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El pasto cubano dejó de ser una maleza circunscripta al norte argentino. Su capacidad de crecimiento, la elevada producción de semillas y las señales de expansión hacia nuevas zonas lo convirtieron en una amenaza para caña de azúcar, maíz, poroto y otros cultivos.
La problemática se analizó en el Congreso de Malezas de ASACIM. Allí coincidieron en que el control no puede descansar en una sola intervención. En ese marco, UPL presentó Karobiz, un herbicida postemergente selectivo para caña y maíz, formulado en base a topramezone, como complemento de las estrategias preemergentes.
"Pareciera una maleza simpática por la flor, pero adentro de un cultivo puede alcanzar los siete metros de altura", explicó Pablo Angelletti, gerente de Herbicidas y Fungicidas de UPL.
Fuera de escala
El pasto cubano, Tithonia tubaeformis, ingresó a la Argentina por Jujuy en 1956 y fue declarado plaga nacional en 1983. Puede alcanzar siete metros, desarrollar tallos de seis o siete centímetros de diámetro y producir gran cantidad de semillas.
Agustín Sánchez Ducca, docente de la Universidad Nacional de Tucumán, presentó ensayos que dimensionan el daño. "La caña tiene una muy buena capacidad competitiva y observamos pérdidas superiores al 40 %. Tiene además una gran producción de semillas y numerosos puntos de crecimiento", señaló.
Angelletti agregó que un mal control puede generar pérdidas de entre 40 y 50 % en caña. En maíz, el asesor Arturo Armiñana mostró un caso donde 16 hectáreas afectadas, sobre 204, rindieron cerca de 1.500 kilos por hectárea menos que el resto del lote.
Hacia el sur
Sánchez Ducca recolectó semillas maduras de plantas presentes en Córdoba y comprobó que eran viables. Esto indica que la especie no sólo puede llegar transportada por tránsito o maquinaria, sino completar allí su ciclo y multiplicarse.
"Hasta ese momento podía pensarse que las plantas eran aportes que llegaban todos los años. Pero comprobar que esas semillas son viables mostró que la maleza tiene capacidad de multiplicarse allí", explicó.
Angelletti relacionó esa adaptación con las condiciones que necesita para germinar: frío durante el invierno y temperaturas de entre 20 y 30 °C en verano, presentes también en buena parte de la región pampeana.
"Hablamos de esto para no repetir lo que nos pasó con Amaranthus", sostuvo. Actualmente, señaló, el pasto cubano no presenta los problemas de resistencia que caracterizan a otras malezas: "Si hacemos lo mismo que hicimos con Amaranthus, sabemos que vamos a perder 5 a 0", aseguró.
Cómo se dispersa
Las cosechadoras aparecen como uno de los principales vehículos de dispersión. "Así fue bajando desde el norte hacia el sur, llegó a Córdoba y ahora está en Santa Fe", indicó Angelletti. La limpieza de la maquinaria antes de pasar de un lote infestado a otro limpio es una práctica preventiva central.
El agua también puede trasladar semillas. Un mapeo satelital realizado luego de una lluvia cercana a los 200 milímetros mostró cómo la infestación se extendió dentro del campo. "La semilla tiene capacidad para flotar y desplazarse por el suelo", explicó Angelletti.
Manejo integrado
Los especialistas coincidieron en que prevención, monitoreo, competencia del cultivo y herbicidas deben funcionar como partes de un mismo programa.
"El cultivo es el principal herbicida contra las malezas", resumió Angelletti. Un cultivo bien implantado y con buenas condiciones de desarrollo dispone de mayor capacidad para competir.
El problema aparece cuando termina la persistencia del preemergente antes de que el cultivo logre sombrear el suelo. En ese intervalo pueden emerger nuevas plantas que, aun con poca luz, tienen capacidad para crecer rápidamente.
"Cuando el productor se da cuenta de que necesita utilizar un postemergente, puede ser tarde. El cultivo ya cerró, pero abajo puede estar naciendo el pasto cubano", explicó.
Desde UPL señalaron que disponen de Dinamic 70 WG, formulado con amicarbazone al 70 %, para el manejo preemergente en caña. La estrategia es utilizar esa primera barrera, recorrer posteriormente el lote y sumar una intervención postemergente cuando aparezcan escapes.
En ese esquema se inserta Karobiz. Pertenece a la familia de los inhibidores HPPD y contiene topramezone. Está registrado para caña de azúcar y maíz y busca complementar, no reemplazar, el trabajo realizado desde la preemergencia.
"Vimos que la combinación de herbicidas preemergentes y postemergentes permite terminar con un lote totalmente controlado de pasto cubano y evitar pérdidas", afirmó Angelletti.
Además de Tithonia tubaeformis, posee actividad sobre especies de Echinochloa, Digitaria y Eleusine, yuyo colorado y crucíferas. Según Angelletti, mezclado con atrazina permite ampliar el espectro de control.
La recomendación es aplicarlo en postemergencia entre los estadios V2 y V6, desde dos hasta seis hojas del cultivo, con una dosis de 100 centímetros cúbicos.
"Si aparece pasto cubano, hacemos un repaso y después dejamos que el cultivo haga su trabajo", explicó el técnico. Cuando la caña o el maíz terminan de cubrir el suelo, la sombra se convierte en otra herramienta para limitar nuevas emergencias.
Fuera del lote
Banquinas, vías ferroviarias y caminos funcionan como reservorios desde donde las semillas pueden volver a ingresar a los campos. "Puede nacer en una vía de tren o en una banquina completamente enmalezada y, sin embargo, crecer en altura, florecer y producir semillas", describió Angelletti.
El pasto cubano comienza a emerger desde octubre, florece durante el verano y puede producir semillas entre febrero y marzo. "Lo que tengo que lograr es que no produzca semillas. Ese es mi principal trabajo", sostuvo, y agregó que cuando las condiciones lo permiten, el corte antes de la floración aparece como una alternativa.
El manejo de esos espacios involucra, sin embargo, a productores, municipios, Vialidad, organismos provinciales y administradores ferroviarios. En Salta, además, la biomasa seca que genera puede contribuir a la propagación de incendios, por lo que la problemática excede lo estrictamente agronómico.
Llegar temprano
Karobiz ya está disponible comercialmente, pero Angelletti insistió en que ninguna herramienta corrige por sí sola un manejo tardío. "No se trata solamente de vender el producto, sino de saber en qué momento utilizarlo. Si llego tarde, si llego con la maleza pasada de tamaño, todas esas cuestiones son claves", sostuvo. Y sintetizó el concepto con una comparación: "El herbicida es como una pinza: si no sé cómo usarla, no va a funcionar".
La experiencia del NOA muestra el costo de permitir que el pasto cubano se instale y construya grandes bancos de semillas. La detección de plantas capaces de multiplicarse en Córdoba agrega ahora otro desafío: aplicar ese conocimiento antes de que la maleza gane nuevos territorios.
La incorporación de una herramienta postemergente amplía las alternativas disponibles, pero el enfoque continúa siendo integral: evitar la dispersión, monitorear los lotes, impedir la producción de semillas, combinar controles pre y postemergentes con un cultivo capaz de competir y desarrollar una acción conjunta entre los distintos actores involucrados.