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Más tecnología exige más agronomía

Para Corteva, frente a adversidades cada vez más complejas de la producción, el manejo vuelve a ocupar un lugar central.
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La agricultura suma tecnologías, pero también obliga a tomar decisiones cada vez más precisas. Ante problemas como las malezas resistentes, la chicharrita del maíz, enfermedades y situaciones de estrés, Corteva plantea una estrategia que combina herramientas químicas, biológicas y conocimiento agronómico.

En el Congreso Aapresid 2026, Diego Monetta, director comercial de Corteva Agriscience, explicó que la compañía trabaja sobre una paleta de "portafolios integrados", donde conviven herbicidas, insecticidas, fungicidas y soluciones biológicas, buscando dejar atrás la mirada de cada producto como una herramienta aislada. "Hay una complementariedad entre productos tradicionales y biológicos. Nosotros estamos integrando esa paleta", resumió Monetta.

El planteo no pasa solo por controlar malezas, plagas o enfermedades. También incorpora tecnologías destinadas a mejorar la sanidad de la planta, favorecer su crecimiento y ayudarla a atravesar situaciones de estrés.

En ese esquema, los biológicos ocupan un espacio creciente. Corteva cuenta con productos como Stimulate, que favorece el crecimiento radicular y foliar, y presentó en Aapresid una nueva propuesta para el cultivo de maíz: Speedbox, un tratamiento seco que se incorpora directamente en la sembradora y combina un consorcio de bacterias con micronutrientes. La aplicación se realiza sobre la semilla en la siembra.

Según explicó Monetta, una de las ventajas es su practicidad. La semilla puede llegar al lote con otros tratamientos incorporados y Speedbox se agrega dentro del cajón de la sembradora. El producto no requiere humedad para su aplicación. A medida que la máquina avanza, la semilla entra en contacto con los componentes biológicos y los micronutrientes, buscando que esa tecnología esté disponible desde las primeras etapas del desarrollo del cultivo. Una dosis permite tratar 50 bolsas de maíz.

La facilidad operativa es un aspecto importante en la adopción. Para Monetta, una tecnología debe demostrar resultados, pero también ser compatible con la logística de establecimientos que necesitan sembrar grandes superficies en períodos muy acotados.

Complementariedad

La incorporación de biológicos no supone, en la mirada de Corteva, un desplazamiento de los productos de síntesis química. Monetta sostiene que ambas tecnologías tienen funciones diferentes dentro del ciclo del cultivo y pueden complementarse según las adversidades o situaciones de estrés que atraviese la planta.

"Esta complementariedad está creciendo rápidamente", afirmó. Para el ejecutivo, los biológicos ganan lugar a medida que muestran resultados y se transforman en herramientas que el productor puede incorporar de manera sencilla a sus planteos.

En ese proceso también juega un papel importante la predisposición del productor argentino a incorporar nuevas tecnologías. Sin embargo, la adopción depende de que las propuestas estén respaldadas por datos y puedan aplicarse de manera práctica.

Más agronomía

Los desafíos que enfrenta la agricultura cambian con el tiempo. Monetta recordó que en otros momentos la preocupación estuvo concentrada en enfermedades como la roya de la soja, mientras que hoy problemas como la chicharrita del maíz y las malezas resistentes obligan a revisar estrategias.

En el caso de la chicharrita, su planteo vuelve a poner el foco en las bases del manejo: monitoreo, control del puente verde y del maíz voluntario, elección de la genética y uso de herramientas de protección cuando la situación lo requiere. Corteva cuenta, por ejemplo, con Ligate para el control de gramíneas y maíz voluntario y con Expedition como alternativa insecticida contra la plaga.

Pero Monetta puso el acento en que ninguna de esas herramientas resuelve el problema por sí sola. "Es todo un manejo integral que cada vez más nos está haciendo pensar como técnicos", señaló. Y sintetizó: "Hay más agronomía, que tiene que estar acompañada de conocimiento y con sustento técnico".

La afirmación resume uno de los conceptos centrales de la propuesta. Ante sistemas productivos más intensificados y adversidades que evolucionan, el resultado depende cada vez más de combinar productos, genética, monitoreo, oportunidad de aplicación y conocimiento del lote.

Más sustentabilidad

La eficiencia también está vinculada con las nuevas exigencias ambientales. Monetta señaló que la conciencia sobre el impacto de los sistemas productivos forma parte de las prioridades de las compañías que trabajan en investigación y desarrollo.

En ese escenario, los biológicos amplían las herramientas disponibles, mientras que las nuevas moléculas deben atravesar procesos de investigación y aprobación antes de llegar al mercado.

Para Corteva, sustentabilidad y productividad no son objetivos contrapuestos, sino componentes que deben integrarse dentro de las decisiones agronómicas.

Innovación local

La investigación global es otra parte de la estrategia. Monetta explicó que Corteva mantiene un pipeline permanente de moléculas y posibles usos, aunque ese proceso también se alimenta de los problemas detectados en los campos argentinos.

Un ejemplo es Gallery, un herbicida para cereales de invierno que la compañía presentó este año. La iniciativa surgió a partir de una problemática de malezas observada por técnicos y asesores del sudeste bonaerense. La respuesta se encontró dentro de las moléculas disponibles de la compañía y, luego de avanzar con los procesos regulatorios en la Argentina, se lanzó el producto.

Para Monetta, ese recorrido refleja cómo debe funcionar la innovación: combinar investigación con observación permanente de lo que ocurre en el campo. "Es una combinación de tener moléculas en el pipeline, pero también de observar lo que pasa en el campo, de tener esa cercanía con los asesores zonales y con los productores", sostuvo.

La tecnología ofrece cada vez más alternativas, pero también demanda capacidad para integrarlas. En ese escenario, la agronomía vuelve a ocupar el centro: diagnosticar, decidir qué herramienta utilizar y hacerlo en el momento adecuado para responder a cada problema del sistema productivo.

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