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Murió el Roña Castro: qué reveló la autopsia y cómo fue su vida dentro y fuera del ring

El exboxeador murió a los 59 años en un bingo de Morón. La autopsia preliminar indicó una falla cardíaca. Su historia, desde una infancia difícil hasta el título mundial y la ayuda social.
Miércoles, 14 de octubre de 2026 17:57

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Jorge “Roña” Castro murió en la madrugada del miércoles 14 de octubre, a los 59 años, después de descompensarse en un bingo de Morón. Según el resultado preliminar de la autopsia difundido por la prensa, el excampeón mundial sufrió un edema agudo de pulmón asociado a una falla cardíaca. El estudio indicó que se trató de una muerte por causas naturales, no traumática. Su fallecimiento cerró una vida que comenzó entre privaciones en la Patagonia, alcanzó reconocimiento internacional en el boxeo y encontró, en sus últimos años, una nueva ocupación en la asistencia social con lo que menos tienen.

Castro también tenía diabetes, según el parte policial citado por TN. Ese antecedente de salud se conoció después de su descompensación, aunque la información disponible no permite atribuirle la causa de muerte. Su hija relató que había manifestado un fuerte dolor en el pecho y que todo sucedió en pocos minutos. El personal médico que acudió al establecimiento constató su fallecimiento en el lugar.

Su hija Quimey, que estaba con él, contó que había manifestado un fuerte dolor en el pecho antes de descompensarse. En una entrevista con TN habló de un infarto y relató que todo ocurrió en pocos minutos. Esa descripción familiar debe distinguirse del resultado preliminar de la autopsia, que es el dato médico conocido sobre la causa del fallecimiento. El equipo que acudió al establecimiento constató su muerte en el lugar.

Para entender quién fue Castro, sin embargo, hay que retroceder mucho más que hasta aquella madrugada. Antes del cinturón mundial, de la pelea con John David Jackson y de las apariciones televisivas, hubo un niño que conoció el hambre y que, décadas después, explicó su trabajo solidario a partir de esa experiencia.

Quién era el Roña Castro y cómo fue su infancia

Jorge Fernando Castro nació el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz. Creció en una familia numerosa, atravesada por dificultades económicas y por la separación de sus padres. Su madre trabajaba como portera y los recursos no alcanzaban. Las peleas callejeras formaron parte de esos primeros años y estuvieron detrás del apodo que lo acompañaría incluso cuando su nombre ya figuraba entre los campeones mundiales: el “Roña”. Durante la adolescencia encontró en el boxeo una actividad en la que podía encauzar aquel temperamento.

El propio Castro contó que, después de la separación familiar, pasó una etapa en Catamarca con su padre. En una entrevista publicada en 2024 recordó situaciones de violencia y privaciones alimentarias. Al explicar por qué había abierto un comedor en su gimnasio, relacionó directamente aquella decisión con lo que había vivido de chico: quería evitar que otras personas atravesaran el hambre que él había conocido. Ese recuerdo permite comprender una parte de su recorrido posterior, más allá de los resultados deportivos. 

El debut profesional y el camino al campeonato mundial

El 14 de febrero de 1987 debutó como profesional con una victoria por nocaut sobre el chileno Patricio Caracci. Fue el comienzo de una carrera extensa, en la que acumuló combates y experiencia hasta conseguir oportunidades internacionales. Su ascenso tuvo derrotas y nuevas posibilidades: antes de convertirse en campeón, ya había enfrentado exigencias del máximo nivel. 

En diciembre de 1991 perdió por puntos ante Terry Norris en París, en una pelea por el título superwelter del Consejo Mundial de Boxeo. La consagración llegó el 12 de agosto de 1994, cuando venció al estadounidense Reggie Johnson en Tucumán y obtuvo la corona mediana de la Asociación Mundial de Boxeo. El muchacho de Caleta Olivia se había convertido en campeón mundial. Pero la pelea que terminaría definiendo su lugar en la memoria deportiva todavía estaba por llegar.

La noche de Jackson: la pelea que lo hizo inolvidable

El 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, México, Castro defendió el título ante John David Jackson. El estadounidense dominaba el combate y el argentino llegaba al noveno asalto muy castigado, con cortes en el rostro y una clara desventaja. La posibilidad de una derrota parecía cada vez más cercana cuando encontró el golpe que cambió la pelea: conectó a Jackson, lo derribó y completó una remontada que le permitió conservar el cinturón.

Aquella victoria quedó asociada a la expresión “La mano de Dios”, que Castro utilizó para describir su golpe decisivo. La comparación remitía al gol de Diego Maradona en el Mundial de México de 1986. El combate fue elegido pelea del año por la revista especializada The Ring y convirtió esa defensa en el episodio más recordado de su trayectoria. Es importante distinguirlo: Castro ya era campeón cuando enfrentó a Jackson; aquella noche retuvo la corona.

Su reinado terminó en diciembre de 1995, cuando perdió ante el japonés Shinji Takehara en Tokio. Sin embargo, continuó compitiendo y amplió una carrera que se extendió durante dos décadas.

El accidente que puso en riesgo su vida y su regreso al boxeo

En junio de 2005, todavía en actividad, sufrió un grave accidente automovilístico en Puerto Madero. Fue internado en el Hospital Argerich con politraumatismos, lesiones pulmonares y fracturas de costillas. Permaneció 27 días en coma y atravesó una recuperación que volvió a colocar su nombre en las noticias, esta vez por su estado de salud. Nueve meses después regresó al ring. Ese retorno fue otro de los episodios extraordinarios de una trayectoria marcada por recuperaciones. 

Su recorrido profesional abarcó de 1987 a 2007 y terminó con 144 peleas: 130 victorias, 11 derrotas y tres empates. Noventa de sus triunfos fueron por nocaut. Las cifras muestran la dimensión de su carrera, aunque su reconocimiento popular también se sostuvo en aquella defensa ante Jackson y en su presencia pública después del retiro.

Los últimos años: del gimnasio a los comedores

Durante la pandemia, Castro convirtió su gimnasio en un espacio de asistencia alimentaria. La iniciativa comenzó en un contexto de paralización de actividades y dificultades económicas para los boxeadores, y después se extendió a otros vecinos del conurbano bonaerense. El lugar destinado al entrenamiento pasó a servir también para organizar comida y distribuir ayuda. 

En agosto de 2026, había contado que administraba cuatro comedores y abastecía con mercadería a otros diez. En esa entrevista describió cómo la demanda había dejado de limitarse a los chicos y alcanzaba también a padres, madres y abuelos. La asistencia alimentaria ocupó así un lugar central en la última etapa de su vida y recuperó una preocupación que vinculaba con su propia infancia. 

La historia de Jorge Castro reúne al campeón mundial y al hombre que organizaba comida para sus vecinos. Entre ambos hubo una infancia difícil, cientos de entrenamientos, victorias, derrotas y un accidente del que consiguió recuperarse. Su muerte a los 59 años deja ese recorrido completo: el de un boxeador cuya pelea más famosa duró nueve asaltos, pero cuya vida pública siguió mucho después de abandonar el ring.

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