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Recuperar el suelo para prolongar su productividad

En ensayos realizados en Brasil se aplican estrategias orientadas a recuperar la funcionalidad del suelo.

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Un mayor desarrollo de raíces, mejor brotación y una respuesta que logró mantenerse después del primer corte. Esos fueron algunos de los resultados observados por Spraytec en un ensayo realizado en Brasil sobre caña planta, donde evaluó Tractus Carbono en un suelo marcadamente arenoso.

"En caña planta tuvimos el mejor resultado en relación con el enraizamiento y la brotación. Era un suelo muy arenoso y una de las preguntas de los productores es si el producto funciona mejor en un suelo arenoso o en uno arcilloso. Vimos resultados positivos en los dos, aunque de maneras diferentes", explicó Marcela Checco, gerente de Producto de Spraytec para Estados Unidos.

La experiencia es parte del trabajo que la empresa viene realizando con Tractus Carbono, una tecnología formulada a base de biochar -un material rico en carbono obtenido a partir de biomasa sometida a pirólisis y utilizado como mejorador del suelo- y enriquecida con enzimas, ácidos orgánicos y minerales, con acción sobre las propiedades químicas, físicas y biológicas del suelo.

Pero Checco puso el foco en las enzimas y los ácidos orgánicos. "Todo el mundo habla mucho del biochar, pero para mí las estrellas del producto son las enzimas y los ácidos", afirmó.

Para explicar lo que ocurre debajo del cultivo recurrió a una comparación sencilla: el suelo funciona como un banco en el que el productor viene haciendo depósitos durante años. "Coloca fósforo, coloca potasio. Pero el fósforo, por ejemplo, es un elemento muy difícil de trabajar. Con las enzimas presentes en el producto conseguimos comenzar a liberar parte de ese fósforo que estaba retenido. Al liberarlo queda más disponible y la planta puede tener más energía para desarrollarse", señaló.

El planteo parte de una diferencia importante: que un nutriente esté presente en el suelo no significa necesariamente que la planta pueda utilizarlo.

En suelos arenosos aparece además otra dificultad. Tienen menor capacidad para retener agua y nutrientes y las lluvias pueden provocar mayores pérdidas. En el ensayo sobre caña, según explicó Checco, la tecnología permitió aumentar la disponibilidad de nutrientes que, aun encontrándose en cantidades relativamente bajas, estaban presentes en el suelo.

Los ácidos orgánicos tienen otro papel dentro de esa dinámica, asociado a la actividad microbiológica. "Conseguimos contribuir al aumento de la actividad de los microorganismos que estaban presentes allí", sostuvo.

En la caña planta esas respuestas comenzaron a observarse desde abajo. El sistema radicular alcanzó mayor volumen y profundidad y las plantas mostraron una mejor brotación. La importancia de ese comportamiento quedó más clara cuando el equipo regresó al lote después del primer corte.

"Cuantos más cortes hacemos en la caña, empieza a disminuir la cantidad de macollos. Cuando volvimos al segundo año pudimos ver que seguíamos teniendo una mayor cantidad de macollos, incluso después del primer corte, comparado con el lugar donde solamente se había utilizado fertilizante sólido", relató.

Después de tres cortes

El segundo trabajo se realizó sobre una situación bastante diferente: una caña soca (rebrote del cultivo después de la cosecha) de tercer corte que venía mostrando un macollamiento débil. "Veíamos una caña que estaba macollando de una manera muy débil, como si estuviera fragilizada", describió Checco.

Después del corte se aplicó Tractus Carbono mezclado con el fertilizante. Algunas semanas más tarde, y luego de registrarse lluvias, volvieron a evaluar el lote.

La especialista hizo una aclaración: los macollos que ya habían muerto no podían recuperarse. La diferencia apareció en aquellos que continuaban vivos. "Vimos que los macollos estaban quedando más fuertes, con mayor calibre, y también vimos una caña que demoró mucho más en sufrir con la sequía", afirmó.

La experiencia llegó hasta la cosecha y, de acuerdo con Checco, también se observó un aumento en las toneladas de caña por hectárea.

Las respuestas obtenidas en caña planta y caña soca también sirvieron para poner en discusión qué significa recuperar un suelo.

En la entrevista surgió la posibilidad de asociar esa recuperación con una especie de saneamiento. Checco marcó una diferencia. "No se trata necesariamente de matar los patógenos que están allí", remarcó. La propuesta, explicó, pasa por volver a generar condiciones favorables para la actividad biológica y recuperar un equilibrio que puede haberse perdido con los años de producción.

"No vamos a sanitizar el suelo. Lo que buscamos es traer nuevamente vida y equilibrio. Naturalmente, al reequilibrarlo, muchas veces podemos disminuir una presión exacerbada de patógenos que estaban presentes", explicó.

Para Checco, hablar de regeneración no significa cuestionar el manejo que hicieron los productores durante décadas. "Ser agricultor es colocar dinero a cielo abierto y rezar para que salga bien. Durante todos estos años los productores hicieron lo mejor que podían con la tecnología que tenían, pero eso tuvo un precio para el suelo", sostuvo. Ese costo puede expresarse, agregó, en desequilibrios físicos, químicos o biológicos.

Un cañaveral longevo

En caña de azúcar, recuperar esas condiciones tiene un objetivo que va más allá de una respuesta en una campaña. "Hay un concepto muy atractivo para la caña: un cañaveral longevo. Un cañaveral que pueda soportar muchos cortes", resumió Checco.

La tecnología ya fue utilizada en diferentes regiones productivas de Brasil y sobre ambientes contrastantes. Checco mencionó experiencias desde suelos extremadamente arenosos hasta otros con una elevada proporción de arcilla, y destacó una adopción importante en el centro-oeste.

Los trabajos se extienden a EE. UU., donde el desafío es diferente. Allí encontraron suelos pesados, con altos contenidos de materia orgánica y pH elevado, en los que los análisis pueden mostrar una buena cantidad de nutrientes, pero la planta no necesariamente logra acceder a ellos.

"Cuando hacemos el análisis de suelo hay mucha nutrición. Pero cuando hacemos el análisis de tejido vemos que la planta no está consiguiendo acceder a esos nutrientes porque están retenidos en el suelo", explicó.

En esos ambientes, el trabajo apunta a aumentar la disponibilidad de nutrientes y favorecer la actividad microbiológica, que en determinadas regiones también disminuye durante los períodos de bajas temperaturas.

Los ácidos orgánicos cumplen además una función de complejación, que Checco graficó como una especie de abrazo sobre el nutriente. "Es como si el ácido abrazara al nutriente, redujera las pérdidas y lo dejara disponible durante más tiempo para que la planta pueda utilizarlo", explicó.

En caña, todo ese proceso vuelve finalmente al mismo objetivo que observaron en los ensayos brasileños: desarrollar raíces, aprovechar mejor los recursos que ya están en el suelo y sostener plantas con capacidad para atravesar sucesivos cortes.

"Regenerar y revitalizar ese suelo para darle longevidad", resumió Checco. En un cultivo pensado para permanecer durante varios años, esa longevidad es también la del cañaveral.

Desde Spraytec informaron que en el NOA ensayan hace dos campañas en poroto, soja y caña; y en Tucumán harán ensayos en plantas jóvenes de limón.

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