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La proyección agrícola y la sustentabilidad hacia el año 2035

Producir 177 Mt de granos es posible con competitividad, logística y sustentabilidad.
Domingo, 14 de junio de 2026 09:24
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La agricultura argentina experimentó en las últimas décadas un proceso de transformación estructural que permitió incrementar significativamente tanto el área sembrada como los niveles de producción. Este crecimiento fue impulsado por la incorporación de tecnología, la expansión de la siembra directa, la mejora genética y una creciente profesionalización de los productores.

La producción granaria pasó de niveles cercanos a las 70 millones de toneladas a superar ampliamente 140 millones, consolidando al país como uno de los principales exportadores mundiales de alimentos y derivados agroindustriales. La evolución productiva no solo tuvo impacto económico, sino también territorial, al generar empleo, desarrollo logístico y mayor actividad industrial en numerosas regiones del país.

Proyección de producción al 2035: las proyecciones elaboradas por la Fundación Producir Conservando estiman que Argentina podría alcanzar hacia 2034/35 una producción cercana a los 177 millones de toneladas de granos. Este escenario supone una expansión del área sembrada cercana al 21 % y una mejora sostenida en los rendimientos.

El maíz y la soja continuarían representando el núcleo de la producción nacional, explicando aproximadamente el 74 % del total proyectado. Si se incorpora el trigo, estos tres cultivos concentrarían casi el 87 % de la producción total del complejo granario.

La posibilidad de alcanzar estos volúmenes dependerá en gran medida de la estabilidad macroeconómica, la eliminación de distorsiones impositivas, la inversión en infraestructura y la incorporación continua de tecnología.

Exportaciones y generación de divisas: el complejo agroindustrial continuará siendo el principal generador de divisas de la economía argentina. Bajo un escenario favorable, las exportaciones agroindustriales podrían ubicarse entre US$ 75 y 85 mil millones hacia 2035.

El incremento de las exportaciones no dependerá solamente del aumento de producción primaria, sino también de una mayor capacidad de agregado de valor, desarrollo de biocombustibles, crecimiento de la industria procesadora y ampliación de mercados internacionales.

La competitividad internacional estará fuertemente asociada a la reducción del denominado "costo argentino", especialmente en logística, transporte y financiamiento.

Sustentabilidad del sistema productivo: el crecimiento proyectado solo será viable si se sostiene sobre bases ambientalmente sustentables. La sustentabilidad debe ser entendida en sus tres dimensiones: económica, social y ambiental.

Desde el punto de vista ambiental, uno de los principales desafíos es la erosión de los suelos, tanto hídrica como eólica, procesos que se han intensificado en distintas regiones productivas en los últimos años.

Asimismo, la reposición de nutrientes continúa siendo insuficiente en relación con la extracción realizada por los cultivos. Si bien el consumo de fertilizantes creció fuertemente desde comienzos de los años 2000, los niveles actuales todavía no alcanzan para garantizar la sustentabilidad de largo plazo del sistema productivo.

La recuperación de la siembra directa, el fortalecimiento de las rotaciones y el desarrollo de nuevas tecnologías serán fundamentales para sostener el potencial productivo argentino.

Restricciones técnicas y productivas: existen limitantes técnicas concretas que condicionan la posibilidad de alcanzar las metas de producción proyectadas.

Entre ellas se destacan:

- El deterioro de los suelos y la pérdida de fertilidad.

- La necesidad de mejorar la reposición de nutrientes.

- La disminución de superficie bajo siembra directa en algunas regiones.

- Las dificultades para incorporar nuevas tecnologías por falta de incentivos adecuados.

Otro aspecto estratégico es el reconocimiento efectivo de la propiedad intelectual en semillas, condición necesaria para acelerar los procesos de innovación genética y aumentar la productividad.

Infraestructura y logística: la principal limitación estructural del sistema agroindustrial argentino continúa siendo la logística. Aunque Argentina posee capacidad para producir, industrializar y exportar mayores volúmenes, enfrenta importantes restricciones para movilizar eficientemente esa producción.

El transporte de cargas sigue concentrándose principalmente en el camión, mientras que la participación del ferrocarril y la hidrovía crece lentamente. El estado de deterioro de rutas nacionales y provinciales aumenta significativamente los costos logísticos y reduce competitividad frente a otros países exportadores.

La hidrovía Paraná-Paraguay representa un activo estratégico para el comercio exterior argentino, aunque enfrenta problemas de dragado, regulación e incertidumbre institucional.

Sin inversiones importantes en infraestructura vial, ferroviaria y portuaria, el crecimiento proyectado encontrará rápidamente un techo operativo.

Capacidad industrial y almacenamiento: desde el punto de vista industrial, Argentina posee uno de los clusters agroindustriales más eficientes del mundo, especialmente en el complejo oleaginoso del Gran Rosario.

La capacidad instalada para molienda de soja y girasol resulta incluso superior a los niveles actuales de producción, por lo que el problema central no reside en la industria procesadora sino en la logística de abastecimiento y transporte.

En almacenamiento, en cambio, persiste un importante déficit. La capacidad estática instalada cubre solo una parte de la producción promedio nacional, generando una elevada dependencia del silo bolsa y mayores riesgos operativos.

Impacto económico y empleo: las cadenas agroindustriales tienen un enorme impacto sobre el empleo y la actividad económica del país. Diversos estudios muestran que el sector representa más del 20% del empleo privado argentino, incluyendo tanto empleo directo como indirecto y el 35 % del empleo total, incluyendo empleo directo, indirecto y el inducido (empleo público y derrame por el gasto)

El efecto multiplicador del agro sobre la economía resulta particularmente relevante en el interior del país, donde dinamiza transporte, comercio, servicios, industria, maquinaria agrícola y economías regionales.

La experiencia internacional confirma además que las cadenas agroalimentarias modernas generan empleo de calidad y fuerte integración territorial.

Conclusiones

Argentina dispone de recursos naturales, conocimiento tecnológico y capacidades empresariales suficientes para transformarse en uno de los grandes proveedores globales de alimentos, energía renovable y biomateriales.

Sin embargo, para alcanzar plenamente ese potencial será imprescindible construir un marco de estabilidad macroeconómica, mejorar la infraestructura logística, promover la innovación tecnológica y avanzar hacia sistemas productivos ambientalmente sustentables.

La agroindustria seguirá siendo uno de los principales motores del desarrollo económico argentino y una herramienta clave para generar empleo, exportaciones y arraigo territorial.

Autores: ingeniero Gustavo Oliverio, licenciado Gustavo López, Fundación Producir Conservando.

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