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Genética y manejo como herramientas para convivir con la chicharrita

Desde Bayer apuestan a una visión integral de manejo del cultivo.
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El maíz se encamina hacia una campaña con buenas perspectivas, pero en el norte la chicharrita sigue presente. Las poblaciones muestran una leve tendencia a disminuir, aunque el NOA, el NEA y el norte de Córdoba todavía registran niveles importantes de Dalbulus maidis, vector de los patógenos responsables del complejo de achaparramiento.

El punto de partida es diferente al de la campaña 2023/24, cuando la epifitia provocó fuertes pérdidas y encontró al sector con menos información sobre la dinámica de la plaga, el comportamiento de los híbridos y las prácticas de manejo que podían reducir el riesgo.

"Hoy nos agarra mucho mejor preparados", afirmó Tomás Kirton, gerente de Producto de Maíz de Bayer, al ser consultado por El Tribuno Campo en marco del Congreso Aapresid. La cadena de valor del cultivo cuenta ahora con una red de monitoreo que permite seguir la evolución de las poblaciones y con un mayor conocimiento sobre la enfermedad y las respuestas agronómicas disponibles.

Kirton destacó que la campaña anterior dejó una producción nacional superior a los 60 Mt, con un crecimiento de más de 20 % y rendimientos que, salvo en algunas zonas castigadas, resultaron buenos. Los precios del cereal se mantienen en niveles razonables y la incertidumbre inicial alrededor de la urea comenzó a moderarse.

"Nos estamos preparando para una muy buena campaña", señaló. Los perfiles presentan buenos niveles de humedad y las perspectivas anticipan lluvias para los próximos meses. En la región templada podría mantenerse o aumentar la participación del maíz temprano, mientras que en otras zonas continuarán las siembras tardías.

Más preparados

Las lluvias tardías y las pocas heladas favorecieron la presencia de maíz guacho. Esa continuidad de plantas vivas sostiene el puente verde y ofrece alimento y refugio a la chicharrita entre una campaña y la siguiente.

"Hay que entender cómo está la dinámica de la población de Dalbulus y qué podemos hacer para bajarla. En ese sentido, debemos evitar los puentes verdes y controlar los maíces voluntarios", explicó Kirton.

Frente al complejo de achaparramiento, no alcanza con concentrarse solo en la genética ni con esperar que una aplicación química resuelva el problema. El monitoreo, el control del maíz guacho, la elección del híbrido, la fecha de siembra y la nutrición forman parte de una misma estrategia.

La experiencia de la campaña 2023/24 permitió observar con mayor claridad las diferencias entre los materiales disponibles. Kirton indicó que existe un abanico amplio de comportamientos, tanto entre los híbridos subtropicales y las cruzas como entre los templados.

La nutrición también modifica esa respuesta. "Hemos visto comportamientos muy distintos para los mismos híbridos en diferentes situaciones nutricionales", apuntó. Ajustar la fertilización, la densidad y el resto de las prácticas agronómicas a cada material puede incidir en el rendimiento y en la capacidad de la planta para atravesar situaciones de estrés.

Genética del norte

La presión sanitaria de las últimas campañas permitió a Bayer capitalizar el trabajo realizado durante más de 15 años en su programa de mejoramiento de híbridos subtropicales.

Dentro del portafolio de DEKALB, Kirton mencionó al DK81-11 TRE como uno de los materiales que viene mostrando mejor desempeño. "Realmente subió la vara en rendimiento para los materiales subtropicales", afirmó. También destacó al DK77-02 TRE, un híbrido con varios años en el mercado que continúa mostrando buenos resultados.

Para zonas con una menor presión del achaparramiento, la compañía dispone de opciones templadas que también son evaluadas en el norte. Entre ellas, Kirton mencionó al DK72-20 PRO4 y al DK69-62 TRE.

Los materiales desarrollados para la región templada son probados desde hace años en zonas endémicas, particularmente en Orán. El objetivo es conocer cómo responden frente al complejo de achaparramiento y las condiciones ambientales del norte. "Ponemos a prueba cada uno de los materiales que avanzamos para la región templada para entender cómo se comportan", señaló Kirton.

Los productores suelen colocar en la balanza el mayor potencial de los híbridos templados y la adaptación de los subtropicales a los ambientes con mayor presión sanitaria. Kirton sostuvo que esa diferencia se redujo. "Con estos híbridos achicamos mucho la brecha de rendimiento entre los subtropicales y templados. Está aumentando el techo que tenían los subtropicales y hoy tenemos muy buenas opciones", aseguró.

La elección debe considerar el ambiente, la fecha de siembra, la presión esperada de la chicharrita y el manejo. Un híbrido puede responder de manera distinta según la densidad, la nutrición y las condiciones en las que se implanta.

Para generar esas recomendaciones, Bayer tiene una red de ensayos en más de 200 localidades. Allí se caracterizan los materiales y se evalúan las prácticas agronómicas asociadas a cada uno, con especial atención en densidad y fertilización.

La compañía también fortaleció su asistencia a campo. Kirton indicó que en los últimos años más que triplicó el equipo técnico distribuido en las regiones productivas, que trabaja junto con la red de distribuidores Innova.

"Buscamos tener una gran presencia de nuestros equipos técnicos en el campo, ayudando y posicionando nuestras recomendaciones", afirmó.

Más inversión

Las buenas perspectivas para el maíz comenzaron a reflejarse en la demanda de semilla. Kirton señaló que existe disponibilidad de DK81-11 TRE y DK77-02 TRE, aunque la oferta de algunos híbridos templados se encuentra más ajustada. En abril y mayo las compras avanzaron con rapidez, especialmente sobre los materiales de genética más reciente y mayor potencial de rendimiento. "Hay una búsqueda muy fuerte de híbridos con alta performance. Vemos a un productor muy decidido a invertir en maíz", afirmó.

Kirton consideró que en los últimos años se produjo un cambio en las decisiones empresariales. El resultado ya no depende tanto de acceder a determinado financiamiento o de esperar una mejora vinculada con una devaluación, sino de producir más y utilizar con mayor precisión los recursos disponibles.

"Hoy hay que enfocarse en lo productivo", resumió Kirton. Para el maíz del norte, eso implica elegir la genética adecuada, ajustar el manejo y no bajar la vigilancia sobre la chicharrita.

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