PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Proponen ordenar el uso de semillas en legumbres

El organismo planteó una hoja de ruta para avanzar con semilla fiscalizada, sin mirar hacia atrás y con la cámara como interlocutor sectorial.
Domingo, 05 de julio de 2026 10:58
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El debate por las semillas tuvo un lugar central en la Jornada de Actualización Técnica y Comercial de la CLERA. En un contexto marcado por la discusión de una nueva Ley de Semillas y el posible avance hacia la adhesión a UPOV 91, el INASE expuso su posición frente a una cadena en la que el uso, la calidad y la fiscalización de la semilla aparecen como temas sensibles.

Martín Famulari, presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE), buscó dejar en claro que el organismo no pretende iniciar una etapa de persecución al sector, sino abrir un proceso de ordenamiento gradual, con mayor registración, más calidad y reglas previsibles.

"Como INASE vinimos a trabajar con ustedes; no a controlar ni a perseguir", sostuvo distintos actores de la cadena de legumbres. El planteo apuntó a construir confianza y a mejorar la calidad de la semilla disponible para una actividad que depende cada vez más de la competitividad, la uniformidad y el acceso a mercados exigentes.

Interlocutor sectorial

Uno de los datos más relevantes de la presentación fue el lugar que Famulari le asignó a CLERA dentro de esa discusión. El funcionario señaló que el organismo viene trabajando con la cámara y la definió como el referente sectorial para avanzar en una agenda común sobre semillas de legumbres.

Famulari indicó que el INASE y CLERA comenzaron a puntear ideas para mejorar el sistema, especialmente en poroto, que aparece como la especie de mayor peso dentro del complejo legumbrero argentino. El objetivo, aclaró, no es revisar hacia atrás lo que ya se hizo, sino construir una transición posible hacia adelante.

Ordenar el sistema

El diagnóstico presentado por el INASE fue directo: en el sector hay una baja cantidad de semilla declarada, problemas de cumplimiento de condiciones y procesos de degradación genética. Según Famulari, esa situación termina afectando la calidad, la productividad y también la capacidad comercial.

En ese sentido, vinculó el uso de semilla fiscalizada con la posibilidad de mejorar rindes, uniformidad y acceso a mercados. Para graficarlo, tomó como ejemplo el caso de la arveja, donde previamente se había señalado que la certificación permitió mejorar rendimiento, calidad y condiciones comerciales.

"Quiere decir que de algo sirve trabajar con semillas certificadas; el rumbo es por ahí", afirmó.

El funcionario remarcó que el INASE no busca actuar con una lógica sancionatoria sobre lo ya ocurrido. La propuesta, dijo, es ordenar, registrar y luego fiscalizar, con foco en todo lo nuevo que ingrese al sistema: variedades mejoradas, materiales superadores y desarrollos que puedan aportar competitividad.

Aprender del garbanzo

Famulari también reconoció que hubo experiencias que no dejaron buenos resultados. En particular, mencionó el caso del garbanzo y admitió que al INASE no le gustó el esquema aplicado, porque terminó asociado a la persecución de infractores.

Según explicó, ese camino no resolvió el problema de fondo, ya que muchos actores del sector planteaban que no tenían alternativas disponibles para reemplazar la semilla que utilizaban. Por eso, insistió en que la etapa que se abre para legumbres debe tener otra lógica: construir desde el presente, con un plan gradual y acordado.

La mirada institucional apunta a que la mayor parte del sistema pueda ingresar progresivamente a un esquema formal, pero sin desconocer la realidad productiva y comercial de la cadena.

Variedades extranjeras

Otro punto relevante fue la posibilidad de introducir variedades extranjeras. Famulari señaló que CLERA planteó esa necesidad y que la respuesta del INASE es afirmativa: el organismo está dispuesto a acompañar el proceso.

El funcionario sostuvo que el Instituto debe ayudar a simplificar trámites, orientar a los interesados y articular con SENASA cuando corresponda, para que la intención de hacer las cosas bien no termine frenada por dificultades burocráticas.

No obstante, aclaró que la ley no permite crear un registro paralelo. La alternativa, según explicó, es trabajar con ensayos, evaluar materiales y llevar variedades con cierta pureza a parámetros que puedan ser aceptados por el INASE.

Hoja de ruta

El planteo más concreto estuvo referido al poroto. Famulari propuso como idea de trabajo que esta especie pueda incorporarse a la Declaración Varietal en 2029 y avanzar hacia una fiscalización obligatoria en 2031.

Aclaró, de todos modos, que esos plazos no son rígidos. Los presentó como una hoja de ruta tentativa, sujeta al trabajo conjunto con la cadena. "Estamos hablando de tres y cinco años, pero no son fijos; son una idea nuestra hacia ustedes", señaló.

El objetivo, dijo, es que hacia 2031 el sector pueda mirar hacia atrás y reconocer que la fiscalización permitió vender mejor, acceder a mejores destinos, cobrar más por calidad uniforme y mejorar el rendimiento por hectárea.

Para el INASE, ese proceso también podría atraer nuevos actores, más semilleros, más genética y un círculo virtuoso de innovación. La condición es empezar a ordenar el sistema con consensos y metas compartidas.

Ley en debate

La exposición se dio en un momento especialmente sensible. A nivel nacional, el debate por una nueva Ley de Semillas volvió a ocupar un lugar importante en la agenda agropecuaria, junto con la discusión sobre la adhesión argentina a UPOV 91.

Ante una consulta del público, Famulari explicó que el Gobierno trabaja en una nueva normativa que contemple esa adhesión y que el objetivo es construir una ley moderna, comparable con la de países que avanzaron en protección de la innovación genética.

También remarcó que el camino debe ser el consenso. Según planteó, los intentos anteriores de modificar la legislación no llegaron a buen puerto por la falta de acuerdos entre los sectores involucrados.

"Sin consenso no va a prosperar", advirtió. Y agregó que, aun cuando el Poder Ejecutivo impulse una propuesta, la discusión final deberá pasar por el Congreso.

En ese marco, la posición del INASE frente a las legumbres busca combinar dos objetivos: ordenar un mercado donde todavía hay informalidad y, al mismo tiempo, evitar que la fiscalización sea percibida solo como control o sanción.

El mensaje de Famulari fue que el organismo está dispuesto a trabajar con la cadena, adaptar herramientas dentro de la ley vigente y acompañar un proceso que mejore calidad, genética y competitividad.

"Vengan al INASE; estamos, colaboramos y estamos del mismo lado", resumió al cerrar su presentación.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD