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Cinco ajustes recomendados para evitar pérdidas desde la siembra

Qué revisar en la sembradora y cómo comprobar su trabajo en el lote.
Domingo, 25 de octubre de 2026 07:36

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La elección de la semilla y la definición de la fecha de siembra necesitan una ejecución precisa para traducirse en un cultivo bien implantado. La cantidad de plantas buscada, su distribución en el lote y la profundidad a la que se deposita cada semilla dependen también del estado y la regulación de la sembradora.

Un equipo mal ajustado puede dejar espacios vacíos, concentrar semillas o generar diferencias en la emergencia. Por eso, la puesta a punto debe incluir tanto la revisión de sus componentes como la comprobación del trabajo que efectivamente realiza sobre el terreno.

En una guía de Aapresid, Lisandro Repetto, especialista de la cátedra de Maquinaria Agrícola de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario y coordinador de la Red de Compactación CERO, identifica cinco controles para evitar errores que se repiten entre campañas.

1. Nivelar el equipo: la primera revisión es la nivelación longitudinal del chasis. El propósito es que los elementos ubicados más cerca y más lejos del tractor puedan trabajar a una profundidad similar. Una posición incorrecta altera las condiciones de funcionamiento de los cuerpos de siembra y su capacidad para acompañar las irregularidades del terreno.

El control de la profundidad es importante porque la semilla necesita quedar en un ambiente adecuado para germinar. Si unas se ubican más arriba y otras más abajo, pueden encontrar condiciones diferentes de humedad y temperatura y dar lugar a nacimientos en distintos momentos.

En maíz, esa falta de uniformidad resulta especialmente relevante. Las plantas que emergen después comienzan a competir por agua, nutrientes y luz con otras que ya llevan ventaja. Una buena distribución espacial debe ir acompañada de una emergencia pareja para aprovechar mejor los recursos del lote.

2. Revisar el manejo del rastrojo: la cobertura del cultivo anterior también condiciona la implantación. En siembra directa, el equipo debe trabajar sobre residuos y resolver el corte, la apertura del surco, la ubicación de la semilla y su posterior tapado. Cada una de esas operaciones influye sobre el resultado.

Cuando el rastrojo se distribuye de manera desuniforme, puede dificultar el trabajo del tren de siembra. A su vez, las diferencias de cobertura generan variaciones en la temperatura del suelo que afectan la velocidad de germinación y emergencia.

El barrerastrojo permite despejar la línea y contribuir a que las semillas encuentren condiciones más homogéneas. Su revisión debe formar parte de la puesta a punto, junto con el control de la profundidad y de los elementos que aseguran el contacto de la semilla con el suelo.

3. Coordinar dosificación y velocidad: la dosificación debe permitir que las semillas lleguen una por una y con la separación prevista. Esa capacidad de individualizarlas se conoce como singulación. Cuando falla, aparecen dobles, con más de una semilla donde debería haber una, y faltantes que dejan espacios sin ocupar.

En los sistemas neumáticos intervienen el tamaño de la semilla, la velocidad de avance, el nivel de vacío y las condiciones de alimentación del dosificador. Esas variables deben evaluarse en conjunto: modificar una puede exigir la revisión de las otras.

El uso de talco o grafito puede favorecer la fluidez de las semillas. En cambio, aumentar el vacío por encima de lo necesario no garantiza una mejor distribución y puede incrementar el desgaste de sellos y otros componentes.

En los dosificadores mecánicos, la elección de la placa requiere prestar atención a su relación con el tamaño de las semillas. Un orificio demasiado pequeño puede retenerlas y originar faltantes; uno excesivamente grande puede permitir duplicaciones. El desgaste de placas y mecanismos también afecta su funcionamiento.

La guía de Aapresid advierte que coeficientes de variación en la distribución superiores al 18 % pueden implicar pérdidas de hasta 600 kg/ha. El dato muestra la importancia de revisar la uniformidad, aunque no representa una pérdida inevitable en cualquier situación.

4. Comprobar el resultado en el lote: las tablas y las indicaciones del fabricante sirven para establecer la regulación inicial. El paso siguiente es observar si la sembradora entrega la cantidad prevista y mantiene la distancia buscada entre semillas. La comprobación a campo permite contrastar lo planificado con lo que realmente queda en el surco.

La longitud que se descubre para revisar la línea debe guardar relación con la densidad de siembra. Repetto propone un ejemplo: una placa de 30 perforaciones debería entregar 30 semillas por vuelta. En maíz, a cuatro semillas por metro, se necesitan unos 7,5 metros para observar esa cantidad.

En soja, donde puede haber más semillas por metro, uno o dos metros pueden resultar suficientes para esa comprobación. La referencia ayuda a evitar que una observación demasiado corta deje pasar fallas o duplicaciones.

Además del recuento, conviene revisar la separación y la profundidad. Una cantidad total correcta puede convivir con una distribución irregular. El control debe considerar ambos aspectos para evaluar la calidad de la labor.

5. Controlar el desgaste: la regulación necesita componentes en condiciones de cumplir su función. Una cuchilla gastada puede llevar al operador a aumentar la profundidad de trabajo para conseguir la apertura buscada. Esa corrección puede terminar afectando el fondo del surco y la ubicación de las semillas.

En la guía, Repetto señala como referencia que la cuchilla no debería penetrar más allá de dos tercios de su radio original. Si para alcanzar el resultado buscado hace falta superar ese límite, corresponde evaluar su reemplazo o si las condiciones permiten realizar la siembra.

El manual del equipo debe acompañar esa tarea. Consultarlo, ajustar según la semilla y las condiciones de trabajo y comprobar el resultado en el lote permite convertir la calibración en una rutina de control. La planificación se completa cuando la máquina logra ubicar las semillas como se había previsto.

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