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El combate por el título mundial de los pesos pesados de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en el Co-op Live Arena de Manchester entregó todo lo prometido ante 18.000 espectadores. Daniel Dubois recuperó el cetro mundial al imponerse por nocaut técnico en el undécimo asalto frente a Fabio Wardley, quien defendía el cinturón en su primera defensa desde la consagración.
El combate se transformó en un espectáculo brutal para los aficionados, con sangre, dramatismo y momentos de máxima tensión dentro del cuadrilátero. Caídas, cortes y un ritmo frenético mantuvieron al público de Manchester en vilo hasta que el árbitro decidió intervenir.
La pelea comenzó de manera complicada para Dubois, quien incluso llegó tarde al estadio tras quedar atrapado en el tránsito de la ciudad. Apenas sonó la campana inicial, Wardley sorprendió con un potente derechazo que mandó al aspirante a la lona en apenas diez segundos, generando estupor entre los presentes.
Ese no sería el único momento crítico para el flamante campeón. En el tercer asalto, Wardley volvió a castigar con un gancho de izquierda que derribó otra vez a Dubois. Ante la ofensiva de su rival y para evitar un daño mayor, el británico decidió arrodillarse mientras Wardley buscaba definir la pelea por nocaut.
Después de ese episodio llegó una escena inesperada. Antes del inicio del cuarto round, el entrenador Don Charles reaccionó con dureza y le dio una bofetada a Dubois para despertarlo y cambiar su actitud. Desde allí, el boxeador británico mostró otra postura: tomó la iniciativa y comenzó a imponer condiciones con un jab sólido que empezó a inclinar la pelea a su favor.
Las consecuencias del castigo quedaron marcadas en el rostro de Wardley, que terminó convertido en un verdadero “baño de sangre”, según describieron distintos medios especializados. El púgil sufrió un corte en la nariz, sangrado constante y una fuerte inflamación en el ojo derecho, situación que obligó a dos revisiones médicas durante el combate.
En los rounds intermedios, Dubois fue consolidando su dominio con combinaciones precisas y golpes descendentes que pusieron al límite la resistencia de Wardley. La sangre sobre el tapiz, los rostros dañados y el intercambio permanente de golpes reflejaron la intensidad extrema de la pelea.
Finalmente, el árbitro Howard Foster decidió detener el combate en el undécimo asalto, cuando observó a Wardley arrinconado y sin reacción frente a una seguidilla de derechazos del retador. La intervención llegó a los 28 segundos de ese round.
Tras la victoria, Dubois reconoció el esfuerzo de su rival y aseguró: “Fue una guerra. Superamos los momentos difíciles. Gracias, Fabio, por eso, gracias… ¡Qué gran pelea, qué gran batalla, hombre!”. Luego agregó: “Tuve que sacar todo mi potencial, confiar en el jab y usar todas mis habilidades. ¡Qué gran pelea, qué gran batalla! Pero vuelvo a ser el número uno”.
El boxeador oriundo de Greenwich remarcó además que la clave del triunfo estuvo en la estrategia y la confianza en sus recursos: “La clave fue confiar en el jab y usar todas mis habilidades”.
Por su parte, el promotor Frank Warren afirmó tras la pelea que se trató del “mejor combate de peso pesado” que organizó en toda su carrera y confirmó que el contrato contempla una cláusula de revancha. También sostuvo que ambos púgiles necesitarán un largo tiempo de recuperación debido a la dureza del enfrentamiento.
La victoria representa el regreso de Dubois a la cima del boxeo pesado, luego de haber perdido anteriormente el título ante Oleksandr Usyk. Cuestionado en otras ocasiones por su rendimiento en escenarios importantes, esta vez mostró reacción, resistencia y fortaleza mental para revertir la adversidad. Con este triunfo, su récord quedó en 23 victorias, 3 derrotas y 22 nocauts, mientras que Wardley registra ahora 20 victorias, 1 derrota y 1 empate.