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Murió Daniel Castellani, una verdadera leyenda del vóleibol argentino

Tenía 65 años y atravesaba una dura enfermedad. Fue el capitán de la Selección que fue bronce en el Mundial de Argentina 1982 y los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.
Viernes, 26 de junio de 2026 07:24
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El deporte celeste y blanco perdió a un grande. Un referente enorme que dejó su marca como atleta, primero, y como entrenador y líder fuera de la cancha, después. Daniel Castellani, uno de los mejores voleibolistas argentinos de todos los tiempos, murió este jueves a los 65 años, tras una larga lucha contra un cáncer, que le habían diagnosticado a principios de 2023. Fue emblema y capitán del seleccionado que ganó la medalla de bronce en el Mundial de Argentina 1982 y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Castellani fue mucho más que un nombre propio en la historia del vóleibol nacional. Nacido en Buenos Aires el 21 de marzo de 1961, construyó una carrera enorme desde sus primeros pasos en Boca y GEBA hasta su recorrido por clubes de Argentina, Brasil e Italia.

Como jugador, fue símbolo de una generación inolvidable. Debutó con la celeste y blanca a fines de los años '70 y vistió la cinta de capitán entre 1981 y 1988, un ciclo que tuvo dos hitos imborrables.

El primero fue el bronce en el campeonato del mundo que se disputó en el Luna Park de Buenos Aires en 1982. Bajo la dirección técnica del surcoreano Young Wan Sohn, perdió en semifinales con la Unión Soviética y venció luego por un contundente 3 a 0 (16-14, 16-14 y 15-11) a Japón para subirse por primera vez a un podio mundial.

El segundo llegó seis años después, en la cita olímpica de Seúl 1988, en la que consiguieron la primera medalla olímpica de la historia del vóleibol albiceleste, que fue también de bronce. Otra vez fue el seleccionado soviético el que los frenó en las semis. Y otra vez, los argentinos se levantaron para superar por 3 a 2 (15-10, 15-17, 15-8, 12-15 y 15-9) a Brasil para adueñarse del tercer lugar.

Después, Castellani trasladó su liderazgo al banco. Dirigió a la Selección Argentina masculina entre 1993 y 1999, ganó el oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 y condujo al equipo a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Y estuvo al frente de Bolívar, en los primeros años del proyecto que terminó construyendo un dominio en la Liga Argentina.

Su carrera como entrenador también tuvo vuelo internacional. Dirigió clubes de BrasilPoloniaItaliaBélgicaGrecia Turquía. Aunque en Europa es recordado especialmente como el entrenador que llevó al seleccionado masculino de Polonia a ganar por primer Campeonato Europeo, en 2009.

Quien también fue coach de Finlandia durante una temporada, volvió a ponerse al servicio del voleibol albiceleste a fines de 2022, cuando aceptó el desafío de tomar el mando de Las Panteras, a poco de terminar su contrato con el Fenerbahçec turco.

"Estoy feliz y honrado. Ser entrenador de Las Panteras es una oportunidad única y un enorme desafío. Tenemos mucho trabajo por delante. Gracias por confiar en mí", dijo en aquel momento.

Sus primeros meses a la cabeza del seleccionado argentino no fueron fáciles, porque a principios de 2023 le diagnosticaron cáncer. Pero él no bajó los brazos. Mientras batallaba contra su enfermedad, en mayo comenzó a trabajar con el equipo, con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 como objetivo a largo plazo. Y en agosto, celebró el primer gran resultado de su gestión cuando conquistaron por primera vez la Copa Panamericana, que se jugó en Puerto Rico, y la plata en el Sudamericano de Recife.

Meses más tarde, durante los Juegos Panamericanos de Santiago 2023, en los que las argentinas fueron cuartas, habló por primera vez de su salud en una entrevista con el diario La Nación y confesó: "Este desafío (de dirigir al seleccionado) me mantiene vivo".

"En enero me detectaron un cáncer. Me dejó sensible… Nunca hablé… Nunca hablé de esto. Sí, pasé por un cáncer, pasé la quimioterapia… Ahora estoy bien, fueron momentos difíciles, pero obviamente que con el apoyo de mi familia y de todos los que estuvieron cerca, que fue mucha gente, pude pasarla y hoy estoy bien, operado", contó tras quebrarse.

"Hice la quimio por cuatro meses y en mayo empecé a dirigir. No dudé, sí tenía más ganas, obviamente. Quería salir, tenía este compromiso con las chicas. Obvio, quería hacerlo, quería que las cosas salieran bien y quería salir también por eso. Y por mi familia, por mis amigos…", agregó.

Castellani se enfocó entonces en el trabajo con las chicas con la idea de "ser un vehículo para que sean las atletas las que desarrollen sus sueños y sus objetivos, eso es lo que más feliz me deja de este trabajo. El poder ayudar al equipo a transformarse, a buscar sus objetivos". Pero en junio de 2024, la Federación Argentina de Vóleibol anunció que iba a tomarse una licencia para someterse a un tratamiento.

Desde ese momento, Facundo Morando se hizo cargo del equipo, sobre todo en los entrenamientos del día a día y en los viajes, y Daniel siguió asesorando y ayudando con su experiencia, como coordinador de selecciones femeninas.

Su larga trayectoria, su talento como jugador y entrenador, sus conocimientos y las formas en las que entrenó y se relacionó con cada persona que se cruzó, lo transformaron en leyenda. Tanto, que la noticia de su fallecimiento se hizo en todo el mundo del vóleibol.

"Castellani marcó la historia del voleibol moderno, como un líder indiscutido dentro y fuera de la cancha", escribió la FEVA en un sentido comunicado. "Su legado, sus enseñanzas y su calidad humana quedarán para siempre en la memoria del deporte argentino", agregó.

Luciano De Cecco, emblema del seleccionado que emuló la hazaña olímpica de Castellani y sus compañeros al colgarse el bronce en los Juegos de Tokio 2020, lo despidió en su cuenta de Instagram. "Un grande en todos los sentidos", escribió uno de los mejores armadores de la historia.

"Volá alto Dani... No tengo palabras... Gracias y más gracias", comentó Yas Nizetich, una referente de Las Panteras, que se retiró el año pasado.

Los mensajes celebrando la vida y la trayectoria de Castellani llovieron en las redes sociales, en cuentas de usuarios de todo el mundo, sobre todo de los países por los que pasó su talento.

Es que el legado de Castellani no solo queda en las medallas y en los títulos. Queda sobre todo, en una forma de entender el deporte: exigencia, liderazgo y pertenencia.

La despedida de la FEVA

Con profundo dolor la Federación del Voleibol Argentino lamenta comunicar el fallecimiento de Daniel Castellani este jueves 25 de junio luego de una larga lucha contra una grave enfermedad. Acompañamos en este momento difícil a toda su familia, amigos y allegados.

Castellani marcó la historia del voleibol moderno, como un líder indiscutido dentro y fuera de la cancha.

Participó en esta última etapa como entrenador de las Panteras. A su vez, como jugador, conformó la histórica camada de los ’80 que logró el bronce olímpico en Seúl ´88 y bronce mundialista en 1982.

Además, como técnico de la Selección masculina ganó los Juegos Panamericanos de 1995, entre otros logros, y más tarde consolidó su rol de entrenador en las principales ligas del Mundo.

Su legado, sus enseñanzas y su calidad humana quedarán para siempre en la memoria del deporte argentino.

¡¡¡Gracias por todo Daniel!!!

Fuente: Clarín

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