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Paniculitis felina: causas, síntomas y tratamiento

Reconocer el origen de esta afección resulta fundamental para establecer el tratamiento y el pronóstico.
Domingo, 23 de agosto de 2026 09:44

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La paniculitis es una enfermedad inflamatoria que afecta el tejido graso y puede provocar su necrosis. En el gato puede comprometer la grasa subcutánea o presentarse dentro del abdomen.

Puede ser primaria, como en la paniculitis nodular idiopática estéril, o secundaria a traumatismos físicos o químicos, incluidas reacciones a vacunas, cuerpos extraños e infecciones por bacterias, micobacterias atípicas, hongos o Pythium.

También puede estar asociada con pancreatitis, neoplasias pancreáticas, enfermedades inmunomediadas y deficiencia de vitamina E. Esta última puede aparecer en gatos alimentados con dietas a base de pescado que no aportan suficiente vitamina E.

No existe una predisposición conocida relacionada con la raza, la edad o el sexo.

Cuando afecta el tejido subcutáneo suelen aparecer nódulos profundos, aislados o agrupados, de consistencia firme o fluctuante. Pueden romperse y drenar un líquido pardo amarillento o sanguinolento, de aspecto oleoso.

Las lesiones suelen ser dolorosas y algunos gatos presentan además fiebre, anorexia, letargia y aumento de los ganglios linfáticos regionales.

En la paniculitis abdominal puede haber dolor localizado o generalizado, fiebre, decaimiento, falta de apetito y pérdida de peso, y distensión o una masa abdominal. Ante estas presentaciones debe buscarse una posible causa subyacente, aunque la forma idiopática es una de las más frecuentes.

Otras enfermedades: las lesiones de la paniculitis cutánea pueden confundirse con diferentes patologías: algunas neoplasias, especialmente el carcinoma de células escamosas y los tumores de células basales y mastocitos. También deben considerarse el complejo granuloma eosinofílico, heridas que no cicatrizan, abscesos, piodermia profunda y dermatosis inmunomediadas.

Cuando el compromiso es abdominal, deben descartarse neoplasias pancreáticas o gastrointestinales y linfoma, además de procesos como peritonitis infecciosa felina, tularemia, bartonelosis y pancreatitis.

El diagnóstico: la anamnesis y el examen físico son fundamentales. Es importante conocer si el gato permanece dentro de la vivienda o sale al exterior, si participa en riñas, sufrió heridas o tiene contacto con animales silvestres.

También debe evaluarse su alimentación y la posible exposición a pulgas. En el examen se buscarán heridas profundas, dolorosas o exudativas. El fondo de ojo puede mostrar alteraciones compatibles con algunas enfermedades infecciosas o con linfoma.

Para confirmar el diagnóstico suele ser necesaria la escisión quirúrgica de una lesión o la realización de una biopsia. Las muestras se remiten para estudio histopatológico y para cultivos y antibiogramas.

Cuando existen signos abdominales o sistémicos pueden indicarse radiografías y ecografías para investigar posibles causas.

También se recomienda realizar hemograma completo, bioquímica sérica y análisis de orina, que permiten detectar otras alteraciones y conocer el estado general del paciente.

Si los análisis iniciales son negativos y existe enfermedad sistémica o abdominal, pueden considerarse pruebas serológicas para bartonelosis o tularemia.

El tratamiento: cuando se identifica una enfermedad subyacente debe actuarse sobre ella, excepto en los casos de paniculitis nodular idiopática estéril.

En las formas cutáneas focales, la escisión quirúrgica completa puede ser curativa. Cuando existe hipovitaminosis E, la suplementación con esta vitamina constituye el tratamiento de elección.

En la paniculitis idiopática pueden administrarse glucocorticoides sistémicos, como prednisolona, hasta lograr la regresión completa de las lesiones.

Antes de utilizar dosis altas de estos medicamentos es indispensable excluir enfermedades infecciosas debido a su efecto inmunosupresor.

El pronóstico: la mayoría de los gatos con paniculitis nodular idiopática cutánea puede curarse mediante la extirpación quirúrgica completa o responder al tratamiento con glucocorticoides y vitamina E.

Algunos animales requieren corticoterapia prolongada o incluso indefinida para mantener la enfermedad bajo control.

En otras formas de paniculitis cutánea, el pronóstico depende de la causa, aunque muchos casos pueden manejarse eficazmente cuando ésta logra identificarse y tratarse.

La paniculitis abdominal no asociada con enfermedad pancreática es poco frecuente y la respuesta al tratamiento suele ser limitada.

Por este motivo, establecer el origen del proceso y determinar su localización resulta decisivo tanto para seleccionar el tratamiento como para anticipar la evolución del paciente.

Por Walter Chihán, médico veterinario. 

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