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Recorrió con la mirada las gradas y fue saludando a cada jugador español que se acercó a despedirle. Pese a quedarse sin el segundo título mundial, Leo Messi quiso guardar para sí sus últimos instantes en un Mundial. Hubo lágrimas, pero también el deseo de recordar cada momento, de levantar el ánimo de esa generación de jugadores que le acompañó en su adiós.
Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, Leo Messi puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros. Cada cuatro años, el 24 de junio, soplaba velas y pedía el mismo deseo que finalmente se cumplió en Qatar 2022..
Por eso, el 10 se sintió liberado en el Mundial norteamericano, en el que ha dejado sus mejores números, que finalmente no le han alcanzado para ganar la Bota de Oro, ni ser el máximo artillero histórico por el hambre insaciable de Kylian Mbappé, al que los números le dan consuelo, tras ser criticado por su juego contra España.
El mejor Messi ha aparecido cuando dejó de ser un jugador atormentado, criticado en su propio país, que no entendía cómo no lograba trasladar a la selección los éxitos cosechados, sobre todo, en el Barcelona.
Messí penó durante cuatro Mundiales, con todo tipo de plantillas; la anterior a su generación (Riquelme, Verón, Sorín...), o la suya (Agüero, Mascherano, Di María) y con todo tipo de técnicos, tácticistas (Sampaoli) o leyendas (Maradona).
Hasta que llegó Lionel Scaloni y le rodeó de un grupo de jugadores dispuestos a dejarse la vida por su capitán, un equipo de pretorianos, que no solo admiraban al jugador, sino que se sintieron representados por la persona.
Con esa premisa conquistaron la copa en Qatar y se rebelaron ante situaciones límite en el torneo de 2026. Argentina estuvo varias veces eliminada y fue rescatada por el convencimiento de una plantilla que no estaba dispuesta a que el 10 jugase su último partido antes de tiempo.
Así ha llegado a una final, en la que tuvo una despedida que no estuvo acorde con su trayectoria. Superada Argentina en todo momento, la albiceleste cayó en la prórroga. Para cuando apareció el capitán la campeona ya no tenía gasolina. Messi se va triste pero deja un legado difícil de superar; más Mundiales, más minutos, más partidos...la obra de un jugador inigualable.
Igualó al brasileño Cafú
Lionel Messi se convirtió en el segundo jugador en la historia en disputar tres finales. ¿El otro? Cafú. Sin embargo, entre los dos hay una diferencia que hace al crack rosarino único. La primera final de Messi fue en el Mundial de Brasil 2014, donde Argentina cayó frente a Alemania por 1-0, en el tiempo extra. Leo tuvo la revancha ocho años después en Qatar y logró el único título que le faltaba al derrotar en una final inolvidable por penales a Francia, luego de que igualaran por 3-3.
El récord de Messi será compartido debido a que hay otro futbolista que también consiguió disputar nada menos que tres finales de un Mundial, el brasileño Cafú. Sin embargo, Leo jugó todas como titular.
El lateral brasileño disputó su primera final en Estados Unidos y se quedó con el título en el '94 al imponerse en los penales a Italia. Cafú jugó las tres finales de manera consecutiva, debido a que después del título en Estados Unidos también disputó el partido decisivo en Francia 1998 y Corea-Japón 2002.