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El mercado inmobiliario rural vuelve a mirar a la ganadería. Luego de varios años en los que la agricultura concentró gran parte de las inversiones, los establecimientos destinados a la producción de carne recuperan protagonismo y vuelven a ubicarse entre los activos más demandados. Si bien la mejora en el precio de la hacienda impulsó este movimiento, especialistas sostienen que existe un cambio más profundo detrás del creciente interés por este tipo de campos.
"Hoy vemos que quienes compran campos ganaderos o mixtos llegan con un proyecto de largo plazo. Ya no buscan únicamente tierra, sino establecimientos donde puedan aumentar la productividad incorporando genética, mejorando las pasturas, invirtiendo en fertilización, infraestructura y tecnología aplicada a la producción", explicó Federico Nordheimer, director de Nordheimer Campos y Estancias.
Más tecnología
El nuevo escenario también se refleja en el perfil de los compradores. La demanda ya no se concentra solo en establecimientos consolidados, sino también en campos con potencial de crecimiento, donde sea posible mejorar la carga animal, incorporar nuevas pasturas, optimizar el manejo del rodeo y aumentar la eficiencia productiva.
"La ganadería dejó de verse como un negocio de oportunidad. Muchos productores consideran que existe margen para seguir creciendo y eso se traduce en inversiones cada vez más importantes", señaló Nordheimer.
Según el especialista, hoy se observa mayor interés por mejorar los índices productivos mediante genética, inseminación, pasturas, fertilización, caravanas electrónicas, mangas más modernas y maquinaria específica para la actividad.
Esta transformación también explica la recuperación de los valores de la tierra. En la Cuenca del Salado, una de las principales regiones ganaderas del país, los campos que hace un año cotizaban entre US$ 2.500 y US$ 3.000 por hectárea hoy alcanzan valores de entre US$ 3.500 y US$ 4.000.
La tendencia se replica en Entre Ríos, donde en el último año se realizaron más operaciones que en el acumulado de los tres años anteriores. También crecen las consultas y ventas en San Luis, Santiago del Estero y La Pampa.
Campos mixtos
Otro factor que impulsa el mercado es la búsqueda de establecimientos mixtos. En un contexto de márgenes agrícolas más ajustados, muchos productores vuelven a darle mayor protagonismo a la ganadería como forma de diversificar riesgos y mejorar la rentabilidad.
Esto incrementa el interés por campos que combinan agricultura y ganadería, aprovechando mejor el potencial de cada hectárea.
El proceso también modifica el uso de campos de aptitud agrícola intermedia que antes se destinaban a cultivos por una cuestión de rentabilidad. Con una ganadería más competitiva, hoy algunos vuelven a las pasturas, lo que reduce el riesgo productivo, aporta previsibilidad y permite utilizar mejor la aptitud natural de la tierra.
A nivel regional, la Argentina continúa ofreciendo valores competitivos frente a otros países productores. Si se compara con mercados como Estados Unidos, donde el valor del ganado es significativamente superior, muchos productores consideran que el negocio local todavía tiene margen para crecer.
Esa expectativa explica por qué cada vez más inversiones apuntan a mejorar la productividad antes que a expandir la superficie.
Si bien las operaciones siguen siendo lideradas principalmente por compradores argentinos, también crecen las consultas de inversores del exterior interesados en el potencial productivo del país. Sin embargo, muchos esperan definiciones sobre la Ley de Tierras antes de avanzar.