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Hidatidosis: una enfermedad silenciosa que podemos prevenir

Esta zoonosis sigue presente en zonas endémicas del NOA, con focos en Salta y Jujuy. Su prevención depende de cortar el ciclo entre perros y animales de producción.
Domingo, 19 de julio de 2026 10:56

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La hidatidosis es una enfermedad parasitaria zoonótica causada por un pequeño gusano llamado Echinococcus granulosus, que representa un importante problema para la salud pública. El parásito vive en estado adulto en el intestino de los perros, desde donde elimina miles de huevos microscópicos a través de la materia fecal, contaminando el ambiente.

Los animales de producción, como ovejas, cabras y bovinos, se infectan al consumir pastos o agua contaminados con esos huevos. Una vez dentro del organismo, las larvas forman quistes hidatídicos, sobre todo en el hígado y los pulmones.

Las personas también pueden infectarse de manera accidental al ingerir los huevos del parásito presentes en alimentos, agua o manos contaminadas por contacto con perros, desarrollando los mismos quistes en distintos órganos, especialmente en el hígado y los pulmones.

¿Cómo se mantiene el ciclo de la enfermedad?: el ciclo de la hidatidosis depende principalmente de una práctica muy frecuente en áreas rurales, alimentar a los perros con vísceras crudas provenientes de animales faenados. Si esas vísceras contienen quistes hidatídicos, el perro se infecta y comienza nuevamente a eliminar huevos al ambiente, contaminando el suelo, el agua, las pasturas, las huertas y todo aquello que entra en contacto con su materia fecal. De esta manera, el ciclo se perpetúa entre perros y animales de producción, aumentando también el riesgo para las personas.

¿Cómo se contagia el humano?: la infección se produce cuando, de manera accidental, se ingieren los huevos del parásito, lo cual puede ocurrir al acariciar un perro parasitado y luego llevarse las manos a la boca sin lavarlas, al permitir que los perros laman la cara o las manos, dado que los perros suelen lamerse la región anal durante su higiene, pudiendo transportar los huevos del parásito en el hocico y la lengua, favoreciendo así su transmisión.

Otra forma de relevancia puede ser al consumir verduras mal lavadas contaminadas con materia fecal provenientes de huertas donde los perros tienen acceso y defecan.

Los niños son uno de los grupos de mayor riesgo y en donde con más frecuencia ocurre la infección por este parásito debido al contacto estrecho que mantienen con los perros y porque suelen jugar en el suelo, donde pueden encontrarse los huevos del parásito. Además, estos huevos poseen una gran resistencia ambiental y pueden permanecer viables durante aproximadamente nueve meses, favoreciendo la persistencia de la enfermedad.

Situación en Argentina: la hidatidosis continúa siendo una enfermedad endémica en numerosas provincias argentinas y constituye la zoonosis parasitaria de mayor distribución territorial del país. Se estima que cerca del 30 % del territorio nacional presenta condiciones para mantener el ciclo de transmisión de Echinococcus granulosus.

En el noroeste argentino existen importantes áreas endémicas. En las provincias de Salta y Jujuy se describen dos focos de endemicidad que son el foco Puna y de Alta Montaña, y Valles Calchaquíes. Un trabajo desarrollado en Payogasta durante 2018 encontró que el 41,6 % de las unidades productivas evaluadas presentaban al menos un perro infectado, lo que refleja la importancia de fortalecer las medidas preventivas.

¿Cómo prevenirla?: la prevención se basa en interrumpir el ciclo de transmisión del parásito. Una de las más importantes es evitar que los perros consuman vísceras crudas provenientes de animales faenados, ya que esta constituye la principal vía por la cual se infectan. Las vísceras deben eliminarse de manera segura, ya sea mediante enterramiento profundo o su destrucción en hornos en lugares que no sean accesibles para los perros.

Asimismo, es indispensable desparasitar periódicamente a los caninos con medicamentos efectivos, como el praziquantel, siguiendo las recomendaciones del médico veterinario.

También es fundamental impedir el ingreso de perros a las huertas mediante el cercado de estas, lavar cuidadosamente verduras antes de consumirlas, mantener una adecuada higiene de manos luego de manipular perros y antes de comer, y realizar las faenas domiciliarias aplicando buenas prácticas sanitarias. La combinación de estas medidas permite reducir significativamente el riesgo de transmisión de esta enfermedad.

Hoy se dispone de una herramienta muy valiosa: la vacuna EG95 para ovinos, caprinos y bovinos, que reduce la formación de quistes hidatídicos en los animales y contribuye a disminuir la transmisión del parásito.

Enfermedad prevenible: la hidatidosis es prevenible, cortar el ciclo de transmisión depende principalmente de evitar el consumo de vísceras infectadas por los perros, mantenerlos desparasitados, proteger las huertas y fortalecer las buenas prácticas sanitarias durante las faenas domiciliaria, a su vez actualmente se disponen de herramienta preventivas como vacunas para el ganado. Con medidas sencillas y sostenidas es posible reducir significativamente esta enfermedad en nuestras comunidades rurales.

Autor: MSc. Med. Vet. Leandro Hipólito Olmos, Laboratorio de Salud Animal, IIACS - EEA INTA Salta, olmos.leandro@inta.gob.ar.

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