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El lapacho, un árbol que es un orgullo muy propio de los salteños

El autor lo señala como una especie inseparable del paisaje e identidad salteña.
Domingo, 30 de agosto de 2026 10:40
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Sin duda, estos árboles son una de las joyas del reino vegetal y engalanan no solo nuestros bosques, ya que su belleza los llevó a los jardines, plazas, parques y muchos montes implantados de nuestro país. Su floración intensa y vistosa nos caracteriza y es parte de nuestra cultura. En Salta son frecuentes los lapachos rosados (Handroanthus impetiginosus), con mucha variabilidad en tonalidades, desde unos rosas muy intensos, casi fucsias, hasta unos tonos muy claritos de rosa. Una forma de lapacho rosado directamente produce hermosas flores blancas. Como este carácter es muy difícil de heredar por semillas, estos hermosos lapachos blancos se propagan por injerto. Todas las floraciones tienen un suave y agradable perfume.

Amarillos

En cuanto a los amarillos, la situación es bastante más complicada. Convivimos con cinco especies, cuatro nativas y una brasilera. El amarillo más frecuente hoy en calles del NOA es Handroanthus chrysotrichum, propio del sur de Brasil, de intensa floración a corta edad y un tamaño de alrededor de 5 m en total, lo que lo hace elegible para muchas situaciones urbanas.

Luego, la más plantada es H. ochraceus, frecuente todavía en la selvas del norte de Salta y de un porte de alrededor de 20 m.

Un poco más en la selva de altura, a los 1400 o 1500 m s. n. m. aparece un árbol de menor tamaño, Handroanthus lapacho, que en algunos casos es cultivado o propagado por injerto por su intensa floración y el mayor tamaño de sus hojas, aunque se evidencia en alguno de estos ejemplares injertados una moderada incompatibilidad retardada hasta 10 o 15 años. Seguramente esta especie permitiría buenos resultados en áreas más frías.

Otros dos lapachos amarillos son la hermosa Tabebuia aurea, o paratodo, que en Salta habita un pequeño sector cercano a Orán, resistente a incendios forestales moderados y suelos secos, con una gruesa corteza defensiva que hace que en algunos de los sitios que habita en Sudamérica se lo denomine "alcornoque". Es muy poco cultivada, de crecimiento muy lento, pero realmente una belleza ornamental. Esta especie, por ejemplo, adorna con excelencia el parque del Tercer Anillo de la bella Ciudad de Santa Cruz en Bolivia.

Por último tenemos otra belleza dorada, el "Palo Cruz" de nuestro chaco salteño (Tabebuia nodosa). Con hojas muy diferentes a las demás especies y con la virtud de florecer justo antes de las primeras lluvias de primavera y crecer en suelos muy duros e inundables.

En las últimas décadas se han incorporado al cultivo en Salta, un par de especies más. Un lapacho siempre blanco de semillas, sensible al frío, Tabebuia roseo alba y uno de floración verde flúo que también merece integrarse al grupo, se trata de Cibystax antisiphyllitica, nativo de las Sierras de Calilegua en Jujuy, descubierto allí por el recordado Ing. Roberto Neumann y desde ese momento poniéndose en cultivo en varias localidades del norte.

Sepan disculpar los lectores la abundancia de nombres científicos, y para colmo debo comentarles que de las cien Tabebuias que originalmente manejábamos los botánicos como distribuidas por todas las Américas entre Argentina y México, los especialistas interpretaron recientemente que en realidad se trataba de tres géneros: Tabebuia, Handroanthus y Roseodendron. (el lapacho verde siempre estuvo aparte).

Pero, más allá de todas estas complejidades, los lapachos son una parte muy importante de nuestro entorno, y de nuestra cultura.

También han sido y son una madera dura de excelencia, apta para carrocerías, marcos y pisos. Su ciclo comercial forestal es de alrededor de 40 a 50 años, por lo que no han ocurrido plantaciones comerciales salvo en muy pequeños lotes, y solo algunos enriquecimientos de bosques nativos. Su corteza interna es tónica y medicinal, recuerdo haber visto botellas de "Lapachol" en todas las farmacias hace algunos años.

Rosados

La intensidad de las floraciones del rosado, están ligadas a la existencia previa de una sequía y temperaturas invernales bien marcadas. Esto produce que en algunos parques, al regarse plantines florales u otras especies en la base de los árboles, estos respondan con poco o nada de floración. Algo similar ocurre en el norte de la provincia donde los años con inviernos más templados implican floraciones escasas o ausentes.

Cabe mencionar también que en Argentina, el Instituto de Floricultura del INTA, desarrolló hace una década, mediante cruzamientos entre varias especies una serie de clones con hermosos atributos, como la floración muy precoz, plantas de porte más chico y tonalidades combinadas en una serie de materiales que lamentablemente no se difundieron mucho hasta el momento.

Una de las especies llamativas del mundo es la Tabebuia haemantha, de flores bien rojas, propia de los bosques secos de Puerto Rico. Cruzamientos de esta especie con otras han producido por ejemplo el clon "Carib Queen" de un rojo profundo, hermoso y colorido si los hay.

Otro detalle de jardinería de los lapachos rosados que merece tenerse en cuenta es una enfermedad, a veces muy frecuente, que se manifiesta en un amontonamiento de ramitas en la copa, formando un sector pequeño y bien diferenciado, pudiendo existir varios por árbol. Este problema se llama "Escoba de Brujas" y debe combatirse con la poda de las partes afectadas, junto a la desinfección de los elementos de corte.

Como puede apreciarse, la palabrita lapacho, contiene una puerta a nuestro interior, a nuestra América y a las inquietudes científicas. Encierra un mundo brillante y colorido, que tiene facetas en lo maderero y comercial, en lo medicinal y en lo ornamental. Es un mundo muy diverso, que cruza las Américas llamándose lapacho, ipé, tajibo y guayacán, según el sitio, y les aseguro que todavía está lleno de sorpresas muy valiosas.

La decisión de plantar

Conviene entonces asesorarse bien, pues esta gran diversidad de colores, tamaños y cualidades merece una atenta mirada antes de plantar. Los rosados están muy buenos para avenidas y espacios verdes, pero no tanto para veredas pues tienen un tamaño muy grande. En cambio el lapachito brasilero que mencionamos aquí puede acomodarse muy bien hasta en un pasaje estrecho.

Vaya entonces esta sencilla nota, teniendo en cuenta que hace 126 años, el Consejo Nacional de Educación, por iniciativa del Ministro Estanislao Zeballos estableció el 29 de agosto de cada año como Día del Árbol en Argentina en conmemoración de esta fecha, y como homenaje a un árbol que es parte inseparable de nosotros en serio!!

Autor: Ing. Agr. Carlos Alberto Suárez, viveroforestal@gmail.com.

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