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Argentina se enfrenta a una década de mayor demanda a nivel mundial

Las proyecciones de la OCDE y la FAO hacia 2035 anticipan oportunidades para las exportaciones agroindustriales argentinas.
Domingo, 25 de octubre de 2026 09:12

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La demanda mundial de alimentos continuará creciendo en la próxima década y Argentina podría consolidar su posición entre los principales proveedores agroindustriales. Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sobre las Perspectivas Agrícolas 2026-2035 de la OCDE y la FAO, identifica los mercados con mayor potencial de crecimiento y el papel que podría desempeñar Argentina en el comercio internacional.

Según las proyecciones, el valor de la producción agropecuaria mundial, medido a precios constantes, aumentaría 13,3 % hacia 2035. La producción ganadera crecería 15,1 % y la agrícola, 12,5 %, mientras que la utilización de proteínas destinadas a la alimentación animal se incrementaría 13,5 %.

El crecimiento estaría impulsado principalmente por los países de ingresos medios de Asia-Pacífico, África Subsahariana y América Latina, que explicarían el 80 % del aumento de la producción global. Asia-Pacífico concentraría el 57,5 % de esa expansión, con India como uno de sus principales protagonistas.

Los cambios en los hábitos alimentarios también tendrán un papel importante. Las previsiones indican que los consumidores de países de ingresos medios-bajos diversificarán sus dietas, incorporando una mayor proporción de productos de origen animal.

La expansión productiva dependerá fundamentalmente de mejoras tecnológicas y de productividad. Cerca del 73 % del crecimiento de la producción mundial de cultivos provendría de mayores rendimientos y apenas un 9 % de una mayor intensificación en el uso del suelo.

Sin embargo, el aumento de la demanda no necesariamente estará acompañado por mejores cotizaciones. Las proyecciones anticipan precios reales de los productos agrícolas estables o ligeramente inferiores a los actuales, lo que coloca a la competitividad y al crecimiento de los volúmenes exportados como factores decisivos.

Liderazgo oleaginoso

El complejo oleaginoso concentra las mayores oportunidades identificadas para Argentina, ya que según la OCDE y la FAO sería el que más incrementaría sus exportaciones de harinas proteicas y aceites vegetales hacia 2035.

El crecimiento proyectado alcanza 10,4 millones de toneladas (Mt) respecto del promedio 2023-2025, muy por encima de EE. UU., que sumaría 5,9 Mt, y Brasil, con 4,7 Mt adicionales.

Del aumento previsto para Argentina, 8,3 Mt corresponderían a harinas y 2,1 Mt a aceites vegetales, cifras que permitirían consolidar su posición como principal exportador mundial de harinas proteicas y su protagonismo en aceite de soja.

Las perspectivas están asociadas a una mayor demanda de alimentos para animales, especialmente en Asia. Según el informe, aproximadamente el 80 % del aumento de las importaciones mundiales de harinas proteicas se concentraría en ese continente, particularmente en el Sudeste Asiático.

También se anticipa una reducción de las exportaciones de aceites vegetales de Indonesia, vinculada con una mayor utilización interna para biocombustibles.

Para aprovechar este escenario, las proyecciones contemplan un crecimiento de la producción argentina de soja hasta alcanzar 56 Mt en 2035, volumen que sostendría la expansión de las exportaciones industriales.

Cereales

En trigo y maíz, Argentina también tendría posibilidades de incrementar sus ventas externas, aunque a un ritmo inferior al previsto para algunos de sus principales competidores. Las exportaciones conjuntas de ambos cereales aumentarían 5,5 Mt hacia 2035, de las cuales 3,5 Mt corresponderían a trigo y 2 Mt a maíz.

Rusia y Brasil encabezarían el crecimiento exportador mundial, con incrementos de 15,5 y 15,2 Mt, respectivamente. Ucrania aportaría otros 12,5 Mt y EE. UU., unas 8,9 Mt. El informe destaca que Argentina, Rusia y Pakistán explicarían el 40 % del aumento de la producción de trigo.

En maíz, el comercio internacional continuaría concentrado en EE. UU., Brasil, Argentina y Ucrania, con aproximadamente el 90 % de las exportaciones.

Argentina conservaría una participación del 16 % en ese mercado hacia 2035. El crecimiento de la demanda estaría impulsado principalmente por las importaciones de países asiáticos y africanos.

Para la BCR, las mejoras de productividad, infraestructura y condiciones de comercialización podrían permitir que el país capture una participación mayor del crecimiento previsto.

Proteínas animales

Las transformaciones en los patrones de consumo también abren perspectivas para las exportaciones argentinas de carnes y lácteos. En carne vacuna, las proyecciones anticipan que los embarques podrían alcanzar 1 Mt en 2035, un nuevo máximo para la serie considerada.

La previsión contempla una recuperación posterior a la disminución estimada para 2025 y 2026. El antecedente más importante es el máximo registrado en 2024, cuando las exportaciones argentinas se aproximaron a las 934.000 t.

En carne aviar, las ventas externas crecerían hasta alcanzar unas 228.000 t en 2035, con un incremento del 35,9 % respecto del promedio 2023-2025.

La situación sería diferente para la carne porcina, cuyas exportaciones continuarían representando volúmenes marginales y registrarían una disminución proyectada del 11,3 %.

La carne vacuna mantendría así su condición de principal producto cárnico de exportación de Argentina.

En el sector lácteo también aparecen oportunidades. El comercio mundial de estos productos alcanzaría 13,7 Mt hacia 2035, un crecimiento del 11 % respecto del período considerado como base.

En leche entera en polvo, Argentina se ubicaría como el segundo país con mayor aumento de exportaciones, detrás de Nueva Zelanda. Los embarques argentinos crecerían cerca de 34.000 t respecto del promedio 2023-2025, mientras que Nueva Zelanda sumaría aproximadamente 118.000 t.

De cumplirse estas previsiones, Argentina concentraría el 6 % de las exportaciones de leche entera en polvo en 2035.

Las perspectivas describen un mercado internacional con mayores necesidades de alimentos y oportunidades para ampliar la participación argentina. No obstante, la evolución prevista de los precios reales plantea un desafío adicional: el crecimiento de las exportaciones dependerá de la capacidad de producir mayores volúmenes, mejorar la productividad y sostener condiciones competitivas frente a otros proveedores.

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