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Más vigor frente al complejo del achaparramiento del maíz

Ensayos de la EEAOC en el NOA mostraron menor incidencia y severidad del achaparramiento en lotes tratados con un bioestimulante.
Domingo, 21 de junio de 2026 10:05
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En un contexto en el que el complejo de achaparramiento del maíz es una de las principales amenazas para el cultivo en la Argentina, ensayos realizados por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) mostraron resultados positivos asociados al uso de Stick Zinc, un bioestimulante de aplicación en semillas desarrollado por Biofilm.

Las evaluaciones, realizadas en las campañas 2024/25 y 2025/26 en Salta, Tucumán y Santiago del Estero, evidenciaron una menor incidencia y severidad de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) en los lotes tratados y mejoras en el rendimiento respecto de los testigos.

Los tratamientos registraron un aumento promedio del 16 % en el rendimiento, equivalente a 1.575 kg/ha adicionales. En algunos ambientes, las diferencias llegaron hasta el 22 %.

Plaga clave

El complejo de achaparramiento del maíz, transmitido por la chicharrita (Dalbulus maidis), puede provocar síntomas foliares, alteraciones en las espigas, reducción del crecimiento y pérdidas de rendimiento. Su impacto depende de la presión del vector, el momento de infección, las condiciones ambientales y el estado fisiológico del cultivo.

En ese marco, los ensayos de la EEAOC apuntaron a evaluar si una mejor implantación y un desarrollo inicial más vigoroso podían ayudar a reducir el impacto.

Menos severidad

Los trabajos fueron conducidos por Augusto Camuz y Alejandro Vera, de la sección Zoología Agrícola de la EEAOC. Según el informe, las plantas tratadas con Stick Zinc presentaron menores niveles de incidencia y severidad de CSS frente a los testigos.

También se observó un incremento del 20 % en la proporción de plantas normales, junto con una reducción de síntomas leves, moderados y severos. Los síntomas leves bajaron 8 %, los moderados 6 % y los severos 15 %.

Los mayores incrementos de rendimiento se registraron en Isca Yacu, en la Estancia Santa Inés, con mejoras del 22 y 15 %. En El Galpón, Estancia El Guanaco, la diferencia fue del 12 %; mientras que en Los Pempas, Benjamín Aráoz, alcanzó el 5 %.

Dos campañas

Uno de los aspectos técnicos destacados fue la consistencia de los resultados en campañas con condiciones ambientales muy diferentes. La campaña 2024/25 estuvo marcada por estrés térmico e hídrico, mientras que la 2025/26 presentó excesos hídricos y baja radiación.

En ambos escenarios, los tratamientos mostraron una mejor expresión sanitaria del cultivo, con menor severidad de síntomas en plantas y espigas. Esa respuesta se tradujo en una mayor conservación del potencial de rendimiento.

Durante las evaluaciones realizadas en los estadios R3 y R5 se cuantificó la sintomatología asociada al complejo de achaparramiento mediante escalas de severidad para síntomas foliares y daños en espiga. En cada lote se hicieron cuatro repeticiones de 25 plantas consecutivas, distribuidas en puntos equidistantes.

Las plantas fueron clasificadas en categorías previamente definidas: sin síntomas, daño leve, moderado y severo. La misma metodología se aplicó en todos los sitios evaluados, lo que permitió comparar la respuesta de los tratamientos en distintos ambientes.

Implantación inicial

"La correcta implantación constituye uno de los factores más determinantes para alcanzar el potencial de rendimiento del cultivo de maíz, ya que define el establecimiento inicial, la uniformidad del stand de plantas y la capacidad del cultivo para tolerar condiciones ambientales adversas durante las primeras etapas de desarrollo", explicó Alejandro Vera.

En ese sentido, el bioestimulante fue evaluado por su aporte al vigor temprano, el desarrollo radicular y la uniformidad del cultivo. Su formulación incluye zinc y fitohormonas promotoras del crecimiento, orientadas a estimular procesos fisiológicos desde las primeras etapas.

Desde el punto de vista agronómico, la mejora en el sistema radicular puede favorecer una mayor captación de agua y nutrientes, mientras que una planta más vigorosa puede tolerar mejor situaciones de estrés. También se mencionó un mayor diámetro de caña y un fortalecimiento del sistema vascular.

Estrategia integral

El enfoque técnico no plantea al producto como una acción directa sobre el patógeno ni sobre el vector, sino como una herramienta complementaria dentro de una estrategia integral de manejo. Su aporte estaría asociado a mejorar la tolerancia y resiliencia fisiológica de la planta frente al impacto del complejo de achaparramiento.

En zonas endémicas o con alta presión de Dalbulus maidis, el manejo del problema exige integrar monitoreo, elección de fechas de siembra, híbridos, control del vector, manejo del maíz guacho y herramientas que fortalezcan el cultivo.

En ese esquema, los ensayos de la EEAOC muestran que una mejor implantación y un mayor vigor inicial pueden contribuir a reducir el impacto sanitario y productivo del complejo de achaparramiento, especialmente en ambientes donde el cultivo enfrenta condiciones de estrés.

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