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Maravillas de la vida animal: amigos son los amigos

La historia de Pedro Vidal muestra por qué la postventa es decisiva cuando una máquina se detiene en plena campaña.
Domingo, 26 de julio de 2026 09:12

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    Las caricias, el acicalamiento y la preocupación de unos animales por otros fortalecen los vínculos y mantienen unidos a las familias y los grupos.

    Juntas están mejor

    Las pequeñas avandavas del sudeste asiático y la India se amontonan durante largos períodos en las ramas. Se aprietan tanto que las aves ubicadas en los extremos deben apoyarse con un ala para conservar el equilibrio.

    Los inseparables, pequeños loros africanos también descansan juntos. Forman vínculos de pareja estrechos y pueden pasar horas uno junto al otro. La cercanía les brinda seguridad y la pérdida del compañero puede afectar profundamente al sobreviviente.

    Las avandavas anidan en pastizales y pantanos y se alimentan de semillas de gramíneas. Cuando se agrupan, suelen limpiarse las plumas unas a otras. Este acicalamiento mutuo podría compararse con el abrazo entre los humanos.

    La conducta habría surgido, en parte, para eliminar parásitos, pero no solo cumple una función higiénica: también reduce la agresividad y refuerza los lazos sociales. Una avandava puede ofrecer la cabeza, con las plumas levantadas, para que otra la acicale. Incluso adopta esta actitud frente a otras especies como señal de confianza.

    Amigos y aliados

    Entre los simios, el acicalamiento es mucho más que un método de limpieza: resulta esencial para establecer y conservar relaciones sociales.

    Estos mamíferos viven en grupos con jerarquías complejas. Los dominantes mantienen su posición con distintas conductas, entre ellas las demostraciones de fuerza. El acicalamiento, en cambio, disminuye las tensiones y favorece los vínculos entre animales de diferente rango.

    El cercopiteco verde, habitante de los pastizales africanos, suele acicalar a sus parientes, aunque también lo hace con individuos con los que no comparte lazos de sangre. Así forma amistades y alianzas que pueden ser importantes cuando necesita ayuda.

    Una hembra amenazada por un macho joven, por ejemplo, puede pedir el apoyo de un pariente o un aliado, los familiares suelen ayudarla en cualquier circunstancia, los no emparentados son más propensos a responder si ella los acicaló recientemente. De este modo, una atención puede convertirse más tarde en protección.

    Vida en armonía

    Los damanes son pequeños mamíferos placentarios de cuerpo robusto y pelaje denso, recuerdan a los conejos, pero pertenecen a otro grupo zoológico. Habitan en África y Medio Oriente y forman familias que pueden reunir hasta 20 ejemplares. Existen damanes adaptados a ambientes rocosos (foto) y otros de hábitos arborícolas.

    En la llanura africana del Serengeti, los damanes de las rocas y los esteparios conviven armoniosamente. Individuos de ambas especies duermen en los mismos refugios y se acercan para conservar el calor corporal.

    Cuando nacen las crías, todos los habitantes de la madriguera se aproximan a olfatearlas, sin importar a qué especie pertenecen. Los jóvenes también juegan juntos, en una relación excepcionalmente estrecha entre mamíferos de especies diferentes.

    La convivencia es posible porque no compiten por el alimento. Los esteparios comen principalmente hojas y los de las rocas, sobre todo pastos. Así comparten el territorio y los refugios sin disputar los mismos recursos.

    Pese a su semejanza y cercanía, las dos especies no se cruzan. Su comportamiento reproductivo es diferente y su anatomía sexual, incompatible.

    Delfines unidos

    Queda mucho por conocer sobre la vida social de las ballenas y los delfines en libertad. Sin embargo, los estudios comprobaron que especies como el delfín mular y la orca forman grupos cuyos integrantes mantienen relaciones estrechas.

    La cantidad de miembros puede variar desde unos pocos ejemplares hasta varios centenares. El tamaño del grupo depende de la disponibilidad de alimento, la distancia de la costa y la necesidad de protegerse de depredadores.

    Los grupos pequeños suelen constituir las unidades sociales más estables. Dentro de ellos, uno de los vínculos fundamentales es el de la madre con su cría, que puede ser amamantada hasta alrededor de los 18 meses.

    Las orcas también viven en familias muy cohesionadas, integradas por adultos y crías de diferentes edades. En ocasiones, un grupo se une temporalmente a otro de la misma comunidad.

    La unión de estos cetáceos se relaciona estrechamente con la comunicación sonora. Cada comunidad utiliza un repertorio particular de llamados, una especie de dialecto que sus integrantes aprenden y comparten,y que facilitan el reconocimiento y ayudan a sostener los vínculos.

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      Maravillas de la vida animal: amigos son los amigos

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      En numerosas especies, el contacto, el acicalamiento y la cooperación fortalecen vínculos esenciales para la convivencia y la supervivencia.

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              Cuerpo :: Editor Web

              Las caricias, el acicalamiento y la preocupación de unos animales por otros fortalecen los vínculos y mantienen unidos a las familias y los grupos.

              Juntas están mejor

              Las pequeñas avandavas del sudeste asiático y la India se amontonan durante largos períodos en las ramas. Se aprietan tanto que las aves ubicadas en los extremos deben apoyarse con un ala para conservar el equilibrio.

              Los inseparables, pequeños loros africanos también descansan juntos. Forman vínculos de pareja estrechos y pueden pasar horas uno junto al otro. La cercanía les brinda seguridad y la pérdida del compañero puede afectar profundamente al sobreviviente.

              Las avandavas anidan en pastizales y pantanos y se alimentan de semillas de gramíneas. Cuando se agrupan, suelen limpiarse las plumas unas a otras. Este acicalamiento mutuo podría compararse con el abrazo entre los humanos.

              La conducta habría surgido, en parte, para eliminar parásitos, pero no solo cumple una función higiénica: también reduce la agresividad y refuerza los lazos sociales. Una avandava puede ofrecer la cabeza, con las plumas levantadas, para que otra la acicale. Incluso adopta esta actitud frente a otras especies como señal de confianza.

              Amigos y aliados

              Entre los simios, el acicalamiento es mucho más que un método de limpieza: resulta esencial para establecer y conservar relaciones sociales.

              Estos mamíferos viven en grupos con jerarquías complejas. Los dominantes mantienen su posición con distintas conductas, entre ellas las demostraciones de fuerza. El acicalamiento, en cambio, disminuye las tensiones y favorece los vínculos entre animales de diferente rango.

              El cercopiteco verde, habitante de los pastizales africanos, suele acicalar a sus parientes, aunque también lo hace con individuos con los que no comparte lazos de sangre. Así forma amistades y alianzas que pueden ser importantes cuando necesita ayuda.

              Una hembra amenazada por un macho joven, por ejemplo, puede pedir el apoyo de un pariente o un aliado, los familiares suelen ayudarla en cualquier circunstancia, los no emparentados son más propensos a responder si ella los acicaló recientemente. De este modo, una atención puede convertirse más tarde en protección.

              Vida en armonía

              Los damanes son pequeños mamíferos placentarios de cuerpo robusto y pelaje denso, recuerdan a los conejos, pero pertenecen a otro grupo zoológico. Habitan en África y Medio Oriente y forman familias que pueden reunir hasta 20 ejemplares. Existen damanes adaptados a ambientes rocosos (foto) y otros de hábitos arborícolas.

              En la llanura africana del Serengeti, los damanes de las rocas y los esteparios conviven armoniosamente. Individuos de ambas especies duermen en los mismos refugios y se acercan para conservar el calor corporal.

              Cuando nacen las crías, todos los habitantes de la madriguera se aproximan a olfatearlas, sin importar a qué especie pertenecen. Los jóvenes también juegan juntos, en una relación excepcionalmente estrecha entre mamíferos de especies diferentes.

              La convivencia es posible porque no compiten por el alimento. Los esteparios comen principalmente hojas y los de las rocas, sobre todo pastos. Así comparten el territorio y los refugios sin disputar los mismos recursos.

              Pese a su semejanza y cercanía, las dos especies no se cruzan. Su comportamiento reproductivo es diferente y su anatomía sexual, incompatible.

              Delfines unidos

              Queda mucho por conocer sobre la vida social de las ballenas y los delfines en libertad. Sin embargo, los estudios comprobaron que especies como el delfín mular y la orca forman grupos cuyos integrantes mantienen relaciones estrechas.

              La cantidad de miembros puede variar desde unos pocos ejemplares hasta varios centenares. El tamaño del grupo depende de la disponibilidad de alimento, la distancia de la costa y la necesidad de protegerse de depredadores.

              Los grupos pequeños suelen constituir las unidades sociales más estables. Dentro de ellos, uno de los vínculos fundamentales es el de la madre con su cría, que puede ser amamantada hasta alrededor de los 18 meses.

              Las orcas también viven en familias muy cohesionadas, integradas por adultos y crías de diferentes edades. En ocasiones, un grupo se une temporalmente a otro de la misma comunidad.

              La unión de estos cetáceos se relaciona estrechamente con la comunicación sonora. Cada comunidad utiliza un repertorio particular de llamados, una especie de dialecto que sus integrantes aprenden y comparten,y que facilitan el reconocimiento y ayudan a sostener los vínculos.

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