inicia sesión o regístrate.
La presión de Dalbulus maidis y del complejo de achaparramiento volvió a poner a la genética en el centro de la discusión técnica para la producción de maíz en el norte argentino. En ese escenario, Supra Semillas consolida su presencia regional con un portafolio de híbridos adaptados al NOA y al NEA.
En diálogo con Claves del Campo (AM 840 Radio Salta), Emiliano Acosta, especialista en Posicionamiento de Producto para el Norte de Argentina de Supra Semillas, señaló: "Supra Semillas es una marca nueva del Grupo DonMario, pero ya tiene una trayectoria importante en el NOA. Es el resultado de ocho años de trabajo continuo en mejoramiento genético".
Según Acosta, ese recorrido permitió desarrollar y posicionar materiales con soluciones concretas para los productores del norte. Para esta campaña, las expectativas son buenas, aunque con realidades heterogéneas según las zonas. El especialista destacó que hay ambientes con muy buen potencial y otros donde Dalbulus provocó daños que estaban dentro de lo esperable. Frente a ese escenario, la compañía busca combinar materiales tropicales, con alta tolerancia al complejo de achaparramiento, y alternativas templadas capaces de aprovechar mejor los recursos disponibles cuando la presión de la plaga es menor.
Manejo integral
Para Acosta, la genética es una herramienta decisiva, pero no puede ser pensada como una solución aislada. La respuesta frente a Dalbulus y Spiroplasma requiere una mirada integrada, que contemple el comportamiento de la plaga, el ambiente, la fecha de siembra y la elección del híbrido. "No se puede hablar de un solo factor como la solución porque sería un error. Son muchos los aspectos que intervienen y que determinan el éxito de la producción de maíz", afirmó.
En ese esquema, la genética ocupa un lugar central. Supra Semillas cuenta con materiales que, según Acosta, ofrecen altos niveles de tolerancia frente a la problemática. "Contamos con materiales que ofrecen uno de los mayores niveles de tolerancia disponibles en el mercado, como el S7510 VIP3, un híbrido tropical que se posiciona muy bien en escenarios de alta presión de Dalbulus", señaló.
Ese tipo de genética permite reducir riesgos en campañas complejas. Sin embargo, la decisión siempre debe tomarse en función del ambiente y de la evolución de la plaga, porque no todos los años ni todas las regiones presentan la misma presión.
Portafolio regional
El portafolio de Supra para el norte está integrado actualmente por tres genotipos principales. El primero es el S7510 VIP3, de origen brasileño, que antes de su lanzamiento comercial fue evaluado durante dos años en la región para confirmar su adaptación.
El segundo es el S16-607 VIP3, surgido del Programa de Mejoramiento Genético del Norte. Se trata de un híbrido de genética templada, desarrollado y evaluado en la propia región, que mostró buena adaptación y alta tolerancia frente a la enfermedad.
El tercero es el S3916, considerado por la empresa como su híbrido emblema. Fue el material que le permitió al semillero posicionarse en el norte y sigue siendo una alternativa para el NOA cuando la presión de Dalbulus disminuye o desaparece.
Acosta explicó que este último híbrido mostró buen comportamiento frente a la enfermedad en condiciones de baja presión. Por eso, aunque no compite en la primera línea para ambientes de alta incidencia del complejo de achaparramiento, mantiene vigencia en zonas y campañas con menor riesgo sanitario.
Tropicales y templados
Una de las claves del planteo técnico es definir cuándo conviene usar genética tropical y cuándo una templada. En años con alta población inicial de Dalbulus, la opción más segura suele ser la genética tropical. En cambio, cuando la presión es baja, los híbridos templados pueden ocupar un rol importante por su potencial de rendimiento.
Acosta destacó que la genética tropical ya no debe mirarse solo como una alternativa sanitaria. También ofrece muy buen potencial productivo. Para ambientes del NOA, señaló que pueden alcanzarse rendimientos de hasta 10.000 kilos por hectárea si las condiciones acompañan.
La definición final depende de la lectura de cada campaña. Por eso, el monitoreo y el asesoramiento técnico son herramientas fundamentales para decidir fechas de siembra, elección de híbridos y estrategias de manejo.
Nuevos materiales
Acosta adelantó que el programa de mejoramiento genético de Supra Semillas, enfocado en siembras tardías y en el norte del país, avanza en materiales adaptados a los desafíos sanitarios y climáticos del NOA y del NEA.
La falta de agua, el estrés térmico y la presión de enfermedades forman parte de los factores que condicionan la producción de maíz en estos ambientes. Por eso, la empresa busca reunir en un mismo híbrido sanidad, potencial de rendimiento y estabilidad frente al estrés.
"Estamos en la antesala de lo que podría ser el lanzamiento de un nuevo híbrido para el NOA y el NEA. Es un material que fue mejorado y adaptado específicamente para esas regiones", anticipó. El especialista aclaró que el material todavía se encuentra en las instancias finales de evaluación, pero remarcó que podría convertirse en un lanzamiento importante para ambas regiones. El objetivo es responder a las necesidades concretas del productor del norte.
Acompañamiento técnico
La toma de decisiones en maíz se volvió más delicada desde la aparición de fuertes problemas asociados a Dalbulus y Spiroplasma. Para Acosta, el rol del semillero no termina en la venta del híbrido, sino que incluye conocer en profundidad el comportamiento de cada material frente a distintos escenarios.
En ese sentido, destacó la importancia de seguir el monitoreo de la Red Nacional de Dalbulus maidis, además de la información del Servicio Meteorológico Nacional y de otros organismos técnicos. Esos datos permiten ajustar decisiones según la evolución de la plaga y las condiciones ambientales.
"Ofrecemos un acompañamiento integral, desde la siembra hasta la cosecha, estando siempre cerca de nuestros clientes", sostuvo.
Acosta remarcó que el semillero cuenta con técnicos distribuidos en la región y una red comercial con capacitación técnica. Ese esquema busca acompañar al productor tanto en la elección del híbrido como en las decisiones de manejo durante el ciclo del cultivo.