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Garrapatas: el problema también está en el ambiente

La proliferación aumenta durante los meses cálidos y puede alcanzar tanto a los animales como a viviendas y jardines. 
Domingo, 13 de septiembre de 2026 09:08

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En determinadas épocas del año aumentan las consultas por la proliferación de garrapatas. El problema no se limita a los animales: también pueden observarse desplazándose por paredes, patios y jardines, incluso en viviendas donde no hay mascotas.

Las garrapatas son ectoparásitos hematófagos, es decir, se alimentan de sangre. Parasitan a numerosas especies domésticas y existen distintas variedades, muchas de ellas con preferencia por determinados hospedadores, entre ellos perros, aves de corral y algunas mascotas de sangre fría, como las tortugas.

La hematofagia acompaña todo el ciclo de vida de estos parásitos y, cuando las condiciones ambientales son favorables, su presencia puede transformarse rápidamente en un problema sanitario y doméstico.

En los perros

En los perros, una de las especies más frecuentes es Rhipicephalus sanguineus, conocida como la garrapata común del perro y ampliamente distribuida en el territorio nacional.

Su ciclo biológico completo puede durar entre 45 y 160 días. Existen además diferencias visibles entre machos y hembras: las hembras son de mayor tamaño y de color marrón verdoso, mientras que los machos son más pequeños y presentan tonalidades pardo rojizas.

Para multiplicarse la especie Rhipicephalus sanguineus necesita temperaturas de entre 20 y 39 grados centígrados y una humedad relativamente elevada. Esta combinación explica por qué su presencia suele intensificarse principalmente durante el período estival.

El problema, sin embargo, no depende solamente de que haya un perro dentro de la vivienda. Las condiciones del ambiente también influyen en la aparición y multiplicación de estos parásitos.

En los barrios

En sectores de Salta próximos a cerros y pastizales, las garrapatas pueden desplazarse desde el ambiente hacia patios y viviendas. Por eso no resulta extraño encontrarlas incluso en casas en las cuales no hay animales.

En zonas urbanas como Tres Cerritos, la proximidad con el cerro San Bernardo y áreas de pastizales ofrece condiciones donde las hembras pueden depositar gran cantidad de huevos. Tanto las formas larvarias como las adultas poseen una importante capacidad de desplazamiento y pueden avanzar hacia jardines y viviendas buscando dónde alimentarse.

Las larvas presentan tres pares de patas, mientras que los ejemplares adultos poseen cuatro. Esa movilidad explica por qué pueden observarse caminando por paredes y otras superficies y genera, muchas veces, la impresión equivocada de que "vuelan".

También se observan situaciones particulares en barrios como Ciudad del Milagro, donde pueden encontrarse huevos adheridos a paredes o formas larvarias y adultas desplazándose por ellas.

En algunos casos aparece una garrapata diferente de la común del perro, más oscura, redondeada y pequeña. Esta variedad también puede afectar la salud de los animales, especialmente de los cachorros.

El ambiente

Cuando la infestación alcanza el entorno de la vivienda, tratar solamente al animal no resulta suficiente. El control debe contemplar simultáneamente a la mascota y a los lugares donde las garrapatas pueden refugiarse, reproducirse o desplazarse.

Sobre los animales pueden utilizarse garrapaticidas con buen poder residual. En el ambiente, el manejo puede complementarse mediante fumigaciones o aplicaciones con rociadores manuales, utilizando productos adecuados para el control de estos parásitos.

El objetivo es reducir la población presente no sólo sobre el perro, sino también en patios, paredes, jardines y otros espacios donde puedan encontrarse huevos, larvas o adultos.

Doble control

La aparición masiva de garrapatas durante los meses de mayor temperatura no debe interpretarse únicamente como un problema del animal parasitado. Parte del ciclo puede desarrollarse en el ambiente y desde allí producir nuevas infestaciones.

Por eso, frente a una presencia importante, la estrategia debe ser integral. Tratar al perro sin intervenir sobre el entorno puede dejar una población suficiente como para reiniciar rápidamente el ciclo.

La combinación de calor, humedad, vegetación y disponibilidad de hospedadores favorece su multiplicación. El control temprano, tanto sobre los animales como en el ambiente, permite reducir la proliferación y evitar que la infestación alcance niveles difíciles de manejar dentro de las viviendas.

Por Walter Chihán, veterinario

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