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“¡Argentina, Argentina!”: El Tribuno en el Obelisco, entre orgullo, emoción y un aguante que no se termina

El Tribuno estuvo presente en el corazón de Buenos Aires, donde miles de hinchas se reunieron pese a la derrota ante España en la final del Mundial 2026. Entre banderas, cánticos, abrazos y fuegos artificiales, los argentinos transformaron la tristeza en agradecimiento. “Nos caemos y nos volvemos a levantar”, resumió una de las hinchas que decidió acercarse para hacerle el aguante a la Scaloneta.
Lunes, 20 de julio de 2026 00:43

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“¡O juremos con gloria morir!... ¡Argentina, Argentina!... ¡Vamos, Argentina!”. El himno y los cánticos volvieron a retumbar frente al Obelisco. Esta vez no había una Copa del Mundo para celebrar. Tampoco una victoria épica que empujara a la multitud hacia la avenida 9 de Julio. Había tristeza, sí. Pero, sobre todas las cosas, había orgullo.

El Tribuno estuvo en Buenos Aires y acompañó desde el Obelisco a los miles de argentinos que, pese a la derrota por 1 a 0 frente a España en la final del Mundial 2026, decidieron salir a las calles para agradecerle a una Selección que volvió a llegar hasta el último partido, que luchó hasta el final y que dejó todo en busca del sueño del bicampeonato.

Las caras reflejaban el dolor de una final perdida, pero las voces contaban otra historia. Camisetas celestes y blancas, banderas sobre los hombros, familias completas y grupos de jóvenes se acercaron al emblemático monumento porteño para demostrar que el sentimiento por la Selección no depende únicamente de levantar una copa.

“Orgullosos”

Entre la multitud, El Tribuno recogió las sensaciones de quienes eligieron quedarse al lado de la Selección incluso en uno de los momentos más difíciles.

“Hay que darle mérito a los españoles, pero estamos orgullosos de nosotros, los argentinos”, expresó un joven.

Otro hincha no dudó al explicar por qué había llegado hasta el Obelisco: “Aguante la Selección. Vamos a estar acá para recibirlos”.

La derrota dolió. España terminó quedándose con el título, pero para muchos el resultado no alcanzó para borrar todo lo vivido durante el Mundial.

“Es una tristeza lo que pasó, pero el mérito es increíble. Hay que seguir apoyando”, sostuvo otro de los jóvenes consultados por El Tribuno.

Ese sentimiento parecía repetirse de un extremo al otro de la concentración. No era una celebración por una copa. Era, quizás, algo diferente: un reconocimiento colectivo al esfuerzo de un equipo que volvió a poner a la Argentina en una final del mundo.

“Hasta lo último, bancando con la familia”

Verónica llegó al Obelisco atravesada por sentimientos encontrados. La tristeza por el resultado convivía con la felicidad de haber acompañado un camino que, aseguró, fue emocionante.

“A pesar de todo estamos tristes, pero felices porque todo el proceso fue muy emocionante. Viví el partido bajón porque fue difícil, pero hasta lo último estuvimos bancando con la familia”, contó a El Tribuno.

Su testimonio sintetizó el clima de una noche particular en Buenos Aires. Una noche en la que perder no significó dejar de acompañar.

“Siempre apoyando a la Selección. El patriotismo se lleva en la sangre. Como ellos lo dan todo, nosotros también. A pesar de todo estamos acá”, expresó otra de las personas que participó de la convocatoria.

La conexión entre el equipo y los hinchas también se había visto minutos antes a miles de kilómetros, en Nueva Jersey. Después de la final, Lionel Messi y Rodrigo De Paul se acercaron a la tribuna argentina para agradecer el apoyo. De Paul, entre lágrimas, realizó un gesto de disculpas mientras los hinchas respondían con aplausos y canciones.

“Nos caemos y nos volvemos a levantar”

Entre las frases que dejó la noche hubo una que pareció resumir el espíritu de quienes llegaron hasta el centro porteño.

“Nos caemos y nos volvemos a levantar. Siempre dando todo”, dijo Paola a El Tribuno.

La frase trascendía el fútbol. Porque después de alegrías, títulos y noches inolvidables, esta vez tocó perder. Y los hinchas eligieron responder de la misma manera que tantas veces reclamaron a los jugadores: levantándose.

Lionel Scaloni también había destacado tras la final la importancia de saber convivir con la derrota y valorar el camino realizado. En el Obelisco, ese mensaje pareció encontrar una respuesta espontánea.

No hubo reproches. Hubo tristeza, lágrimas y bronca por haber quedado tan cerca. Pero también hubo agradecimiento.

“Estoy contento. Es un orgullo. Muy contento de ver a la Argentina feliz. Es un día de celebración”, señaló otro joven entre la multitud.

Fuegos artificiales y un “gracias” a la Selección

A medida que avanzó la noche, el cielo porteño también se iluminó con fuegos artificiales.

Los cánticos continuaron alrededor del Obelisco y el celeste y blanco volvió a dominar una postal que durante los últimos años se convirtió en símbolo de las grandes jornadas de la Selección argentina.

Esta vez, el significado era diferente.

Argentina no era campeona. España había ganado la final. El sueño del bicampeonato se había terminado.

Pero miles de personas estuvieron allí.

Estuvieron para cantar.

Para abrazarse.

Para agradecer.

Para decirles a Messi, Scaloni y a cada uno de los jugadores que haber llegado otra vez hasta el último partido también tenía un enorme valor.

El Tribuno estuvo presente en el Obelisco y fue testigo de esa noche en la que los argentinos demostraron que también saben acompañar cuando toca perder.

Porque esta vez no hubo Copa, pero hubo reconocimiento.

No hubo vuelta olímpica, pero hubo banderas.

No hubo un nuevo título, pero el grito volvió a escucharse con fuerza en el corazón de Buenos Aires:

“¡Argentina, Argentina!... ¡Vamos, Argentina!”.

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