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La eliminación frente a la Selección Argentina no opacó la histórica campaña de Cabo Verde en su debut mundialista. Al regresar al archipiélago, los Tiburones Azules fueron recibidos por una multitud en el Aeropuerto Internacional de Praia, donde cientos de personas los esperaron con banderas, camisetas y cánticos para agradecerles una actuación que marcó un antes y un después para el fútbol del país.
La bienvenida tuvo un significado aún mayor porque coincidió con el 51.º aniversario de la independencia de Cabo Verde, proclamada el 5 de julio de 1975. De esa manera, los festejos deportivos se fusionaron con los actos oficiales de una de las fechas más importantes del calendario nacional.
Bajo el lema "Demos la bienvenida a nuestros héroes", la Federación Caboverdiana de Fútbol convocó a la población para acompañar una caravana que partió desde el aeropuerto y recorrió distintos barrios de Praia hasta llegar a Quebra Canela, donde los futbolistas fueron homenajeados junto a autoridades y aficionados.
La jornada también incluyó una sesión solemne en la Asamblea Nacional, ofrendas florales en homenaje a los héroes de la liberación nacional y un reconocimiento especial al plantel en el Palacio Presidencial. Así, la histórica participación mundialista quedó integrada a una celebración que resaltó la identidad y la unidad del pueblo caboverdiano.
"Grandeza de alma, talento y valentía"
Durante el acto, el presidente José Maria Neves y el primer ministro Francisco Carvalho destacaron el impacto que tuvo el equipo tanto dentro del país como entre la diáspora. Ambos elogiaron la "grandeza de alma, el talento y la valentía" de los jugadores y remarcaron que lograron "colocar el nombre de Cabo Verde en la boca del mundo".
En su discurso, Neves vinculó el logro deportivo con la historia del país. "En el abismo de la vida, nuestra esperanza es tan vasta como el mar. A pesar de todas las tormentas, el dolor y el sufrimiento, hemos construido una nación que hoy se presenta victoriosa", expresó el mandatario, al definir al seleccionado como un símbolo de resiliencia y orgullo colectivo.
En el plano deportivo, Cabo Verde fue una de las grandes revelaciones del torneo. En su primera Copa del Mundo compitió de igual a igual frente a selecciones de mayor tradición y se despidió recién en el tiempo suplementario ante Argentina, vigente campeona, que se impuso por 3 a 2 en Miami.
Los goles de Deroy Duarte y Sidny Lopes Cabral mantuvieron viva la ilusión caboverdiana hasta el final, mientras que el arquero y capitán Vozinha, de 40 años, se consolidó como una de las grandes figuras del Mundial gracias a sus actuaciones y liderazgo.
La Federación había pedido a los hinchas vestir la camiseta oficial y portar la bandera nacional durante la caravana. El resultado fue una multitudinaria muestra de afecto que reflejó el impacto de una campaña que, según la propia entidad, "paralizó al archipiélago y capturó la admiración del planeta entero".
Aunque el sueño mundialista terminó en octavos de final, el regreso dejó una imagen que quedará en la memoria de Cabo Verde: la de un equipo que volvió eliminado del torneo, pero recibido como campeón por todo un país.