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Las causas más frecuentes del babeo en los perros

Aunque se suele relacionarlo a la rabia, generalmente, se debe a mareo, lesiones bucales, medicamentos o trastornos neurológicos.
Domingo, 12 de julio de 2026 08:25
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Muchas personas asocian de inmediato el babeo o la espuma en la boca de un perro con la rabia. Sin embargo, no siempre es así. En Salta y Jujuy, la vacunación antirrábica y los controles sanitarios mantienen esta enfermedad bajo vigilancia, con diagnósticos esporádicos. Por eso, ante un animal que saliva mucho, conviene observar el cuadro completo antes de alarmarse.

La hipersalivación, o ptialismo, puede aparecer por distintos motivos, entre los más frecuentes, mareo, infecciones de las glándulas salivales, lesiones bucales, acción de algunos medicamentos y cuadros convulsivos. También puede producirse por sustancias amargas o irritantes, o cuerpos extraños en la boca.

Mareo en viajes

Una de las causas más comunes, sobre todo en perros jóvenes, es el mareo. Se observa con frecuencia en animales que no están acostumbrados a viajar en automóvil. El movimiento del vehículo, el estrés y la falta de adaptación pueden provocar náuseas, inquietud, jadeo y abundante producción de saliva.

Cuando el perro traga mucha saliva, es habitual que luego aparezcan vómitos. Muchas veces el dueño interpreta el babeo como un síntoma grave, pero en realidad es una respuesta asociada al malestar del viaje. En estos casos ayuda acostumbrar al animal de gradualmente al auto y evitar comidas abundantes antes de salir.

Glándulas salivales

Las infecciones de las glándulas salivales son menos frecuentes, pero también pueden provocar babeo intenso. En general se originan por traumatismos, mordeduras o cuerpos extraños que lesionan la zona.

Cuando esto ocurre, puede aparecer inflamación, dolor y una producción excesiva de saliva. El animal suele mostrarse molesto y puede resistirse a que le toquen la cara o el cuello.

Problemas bucales

Las infecciones y lesiones de la boca son una de las causas más frecuentes de salivación excesiva. Según la zona afectada, pueden llamarse gingivitis cuando comprometen las encías, glositis cuando afectan la lengua o estomatitis cuando involucran a la cavidad bucal.

También pueden existir lesiones dentales, heridas, abscesos o tumores dentro de la boca. Cuando hay infección, muchas veces aparece mal olor. La saliva puede dejar de ser transparente y presentarse mezclada con pus o sangre. Además, el perro suele estar inapetente, mastica con dificultad o evita el alimento duro.

Por eso, cuando un perro babea más de lo habitual, revisar la boca es un paso importante. La presencia de sarro, encías inflamadas, dientes flojos, heridas o cuerpos extraños puede explicar el cuadro. Esa revisión debe hacerse con cuidado, porque un animal con dolor puede reaccionar de manera brusca.

Medicamentos

Algunos medicamentos pueden actuar sobre el sistema nervioso vegetativo y estimular la salivación. En estos casos, el babeo aparece poco tiempo después de la administración y suele desaparecer cuando se suspende el tratamiento o cuando el veterinario indica un medicamento antagonista. No conviene interrumpir ni cambiar una medicación sin consulta, pero sí advertir cuando aparece un efecto no esperado.

Convulsiones

En los cuadros convulsivos, después del período de crisis, es frecuente que el perro babee, se orine o quede desorientado durante algunos minutos. La salivación, en este contexto, forma parte de un episodio neurológico que debe ser evaluado con seriedad.

Síntomas parecidos pueden observarse en enfermedades que afectan el sistema nervioso, como el moquillo, y en casos excepcionales de rabia. Si el babeo se acompaña de convulsiones, cambios de conducta, incoordinación, agresividad repentina, parálisis o dificultad para tragar, la consulta debe ser inmediata.

Otras causas

Algunas sustancias amargas o irritantes, al tomar contacto con la boca, generan rechazo y aumentan la producción de saliva. Lo mismo puede ocurrir si el perro muerde plantas, productos de limpieza, insectos o elementos con sabores desagradables.

Otra posibilidad es que el animal no pueda cerrar bien la boca por un cuerpo extraño, una lesión o un problema mandibular. También existe el pseudoptialismo    : en este caso la saliva es normal, pero el perro no puede tragarla correctamente.

No alarmarse

En síntesis, toda patología bucal o todo problema que impida tragar o cerrar bien la boca puede predisponer al babeo o a la formación de espuma. Esto no significa restarle importancia al signo, sino interpretarlo con criterio. La rabia es una posibilidad que no debe ignorarse, pero no es la causa más común.

Por Walter Octavio Chihán

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