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El Niño vuelve a poner en alerta al agro mundial

Un análisis de la FAO advierte que el nuevo ciclo climático puede agravar la sequía en zonas agrícolas y ganaderas de África, Asia y América Latina. 
Domingo, 28 de junio de 2026 10:17
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Para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una nueva fase de El Niño podría comenzar en las próximas semanas y enciende señales de alerta para la agricultura mundial. Los mapas elaborados por los especialistas del organismo permiten identificar dónde los cultivos y las pasturas son más vulnerables a la sequía asociada a este fenómeno.

El trabajo se apoya en 41 años de imágenes satelitales del Sistema del Índice de Estrés Agrícola (ASIS), que observa la evolución de la vegetación y detecta zonas bajo estrés hídrico. Con esa base, la FAO revisó eventos fuertes y muy fuertes de El Niño-Oscilación del Sur y proyectó las áreas donde el impacto puede ser más severo.

Los riesgos más altos se ubican en el Sahel, el sur de África, el sur y sudeste de Asia, el Corredor Seco de América Central y el Caribe. En algunas áreas agrícolas y pastoriles de esas regiones, la probabilidad de sequía en los próximos meses supera el 50 %.

La preocupación no se limita a la falta de lluvias. En muchas de esas zonas, El Niño golpea sobre sistemas productivos frágiles, con alta dependencia de cultivos de secano, ganadería extensiva, escaso financiamiento y familias con poca capacidad de recuperación.

La FAO recuerda que varios de estos territorios ya fueron afectados por los episodios de 2015-2016 y 2023-2024, en los que se repitió la secuencia: pérdidas de cosechas, deterioro del ganado, endeudamiento rural y migraciones en busca de alimentos y agua. Solo en 2015-2016, El Niño afectó a más de El escenario actual es más complejo porque los extremos climáticos se combinan con conflictos, inflación e inseguridad alimentaria. "El planeta está hoy mucho más cálido y esta nueva fase golpeará con más fuerza en lugares que ya son vulnerables y tienen capacidad limitada de respuesta", advirtió Jorge Alvar-Beltrán, oficial de Recursos Naturales de la FAO.

Para anticiparse, la FAO y el Programa Mundial de Alimentos lanzaron un llamado conjunto por US$ 202 millones para proteger a 8,8 millones de personas en 22 países de alto riesgo.

Zonas expuestas

La exposición no depende solamente de cuánta lluvia falte. Una sequía moderada puede ser devastadora en regiones donde ya existen hambre crónica, conflictos y desplazamientos, contextos en los que una mala campaña puede significar la pérdida de alimentos, animales e ingresos.

La FAO estima que más del 80 % de los impactos de la sequía sobre la agricultura recaerá en países de ingresos bajos y medios. "Un agricultor puede perder primero sus cultivos, luego su ganado y, con eso, todo su medio de vida", señaló Alvar-Beltrán.

En el Sahel, la inseguridad alimentaria se agravó durante cinco años consecutivos, mientras los conflictos desplazan población y dificultan el acceso a comunidades vulnerables. Los mapas muestran una franja de riesgo que va desde Senegal y el sur de Mauritania hasta Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benín y Nigeria, y se extiende hacia Etiopía y Sudán.

En el sur de África, la señal es más marcada. El último ciclo de El Niño provocó la peor sequía regional en más de un siglo, dejó a 61 millones de personas con necesidad de asistencia, presionó los sistemas de agua y las pasturas, y empujó a más de 8 millones de personas a la inseguridad alimentaria.

Para los próximos meses, la FAO señala una probabilidad superior al 50 % de sequía agrícola en grandes áreas de Namibia y Botsuana, con extensión América Central y el Caribe también aparecen entre las regiones más sensibles. Durante El Niño 2015-2016, 3,5 millones de personas quedaron en inseguridad alimentaria en el Corredor Seco centroamericano. En Haití, las cosechas cayeron hasta 70 % y la inseguridad alimentaria se duplicó en pocos meses.

Los pronósticos actuales indican una probabilidad del 70 % de lluvias por debajo de lo normal en la región. El riesgo de sequía agrícola es más elevado en el Corredor Seco, Colombia, Venezuela, Cuba, República Dominicana y Haití.

En Asia, El Niño puede debilitar el monzón de verano en India y afectar cultivos de secano como arroz y maíz, con lo que se extiende el riesgo desde Pakistán e India hacia Myanmar, Tailandia, Camboya, Vietnam, Filipinas, Indonesia y Timor Oriental.

Mapa para actuar

La utilidad del trabajo está en anticipar decisiones. Cuando el riesgo se identifica temprano, agricultores y pastores pueden ajustar sus estrategias: retrasar siembras, elegir cultivos más tolerantes a la sequía, almacenar forraje, proteger el rodeo y asegurar reservas de agua.

El análisis de la FAO puede reducir la evaluación del riesgo, en algunas zonas, a una escala de un kilómetro cuadrado. Pero transformar esa precisión en protección exige conectar a los servicios meteorológicos, los ministerios de agricultura y las redes de extensión, para que la alerta llegue al productor a tiempo. "Este nivel de detalle cambia lo que un gobierno puede hacer", explicó Riccardo Soldan, oficial de Recursos Naturales de la FAO. En lugar de distribuir recursos de manera dispersa, los países pueden concentrar apoyo en los puntos críticos: transferencias, asistencia para agua e irrigación, alimento para el ganado y otros insumos esenciales.

La experiencia muestra que actuar antes de que las pérdidas se consoliden puede dar resultados. En el sur de África, antes de El Niño 2023-2024, un esfuerzo regional movilizó cerca de US$ 31 millones para más de 2 millones de personas en siete países, con semillas, apoyo ganadero y mejores pronósticos.

En América Central, la entrega oportuna de semillas tolerantes a la sequía y de ciclo corto permitió a familias rurales producir hortalizas, mejorar la disponibilidad de alimentos y reducir la necesidad de vender bienes o saltear comidas.

"El Niño se está formando y los mapas son claros. Lo que ocurra a continuación depende de la rapidez con la que se tomen las decisiones", destaca la FAO.

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