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Burmés: elegante, afectuoso y de fuerte personalidad

De origen asiático, el Burmés es un gato de pelo corto, cuerpo musculoso y carácter afectuoso. Se adapta bien a la vida familiar y necesita compañía.
Domingo, 16 de agosto de 2026 10:37
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El gato Burmés, también conocido como Burmese o Burma, es una raza rodeada de antiguas referencias. Según la tradición, estos gatos proceden de monasterios birmanos, donde eran venerados.

Entre esas antiguas referencias aparece un libro de poesías del período Ayudhya, en Siam —actualmente Tailandia—, fechado entre 1350 y 1777. Sus ilustraciones muestran, además del gato Burmés, ejemplares de Siamés y Korat y un felino negro con collar del mismo color denominado Singha-Sep. La referencia da cuenta de la antigüedad atribuida a estos gatos en el sudeste asiático.

La historia moderna de la raza comenzó cuando una hembra de manto marrón llamada Wong Mau fue llevada desde Rangún, entonces capital de Birmania, a los Estados Unidos. Cruzada con un macho siamés hacia finales de la década de 1920, dio origen a la línea a partir de la cual se consolidó el Burmés moderno.

Manto y colores

Una de sus características más reconocibles es el pelaje corto, fino, espeso y brillante. El Burmés tradicional presenta un manto marrón que, en los adultos, adquiere una tonalidad oscura conocida como "marrón sable oscuro" (Dark Sable Brown).

En América del Norte ese marrón oscuro es el color reconocido, mientras que en Gran Bretaña se admiten otras variedades. Entre ellas están el azul, de tono gris plateado; el champagne, chocolate muy claro con orejas y máscara definidas; y el platino, que en los cachorros puede verse lila y luego evoluciona hacia un gris delicado.

También existen ejemplares rojos, de manto color mandarina; crema; y variedades escama de tortuga en marrón, azul, chocolate y lila.

Aspecto corporal

Es un gato de talla mediana, de cuerpo largo y elegante, aunque también musculoso y fuerte. Su contextura debe ser firme y sin exceso de grasa.

Presenta cuello largo, pecho redondeado y extremidades finas, con la parte posterior algo más elevada.

Los pies son pequeños y ovalados y su peso se ubica entre los 3 y 5 kilos.

La cabeza del Burmés es corta, estrecha y triangular, con mentón pronunciado y mandíbula fuerte. Las orejas son anchas en la base y terminan en punta redondeada.

Sus ojos se inclinan hacia la nariz, están separados y son de color amarillo oro. La cola es larga, estrecha y termina en punta.

Carácter sociable

El Burmés se caracteriza por ser afectuoso, inteligente y atento a la relación con las personas. Busca caricias, juegos y reconocimiento, y suele desarrollar preferencia por algún integrante de la familia.

Es además un gato expresivo. El maullido y el ronroneo son frecuentes y también se le atribuye un sonido semejante al canto de un ave. Su voz puede resultar fuerte.

Puede acostumbrarse a viajar en automóvil o tren y suele entretenerse observando a través de las ventanas sin mostrarse temeroso.

Dueño y ambiente

El dueño ideal de esta raza de gatos es una persona capaz de corresponder a esa necesidad de afecto y dispuesta a dedicar tiempo a jugar y acariciarlo. Es sociable con la familia y compatible con niños pequeños. Frente a los extraños puede mostrarse indiferente.

Puede vivir tanto en ambientes urbanos como rurales. Se acomoda bien a un departamento, sobre todo si dispone de un espacio con plantas desde el cual observar el exterior.

Sin embargo, requiere atención frecuente. La soledad puede afectarlo negativamente, por lo que necesita contacto habitual con las personas.

Alimentación

El Burmés es descripto como un gato sano y resistente, que no precisa cuidados particulares.

En materia de alimentación, se recomienda ofrecerle un buen alimento balanceado.

Cuidados simples

El mantenimiento del manto es sencillo. Para conservarlo limpio y brillante puede utilizarse un guante especial o un cepillo suave.

Reproducción

Según el texto de referencia, las hembras pueden presentar su primer celo alrededor de los siete meses y las camadas suelen estar integradas por cuatro o cinco cachorros. Al nacer, los pequeños presentan un manto color café con leche que se oscurece con el crecimiento.

Es además longevo y puede alcanzar hasta los 18 años. Entre los defectos mencionados se encuentran manchas blancas debajo de la garganta, dibujos o rayaduras en el manto, colores demasiado oscuros, ojos grises o verdes y alteraciones de la cola, como arqueamientos o nudos.

Por su elegancia, fortaleza y carácter afectuoso, el Burmés se distingue como un gato muy ligado a la vida familiar. Su necesidad de compañía es un aspecto central antes de incorporarlo al hogar.

Por Walter Chihán, médico veterinario

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