, poniendo puertas y ventanas. Laburé de todo”, enumeró.
La rutina fue extremadamente exigente: “Creo que dormía tres, cuatro horas nomás, trabajaba y entrenaba todo lo otro”.
Para Ribovics, atravesar aquella etapa terminó convirtiéndose en una experiencia determinante.
“Todo eso que hice ahí, el no bajar los brazos y el seguir luchando solo acá en Estados Unidos, me dio la fuerza necesaria para salir a buscar lo que quería”, aseguró.
Rubén Fini y las personas que lo acompañaron
A lo largo de su carrera, Ribovics reconoce el papel de las personas que lo acompañaron. Entre ellas destaca especialmente a Rubén Fini, su entrenador de Córdoba y una figura clave en su formación.
“Rubén Fini me ha marcado bastante. Siempre apostó por mí. Es como un papá, los consejos que te da. Un buen mestre, por así decirlo”, señaló.
También remarcó la importancia de contar con personas que acompañen al deportista durante un camino que muchas veces puede resultar solitario.
“Es un deporte muy solitario también, así que tener gente que te quiera y que quiera que vos logres tus resultados es muy importante”, explicó.
Evolución como peleador
Con el paso de los años, Ribovics también fue modificando y ampliando su estilo de pelea. Si bien el striking continúa siendo una de sus principales características, puso especial énfasis en mejorar su grappling y su Jiu Jitsu.
“En la parte de grappling, de Jiu Jitsu, es lo que me he tratado de enfocar un poco más. Si bien sigo mejorando la parte de grappling, es lo que todos saben que es mi punto, no débil, pero donde soy un poquitito menos que el striking”, explicó.
Para continuar creciendo, buscó entrenar en distintas academias y aprender nuevas técnicas.
“Siempre el peleador está capacitándose o tratando de estudiar cómo ser mejor peleador. Salen cosas nuevas, llaves nuevas, técnicas nuevas y hay que saberlas porque después, si te las hacen, ¿cómo vas a escapar de eso?”, planteó.
Un sueño que empezó cuando tenía 17 años
Ribovics recordó que su objetivo de llegar a la UFC no apareció de repente. Desde su adolescencia ya les decía a sus compañeros de estudio que algún día iba a competir en la organización más importante del mundo.
“Desde los 17 años ya tenía en claro qué es lo que quería. En todas las carreras que estudié, yo les decía a mis compañeros 'voy a pelear en la UFC'”, afirmó.
Incluso mientras cursaba distintas carreras, repetía que su objetivo era llegar a la UFC. Hoy, aquellos compañeros que escuchaban sus sueños se lo recuerdan.
“Hoy recibí mensaje de uno que cuando estudiaba Educación Física me dice: ‘Y pensar que vos decías que ibas a llegar a la UFC y ahora estás ahí’”, contó.
Para Ribovics, recibir ese tipo de mensajes también representa una motivación adicional para continuar avanzando.
Este sábado 3 de octubre y se podrá ver de forma exclusiva en Paramount+ para Latinoamérica. El tartagalense volverá a representar a Argentina en el octágono. Del otro lado estará King Green, pero para el salteño la fórmula continúa siendo la misma que aprendió desde sus primeros entrenamientos en Tartagal: prepararse, trabajar y seguir adelante.