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Lionel Messi, capitán de la selección campeona del mundo, se quebró de emoción tras el triunfo de Argentina por 3-2 ante Egipto en los octavos de final del Mundial 2026. Tras una actuación cargada de tensión y dramatismo, el rosarino quedó abrazado a sus compañeros mientras las lágrimas recorrían su rostro, un momento que resume la presión, la pasión y el esfuerzo de toda su carrera.
El encuentro fue un desafío desde el inicio: Argentina estuvo por debajo en el marcador hasta el minuto 85 y llegó a ir perdiendo 2-0. A pesar de fallar un penal en un momento crucial, Messi apareció en los instantes decisivos: convirtió el gol del empate 2-2 y lideró la reacción que permitió a la Scaloneta sellar la clasificación. La victoria y la emoción del final reflejaron no solo su talento, sino también la resiliencia que lo caracteriza en cada Mundial.
A sus 39 años, Messi vive probablemente su última Copa del Mundo, y este partido quedó grabado como un hito en la historia del fútbol argentino. La épica remontada, el sufrimiento y la emoción compartida con los compañeros hacen que las imágenes del capitán llorando se conviertan en un símbolo de entrega, compromiso y amor por la camiseta nacional.