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A los 43 minutos del segundo tiempo, con el marcador igualado y la tensión en su punto máximo, la Selección Argentina reclamó con insistencia un penal que pudo haber cambiado el destino del encuentro frente a Cabo Verde. Sin embargo, el árbitro decidió dejar seguir la jugada y el VAR tampoco intervino.
La Scaloneta había generado varias situaciones para volver a ponerse en ventaja, pero se encontró una y otra vez con las respuestas del arquero Vozinha, que ya le había ahogado el grito de gol a Lionel Messi en dos oportunidades y mantenía con vida al conjunto africano.
La acción más polémica llegó a los 88 minutos. Messi envió un centro al área y Alexis Mac Allister fue a disputar la pelota de cabeza con Pico Lopes. En el salto, el defensor caboverdiano terminó desviando el balón con el brazo, una acción que desató el inmediato reclamo de todos los futbolistas argentinos.
Pese a las protestas, el juez consideró que la mano no fue intencional y decidió no sancionar la pena máxima. Desde la cabina del VAR tampoco convocaron al árbitro para revisar la jugada, por lo que la decisión se mantuvo.
La bronca se apoderó de los jugadores argentinos, que no podían creer que la acción no fuera revisada. Con el tiempo reglamentario consumido y sin modificaciones en el resultado, el encuentro se fue al alargue, donde la Albiceleste quedó obligada a buscar la clasificación en los 30 minutos suplementarios.