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"Ser o no ser, esa es la cuestión", es la frase célebre del monólogo de la obra Hamlet escrita en el 1600 por el dramaturgo inglés William Shakespeare y que en nuestros días marca una gran brecha no solo en los medios, sino además en los distintos personajes que incursionan en un mundo tan amplio como es la información... con la denominada "primicia".
Lo que hizo ayer Florencia Peña al informar la muerte del padre de Lionel Messi, solo es parte de la voracidad en mostrarse y subirse permanentemente al podio de la información, que muchas veces es tal, pero otras se denomina desinformación, mala intención, ignorancia, interés, o principalmente mentira.
Y hoy, en un mundo tan globalizado, a diferencia de otrora, más del 95% de "la prensa" está invadida de "comunicadores", que ni siquiera chequean los datos ni las fuentes, y muy lejanos a lo que es "periodismo".
Así, hoy hasta una fotografía, un personaje o un video puede ser irreal. Llama la atención, pero es irreal. Y el problema es el contexto.
"Me dieron una noticia y me invitaron a que la diga al aire. Solo escuché que había una enfermedad. Si lastimé a alguien pido mis disculpas", aseguró Peña entre lágrimas luego de la denominada "fake news" o "noticias falsas".
Sí lastimaste a alguien Peña. "Lastimaste" a 47 millones de argentinos que reviven la ilusión de una cuarta copa mundial en el deporte más popular del mundo.
"Lastimaste" a 47 millones de argentinos que apoyan "30 horas por día" al máximo referente, al jugador récord, al que parece extraterrestre, pero que es más humano que muchos.
Y también "lastimaste" a millones de hinchas solamente de Lionel Andrés Messi que están distribuidos por todo el planeta y que solo disfrutan con verlo jugar, mostrar magia cada vez que agarra una pelota y que hace delirar a miles de hinchas en cada gol, juegue donde juegue.
El problema que esta clase de "errores" solo le sirven a "varios sectores" de turno, en el deporte, la cultura, la religión, pero principalmente en la política, que se aferran a estas noticias malintencionadas para poner una mordaza a la "verdadera prensa" o a los "verdaderos periodistas", para poder acallar las críticas y las informaciones que ponen freno a las "fiestas de unos pocos".
Hoy es Florencia Peña, ayer pasaron varios nombres y en el futuro habrá muchos más. Una lápida sin nombre para una gran profesión.