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La mejora de los precios, un clima que acompaña y una mayor apertura de mercados generaron una oportunidad para la producción pecuaria bovina.
Diego Latorre, CEO y cofundador de Tecnovax, sostuvo que la recuperación de la rentabilidad modificó el equilibrio en la cadena. "Estamos frente a un presente muy favorable, especialmente para el criador. La rentabilidad se trasladó hacia cría, cuando antes estaba más concentrada en el final de la cadena", señaló.
Ese escenario estimula la retención de vientres y la recomposición del stock. Sin embargo, para Latorre, las buenas condiciones no deberían ocultar una discusión de fondo: cómo deberá producir la ganadería argentina a futuro.
Más producción
La recuperación del rodeo puede avanzar de dos maneras. Por un lado, existen regiones, especialmente en el norte argentino, donde es posible incorporar superficie a una ganadería sustentable. Por otro, está el desafío de producir más kilos en la misma cantidad de hectáreas y con el mismo número de vientres.
Latorre mencionó el caso de EE. UU., donde en los años 70 había una población humana sensiblemente inferior a la actual y alrededor de 120 millones de cabezas de ganado. Hoy, con un rodeo en torno a las 80 millones de cabezas, produce casi la misma cantidad de carne gracias a una mejora sustancial de la eficiencia.
"El desafío es construir una ganadería más eficiente, que logre un ternero por vaca por año, con el mayor peso posible al destete y una recría que permita una ganancia de peso rápida y eficiente", afirmó.
Para Latorre, la expansión no pasa solo por aumentar el número de vacas. Requiere integrar genética, manejo, tecnología de insumos y sanidad para que más vientres produzcan un ternero vivo y que ese animal llegue al destete con el mejor desarrollo posible.
El salto pendiente
El ejecutivo de Tecnovax identificó la tasa de procreo o de destete como el principal indicador de rentabilidad y eficiencia: la cantidad de terneros vivos obtenidos sobre el total de madres.
"En Argentina, el promedio ronda el 60 %, un valor relativamente bajo. Sin embargo, hay productores que están cerca del 90 % y el horizonte productivo se ubica en torno al 92 %, como en establecimientos de Nueva Zelanda y EE. UU.", explicó.
El contraste dentro del país es amplio. Existen regiones que no alcanzan el 50 % de destete y otras que superan el 90 %. Para Latorre, esa diferencia demuestra que el aumento de la productividad no es una meta teórica.
"Mejorar es posible. No es una utopía ni un objetivo inalcanzable", remarcó y aseguró que cada pérdida reproductiva, muerte neonatal o problema sanitario que retrasa el crecimiento reduce la producción total.
Evitar pérdidas
Desde Tecnovax, la estrategia sanitaria se organiza alrededor de cuatro objetivos: aumentar la tasa de preñez, reducir las muertes neonatales, prevenir las neumonías y controlar las enfermedades clostridiales.
Uno de los puntos con mayor margen de mejora es la prevención de la diarrea neonatal. Según Latorre, el mercado de vacunas continúa subutilizado y todavía se registran numerosas muertes durante los primeros 30 días de vida.
La prevención no se limita a evitar la muerte. Un animal que supera una diarrea aguda puede sufrir daños en las vellosidades intestinales, retrasar su desarrollo y llegar con menos kilos al destete.
"Es muy importante prevenir la diarrea neonatal, no solo para evitar la muerte de los terneros, sino también para preservar todo su potencial productivo", señaló.
Sanidad y futuro
En Tecnovax consideran que existe un margen amplio para incrementar la vacunación contra la diarrea neonatal, mejorar el suministro de calostro y utilizar productos que aporten inmunoglobulinas durante los primeros días de vida.
La sanidad aparece así como una inversión vinculada con la eficiencia. Una mayor tasa de preñez pierde impacto si los terneros mueren durante el nacimiento o en las primeras semanas. La supervivencia tampoco alcanza si las enfermedades reducen el crecimiento y condicionan el peso final.
Para Latorre, la mejora de los indicadores dependerá del trabajo conjunto de productores, veterinarios y agrónomos, con protocolos sanitarios, mejores decisiones de manejo y seguimiento de cada etapa del ciclo.
La recuperación del stock será una parte del proceso. La otra será producir más carne con los recursos disponibles, reducir las pérdidas evitables y lograr que cada vientre exprese su mayor potencial.