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La deuda para producir más

Según Gustavo Oliverio, de la Fundación Producir Conservando, Argentina deberá más que duplicar el uso de fertilizantes si quiere crecer sin comprometer la fertilidad de sus suelos.
Domingo, 21 de junio de 2026 09:45
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La Argentina tiene una oportunidad productiva importante y un desafío que no puede seguir postergando. Según el análisis del ingeniero Gustavo Oliverio, de la Fundación Producir Conservando (FPC), el país podría alcanzar hacia 2035 una producción granaria de 177,2 millones de toneladas (Mt). Sin embargo, ese crecimiento sólo sería posible si se apoya en un sistema sustentable, que conserve el suelo y reponga los nutrientes que extraen los cultivos.

Oliverio advierte que la sustentabilidad no debe limitarse a prevenir la erosión. También implica mantener la fertilidad química de los suelos. Producir más sin reponer lo que se extrae genera una descapitalización silenciosa, que puede afectar los rindes futuros y elevar los costos.

Deuda pendiente

En 2004 la FPC había proyectado las necesidades de fertilización para alcanzar una cosecha de 100 Mt de granos hacia 2010. Bajo criterios de reposición sustentable, estimaba necesario utilizar unas 5 Mt de fertilizantes, cuando el consumo era de apenas 2,3 Mt.

Ese nivel recién comenzó a alcanzarse parcialmente hacia 2020, cuando la producción granaria argentina ya había superado los 130 Mt. Para Oliverio, la experiencia muestra que el crecimiento productivo no siempre estuvo acompañado por una reposición adecuada de nutrientes.

El problema, según el planteo, no aparece de un año para otro. Se acumula campaña tras campaña, cuando los cultivos retiran nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y otros nutrientes, pero la reposición queda por debajo de lo necesario. : el suelo sigue funcionando como soporte productivo, aunque con una pérdida gradual de reservas.

Reposición insuficiente

La campaña 2024/25 es ejemplo de esa brecha. Con una producción de 134 Mt para el complejo granario, los cálculos de reposición sustentable indican que deberían haberse aplicado cerca de 7 Mt de fertilizantes en los seis principales cultivos del país. Sin embargo, el consumo real fue de 4 Mt, el 58 % de las necesidades estimadas.

Los datos del informe, a partir de Fertilizar Asociación Civil, muestran que la reposición sigue siendo insuficiente en nutrientes centrales. En nitrógeno y fósforo, los niveles se ubicaron en torno al 58 al 60 % de lo extraído, mientras que otros nutrientes esenciales presentaron porcentajes aún menores.

La consecuencia, según Oliverio, es una pérdida progresiva de fertilidad. Aunque el sistema siga produciendo, el suelo va entregando reservas acumuladas durante años. Esa lógica puede sostener resultados en el corto plazo, pero compromete la productividad futura.

También puede generar una agricultura más vulnerable. Cuando la fertilidad cae, los cultivos tienen menos margen para expresar su potencial, especialmente en campañas con estrés hídrico, altas temperaturas o restricciones de manejo. Por eso, la nutrición es una herramienta para obtener más toneladas y parte de una estrategia de estabilidad productiva.

Meta 2035

Si el país aspira a llegar a 177,2 Mt de granos en 2035, la fertilización deberá aumentar de manera significativa. La FPC estima que el consumo sustentable para los principales cultivos debería alcanzar aproximadamente 8,9 Mt.

Esa demanda estaría compuesta por 4,5 Mt de fertilizantes nitrogenados, 3 Mt de fosforados, 1,2 Mt de azufrados y 145 mil toneladas de potásicos. Si además se suman verdeos, pasturas permanentes y cultivos de menor superficie, el requerimiento total nacional ascendería a 10,2 Mt.

La comparación con la situación actual marca la dimensión del desafío. En 2024 se utilizaron 4,8 Mt de fertilizantes, por lo que Argentina debería más que duplicar su consumo durante la próxima década.

Suelo y futuro

Para Oliverio, duplicar el uso de fertilizantes no debe interpretarse sólo como una meta productiva. Es una condición para preservar la fertilidad de los suelos, sostener los rindes y construir una agricultura más competitiva y ambientalmente responsable.

El mensaje es claro: producir más exige cuidar mejor el capital suelo. Sin una estrategia de nutrición de cultivos más equilibrada, la expansión agrícola puede apoyarse sobre una base cada vez más frágil.

El desafío es grande porque implica inversión, planificación y una mirada de largo plazo. Pero también representa una oportunidad: transformar el crecimiento productivo en un proceso más sustentable, donde cada campaña no sólo mida lo que se cosecha, sino también lo que se devuelve al suelo.

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