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El consumo récord no garantiza rentabilidad en las granjas porcinas

La producción creció 11,8 % y la demanda llegó a un máximo histórico. Sin embargo, los resultados dependen de la eficiencia, la ubicación y el costo de los granos.
Domingo, 26 de julio de 2026 09:47

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La producción porcina argentina atraviesa una expansión sostenida y el consumo interno alcanzó niveles récord. Sin embargo, esa mayor demanda no se tradujo automáticamente en mejores resultados para todas las granjas: la abundancia de carne mantuvo contenido el precio del capón y amplió la diferencia entre los establecimientos más y menos eficientes.

La situación fue analizada por Juan Manuel Garzón y Franco Artusso en el Monitor Productivo sobre Rentabilidad Porcina, elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de Fundación Mediterránea.

El informe estudia granjas intensivas de 500 madres y actualiza sus resultados hasta junio de 2026. Contempla tres niveles de eficiencia según la conversión alimenticia y la producción por madre.

Oferta récord

Entre enero y mayo se produjeron 354.600 toneladas equivalentes res de carne porcina, un 11,8 % más que en igual período de 2025. La faena alcanzó 3,72 millones de cabezas, con un crecimiento interanual del 9,7 %. Como la producción aumentó más que la cantidad de animales procesados, también mejoró el peso medio de faena.

El mercado interno absorbió buena parte del incremento. En los primeros cinco meses, el consumo aparente sumó 383.100 toneladas, con una suba interanual del 9,3 % y un resultado 32,5 % superior al promedio histórico comparable.

El consumo per cápita llegó al equivalente de 19,9 kilos por habitante al año, frente a los 18,3 kilos de 2025 y un promedio histórico de 15,4 kilos.

El comercio exterior alivió parcialmente la presión de la oferta. Las importaciones totalizaron 32.700 toneladas, 3,1 % menos que un año atrás, mientras que las exportaciones alcanzaron 3.800 toneladas.

Pese a la recuperación de los envíos, las ventas externas representan una parte pequeña de la producción. El mercado doméstico sigue siendo el destino central de la carne porcina argentina.

Precios contenidos

Para colocar el volumen récord, el mercado realizó un fuerte ajuste de precios. El valor del capón acumula dos años de desempeño débil y durante el primer semestre de 2026 continuó condicionado por la abundante oferta.

En el segundo trimestre, el precio máximo promedio del capón tipificado fue de $ 2.316 por kilo, medido en pesos constantes de junio. Resultó 7,4 % inferior al de igual período de 2025 y quedó 10,9 % por debajo del promedio de los segundos trimestres de la última década.

La venta de capones explica casi la totalidad de los ingresos de las granjas, ya que la comercialización de madres y padrillos de descarte aporta alrededor del 2 %. Por eso, la debilidad del precio impactó directamente sobre la facturación.

Costos favorables

La recuperación de los márgenes no se originó en una mejora sustancial de los ingresos, sino en costos que todavía resultan favorables desde una perspectiva histórica.

En una granja de eficiencia media, los costos promediaron $ 2.135 por kilo. Fueron apenas 0,6 % superiores a los de un año atrás, pero quedaron 12 % por debajo del promedio de los segundos trimestres de la última década.

La alimentación representó el 60 % del costo total. Su incidencia explica que la evolución de los márgenes esté estrechamente vinculada con los precios del maíz y de los derivados de la soja.

El gasto en alimentación aumentó 2,8 % interanual, aunque volvió a descender durante los dos primeros trimestres del año. También bajaron componentes como flete, genética y sanidad.

Márgenes en recuperación

Luego de alcanzar mínimos históricos en enero, la rentabilidad comenzó a recuperarse. En una granja de eficiencia media, el margen neto del segundo trimestre promedió $ 228 por kilo.

El resultado fue inferior a los $ 429 obtenidos en igual período de 2025. Sin embargo, quedó 2,7 % por encima del promedio de todos los segundos trimestres de la última década, calculado en $ 222 por kilo.

El excedente representó el 10,7 % de los costos. El indicador mejoró frente al 9,2 % del trimestre anterior y acumuló su segunda suba consecutiva después de cinco caídas trimestrales.

Eficiencia decisiva

El promedio sectorial esconde diferencias profundas. El IERAL comparó explotaciones con distintos niveles de conversión alimenticia y productividad por madre, manteniendo constantes la ubicación y los precios recibidos.

Una granja de eficiencia alta obtuvo un margen de $ 449 por kilo y una de eficiencia media alcanzó $ 228. En el establecimiento de eficiencia baja, el resultado fue negativo en $ 148 por kilo.

La brecha entre los extremos llegó a $ 597 por kilo. Las granjas más eficientes consiguieron una rentabilidad equivalente al 23,6 % de sus costos, mientras que las menos eficientes sufrieron una pérdida del 5,8 %.

Los resultados muestran que la conversión del alimento y los kilos producidos por madre pueden definir la diferencia entre obtener ganancias o trabajar por debajo de los costos.

Efecto ubicación

La localización también modifica la ecuación porque incide sobre el precio pagado por el maíz y la harina o el expeller de soja. En zonas con excedentes agrícolas, la distancia a los puertos genera un descuento implícito por el flete que favorece a las granjas.

Para una explotación de eficiencia media ubicada a unos 450 kilómetros de Rosario, el costo fue de $ 2.135 por kilo y el margen alcanzó $ 228. A 150 kilómetros, el costo subió a $ 2.189 y el margen bajó a $ 174.

En Rosario, sin descuento por transporte sobre el precio de los granos, el costo llegó a $ 2.242 por kilo y el margen se redujo a $ 121. Entre las localizaciones analizadas apareció una diferencia de 5 % en el costo por kilo.

El ejercicio mantiene iguales la eficiencia y el precio de venta. En la práctica, los valores recibidos por los animales también pueden variar según la cercanía a los frigoríficos y las condiciones de cada mercado regional.

Precio de granos

La sensibilidad frente a la alimentación queda aún más clara en la simulación realizada para junio. Con los granos valorizados a precios de referencia de Rosario, una granja de eficiencia media obtuvo un margen de $ 84 por kilo.

Si el maíz y la soja hubieran costado 10 % menos, el margen habría aumentado a $ 170. Con materias primas 10 % más caras, el resultado habría caído a una pérdida de $ 3 por kilo.

El récord de consumo representa una señal positiva para la cadena, pero no garantiza rentabilidad por sí solo. Con precios del capón todavía contenidos, la eficiencia productiva, el acceso a los granos y la ubicación se consolidan como factores determinantes del resultado económico.

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