¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Pectus excavatum: una deformación del tórax felino

Esta deformación congénita puede comprometer pulmones y corazón. El diagnóstico temprano favorece su corrección.
Domingo, 20 de septiembre de 2026 10:10

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El pectus excavatum es una malformación de la pared torácica caracterizada por el desplazamiento dorsal del esternón y de los cartílagos costales. El cambio reduce el diámetro del tórax del animal.

Suele comprometer la parte caudal del esternón. Algunos gatos presentan apenas un aplanamiento y permanecen asintomáticos, mientras que otros sufren una compresión que afecta la expansión pulmonar, la posición del corazón y la circulación.

Origen incierto

La causa no está esclarecida. La aparición de varios afectados en una camada y la mayor frecuencia comunicada en gatos birmanos y bengalíes sostienen la sospecha de un componente hereditario. No se estableció una predisposición sexual concluyente.

Signos clínicos

Los cuadros leves pueden descubrirse durante una consulta. Cuando la deformación es marcada, los signos aparecen poco después del nacimiento o durante el crecimiento.

La dificultad respiratoria es la manifestación más frecuente. También pueden observarse respiración acelerada, intolerancia al ejercicio, menor actividad e infecciones respiratorias recurrentes. La deformación puede desplazar el corazón, alterar el retorno venoso y producir soplos.

Diagnóstico

La inspección y la palpación permiten reconocer la depresión del esternón. El veterinario también evalúa el esfuerzo respiratorio, los ruidos pulmonares y la auscultación cardíaca.

Las radiografías confirman la reducción dorsoventral y muestran el desplazamiento esternal. También permiten valorar la posición del corazón y los pulmones, y buscar alteraciones concurrentes. La forma anormal del tórax puede aparentar un aumento del tamaño cardíaco sin que exista una cardiomegalia verdadera.

Los índices vertebral y frontosagital ayudan a clasificar la gravedad y comparar controles, pero no reemplazan la evaluación clínica. En casos complejos, la tomografía brinda mayor detalle para planificar el tratamiento.

Tratamiento

Los gatitos asintomáticos con deformación leve pueden quedar bajo observación. No deben realizarse compresiones ni maniobras caseras sin indicación profesional, porque cada paciente requiere una evaluación individual.

Cuando hay síntomas o una deformación importante, la corrección con férula externa es el procedimiento más utilizado en animales jóvenes. Bajo anestesia, se colocan puntos de sutura alrededor de los segmentos del esternón y se fijan a una estructura rígida sobre la cara ventral del tórax. La tracción lleva el esternón hacia una posición más normal.

La edad temprana favorece el resultado porque el esternón y los cartílagos conservan flexibilidad. La férula permanece varias semanas y exige controles de la piel, la respiración y la evolución radiográfica.

Un estudio publicado en 2026 evaluó a 25 gatos menores de 20 semanas tratados con coaptación externa. Veinticuatro sobrevivieron y los signos se resolvieron en todos los pacientes disponibles para el control. La férula se mantuvo durante una mediana de 28 días.

La técnica tiene riesgos. En esa serie hubo neumotórax, rotura de suturas, dermatitis y persistencia parcial del defecto. Son fundamentales la experiencia del equipo y el seguimiento estrecho.

En gatos mayores, la pared torácica es menos maleable. Los casos graves pueden necesitar técnicas abiertas y sistemas de estabilización más complejos, con mayor riesgo quirúrgico.

Cuidados

Los antimicrobianos solo se indican cuando los estudios respaldan una infección bacteriana. Si hay compromiso respiratorio, el paciente puede necesitar oxígeno y otras medidas de sostén. Durante la recuperación deben vigilarse el apetito, la actividad, la respiración y la piel bajo la férula.

Pronóstico

El pronóstico suele ser favorable en gatos jóvenes sin enfermedad cardiopulmonar importante, especialmente con diagnóstico y tratamiento tempranos. Los adultos responden peor porque su tórax ofrece mayor resistencia al remodelado. Sin tratamiento, la disnea puede persistir o agravarse.

Debido a la posible participación genética, los afectados y los reproductores que hayan originado camadas con este defecto no deberían destinarse a cría. La castración puede formar parte del manejo acordado con el profesional.

La decisión terapéutica combina la forma del tórax, los signos clínicos y las imágenes. En un gatito con dificultad respiratoria, la consulta temprana puede modificar la evolución.

Por Walter Octavio Chihán, médico veterinario

Temas de la nota

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Temas de la nota

Últimas noticias

PUBLICIDAD