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"La única forma de que la genética se exprese es con buen manejo y confort"

Entrevista a Vicente Argoitia, gerente de producto leche de Ciale Alta
Domingo, 31 de mayo de 2026 07:25
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"Conozco el Valle de Lerma desde hace más de 20 años y sostengo que es una de las zonas más ricas en genética y les insisto a los productores en que la genética ya la tienen; ahora hay que trabajar sobre el confort y manejo para que pueda expresarse. Es una zona que año tras año va a seguir creciendo, en producción y cantidad de animales".

¿Cómo ves el avance de lechería en Salta?

Hace 3 o 4 años empecé a ver tambos que comenzaron a trabajar con galpones, cama fría y sistemas de compost, y recientemente productores que están incorporando robótica. Veo un avance tecnológico y en confort animal: la única forma de que la genética se exprese con buen manejo y confort.

¿Hace falta algún manejo o enfoque genético distinto el Holando Argentino en este ambiente?

La genética debe seleccionarse según el manejo que tenga el productor, el nivel de confort y hacia dónde quiere ir con su sistema, y la ventaja es que la raza cuenta con muchísima información disponible. Seleccionamos genética pensando en cómo se va a expresar de acá a 3 años, por eso es importante entender hacia dónde apunta cada productor. Hoy podemos elegir genética que se adapte mejor a sistemas pastoriles, a sistemas free stall y también más apta para robótica -animales más dóciles, con mayor velocidad de ordeñe y mejor conformación de ubre-.

Pero también creo que debemos apuntar a animales adaptables a distintos manejos. El país es impredecible, hoy puede convenir producir en sistemas free stall, estabulados o encerrados y mañana, por cuestiones económicas, quizás haya que volver a un esquema más pastoril. Debemos buscar animales genéticamente adaptables a cualquier tipo de sistema.

¿Qué desafíos genéticos ven para la raza?, ¿hay cuestiones a corregir?

Siempre hay aspectos para trabajar. La vaca está dividida en 4 grandes partes: patas y pezuñas, grupa, estructura y ubre. Y la única forma de poder cosechar producción de leche y sólidos es mediante una buena ubre y hoy hay cosas para corregir en el sistema mamario. Principalmente hay que enfocarse en la ubre anterior, ya que uno de los problemas más frecuentes cuando aparecen descartes por ubre es el desprendimiento de ese ligamento.

También nos encontramos con pezones posteriores demasiado cortos y juntos. La raza Holstein tenía ubres más profundas, con pezones largos y hacia afuera, para facilitar el amamantamiento del ternero. Con los años, la selección genética fue modificando eso para lograr una ubre más funcional, con menos lesiones y mayor capacidad de almacenamiento de leche. Pero, de tanto trabajar sobre la colocación y el largo de los pezones, hoy, en algunos casos, eso terminó convirtiéndose en un defecto. Por eso, trabajamos para corregir esos puntos, la genética permite hacerlo, aunque requiere tiempo y paciencia.

¿Con el portfolio de toros con el que trabajan tienen la posibilidad de hacer estos mejoramientos?

Alta Genetics tiene un portfolio de toros muy completo, adaptado a las necesidades de cada productor. Podemos enfocarnos en producción de leche, en conformación, en salud y también en programas que hoy crece, como el "Beef on dairy", que consiste en utilizar genética de carne sobre razas lecheras, que tiene un impacto muy importante. En EE. UU. hace muchos años que se aplica y hoy un ternero cruzado recién nacido puede valer entre US$ 1.000 y US$ 1.200. En EE. UU. se vende más semen Angus para tambos que para rodeos Angus puros. Es un programa consolidado en ese país y que comienza a implementarse en nuestros tambos.

Es un sistema con el que hay que tener mucho cuidado al aplicarlo. Primero, es fundamental identificar cuáles son los animales con los que se va a trabajar genética de carne. El "Beef on dairy" tiene que ir necesariamente de la mano de la genómica, necesitamos saber con exactitud cuáles son los mejores animales para trabajar con semen sexado y cuáles los de menor valor genético donde conviene incorporar genética de carne. Hay que ser cuidadosos porque podemos quedarnos sin reposición en muy poco tiempo. Si comenzamos a usar genética de carne y no tenemos un buen control de la guachera, de la reproducción y de la tasa de preñez, puede llegar un momento en que falten animales lecheros para reposición.

Es un programa muy interesante porque agrega valor a animales que quizás ya no interesa seguir reproduciendo en el tambo. Incluso sirve para vacas que tuvieron dificultades reproductivas, con 4 o 5 servicios fallidos. En esos casos, muchas veces se utiliza semen de carne, que suele tener mejor fertilidad, para lograr un ternero y reincorporar esa vaca al circuito productivo en el próximo parto.

¿En zonas extrapampeanas podrían usarse otras razas, en lugar del Angus, que se adapten mejor al ambiente?

Sin duda. Y en eso también hay que tener cuidado con la facilidad de parto. La raza Holstein tiene muy buena facilidad de parto y una estructura amplia, pero cuando hacemos estos cruzamientos, lo primero que debemos observar es eso. Acá ya hay algunos tambos que empezaron a trabajar, a modo de prueba, con cruzamientos con Brangus y Limangus. Nosotros, además, estamos incorporando la Stabilizer, que combina: Angus negro, colorado, Simmental y una raza alemana (Gelbvieh) de doble propósito.

¿Qué porcentaje del presupuesto de un tambo se debería destinar a genética?

Hay un cálculo que indica que entre el 1 % y el 1,5 % de la facturación anual de un tambo debería destinarse a genética. Hoy, con los valores de mercado, se puede acceder a muy buena genética. El semen convencional ronda entre US$ 8 y US$ 13; mientras que el sexado está entre US$ 22 y US$ 27. Con eso ya se consiguen animales con muchas de las cualidades de las que venimos hablando.

Cuando uno hace números, se da cuenta de que probablemente en lo que menos se invierte en es en genética, a pesar de su importancia. El problema es que la genética se ve a muy largo plazo. A veces ocurre que, por distintos motivos, un productor afloja un año en inversión genética y recién lo nota cuando empiezan a parir esas vacas. Ahí aparece el planteo: "¿Por qué bajé la inversión genética si venía tan bien con el nivel de vacas que tenía?".

¿Cómo es el trabajo de Alta Genetics para lograr su portafolio de toros?

Trabajamos con un programa de genética avanzada (PEAK), que es el centro encargado de la selección de toros, que se hace en función de la demanda y de las necesidades de los productores.

Una vez que la genética ingresa a la industria, el foco se orienta mucho hacia la salud, el objetivo es lograr animales más resistentes a enfermedades y con mayor fertilidad. El año pasado hubo un cambio de base genética, es decir, una actualización de la referencia poblacional con la que se comparan los avances de la raza. Esa base poblacional es la referencia que nos marca dónde estamos parados genéticamente y no hubo antecedentes de un avance genético tan fuerte como el registrado en 2025, en producción de leche, grasa, proteína, conformación y vida productiva. Eso demuestra que la raza sigue creciendo año tras año, y es también resultado del trabajo de genetistas que buscan desarrollar toros capaces de producir hijas con la mayor rentabilidad posible.

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