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Las enfermedades de los dedos son frecuentes en los gatos y comprenden numerosos procesos. La raza, la edad y el sexo de los afectados varían según la causa. Puede estar comprometido uno o varios dedos de una o más extremidades. La presentación clínica depende del proceso morboso que origina el cuadro.
Los signos incluyen claudicación, lamido excesivo, secreciones, heridas, tumefacción, costras, deformación o pérdida de las garras y alteraciones de la pata. Algunas enfermedades sistémicas, como neoplasias pulmonares, cardiopatías, hipertiroidismo o síndrome hepatocutáneo, pueden manifestarse únicamente con lesiones digitales.
Causas diversas
Las causas infecciosas e inflamatorias comprenden heridas, abscesos, dermatofitosis, otras micosis y complicaciones de la oniquectomía. También pueden producirse traumatismos.
Entre las alteraciones hereditarias se encuentran la sindactilia y la polidactilia.
Las enfermedades inmunomediadas incluyen la pododermitis plasmática y el pénfigo. Los trastornos cardiovasculares pueden causar tromboembolismos. Entre las alteraciones metabólicas están el hipertiroidismo y el síndrome hepatocutáneo.
El acicalamiento deficiente favorece el crecimiento excesivo de las garras. Las neoplasias pueden ser primarias o metastásicas. Otras causas son las erupciones medicamentosas y el complejo granuloma eosinofílico.
Signos de alerta
En gatos gerontes, con una edad promedio de 13 años, pueden aparecer tumefacción, ulceración, secreciones, heridas digitales, pérdida o desviación de las garras y claudicación debido a metástasis de un carcinoma pulmonar primario.
Los signos respiratorios suelen estar ausentes, por lo que las lesiones digitales pueden confundirse con heridas infectadas o que no cicatrizan. Su ausencia no permite descartar una neoplasia pulmonar.
Los gatos con hipertiroidismo suelen presentar garras largas y curvas como consecuencia del crecimiento ungueal acelerado. Esta alteración también se observa en animales geriátricos que han dejado de afilarse las uñas.
La pododermitis plasmática es poco frecuente. La infiltración de células plasmáticas provoca una tumefacción blanda e indolora de las almohadillas, que puede avanzar hacia la ulceración y el tejido de granulación. En etapas avanzadas pueden aparecer cojera y fiebre. Se considera de origen inmunomediado.
Cómo diagnosticar
Las radiografías de tórax se indican en gatos de edad mediana o avanzada para descartar un carcinoma pulmonar primario y evaluar posibles alteraciones cardíacas.
La citología de exudados y las improntas de las heridas permiten investigar bacterias, inflamación o células neoplásicas. Los resultados deben interpretarse con cautela porque son frecuentes las infecciones secundarias.
El hemograma, el perfil bioquímico y el análisis de orina permiten investigar enfermedades sistémicas. Las radiografías de los dedos ayudan a evaluar lesiones óseas cuando el tratamiento no resuelve el problema o existe sospecha de neoplasia.
La ecocardiografía está indicada ante un posible tromboembolismo o una cardiopatía. En gatos de edad avanzada con lesiones digitales persistentes debe considerarse un carcinoma pulmonar primario.
Opciones terapéuticas
La terapia antimicrobiana se indica en infecciones bacterianas primarias o secundarias. Los antimicóticos se utilizan frente a dermatofitosis y otras micosis.
La amputación puede controlar el dolor y las infecciones secundarias en gatos con metástasis digitales de un carcinoma pulmonar. El procedimiento tiene una finalidad paliativa.
La terapia inmunosupresora está indicada para el pénfigo, el complejo granuloma eosinofílico y la pododermitis plasmática. El tratamiento depende de la causa y del estado general.
Pronóstico variable
La mayoría de los gatos tiene un pronóstico excelente y puede recuperarse por completo. Las excepciones son los pacientes con enfermedades sistémicas o neoplásicas.
Los gatos con carcinoma pulmonar y metástasis digital presentan una supervivencia mediana de 67 días. Los afectados por pododermitis plasmática muestran respuestas variables al tratamiento.
El síndrome hepatocutáneo es raro en los gatos. Las lesiones por tromboembolismos o cardiopatías suelen curarse, aunque la enfermedad cardíaca generalmente está avanzada y se asocia con escasa supervivencia a largo plazo.