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Según informó el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), investigadores de la Universidad Atatürk, en Turquía, utilizaron CRISPR/Cas9 para acelerar el crecimiento de la trucha arcoíris.
Después de diez meses, los peces editados presentaron alrededor de 56 por ciento más de peso que los ejemplares convencionales. El estudio fue publicado en Journal of the World Aquaculture Society.
Un freno
Los científicos actuaron sobre el gen mstnb1, vinculado con la producción de miostatina, una proteína que limita el desarrollo muscular. Desactivaron ese gen en embriones y compararon los peces editados con un grupo sin modificaciones criado bajo las mismas condiciones.
Los ejemplares de trucha intervenidos desarrollaron una musculatura más pronunciada. Además del aumento de peso, mostraron 24 por ciento más de profundidad corporal y una superficie lateral 27 por ciento mayor.
Dos meses
Otra diferencia fue el tiempo necesario para alcanzar el tamaño comercial. Las truchas editadas llegaron a 254 gramos en diciembre de 2024, mientras que el grupo convencional alcanzó ese nivel dos meses después.
Los autores consideran que la reducción del ciclo podría tener interés productivo por la incidencia de la alimentación en los costos. Sin embargo, no encontraron diferencias significativas en la conversión alimenticia entre ambos grupos.
Más estudios
El ensayo todavía no representa una línea comercial. Los peces pertenecían a la primera generación editada y presentaron mosaicismo: no todas sus células contenían la misma modificación genética.
La supervivencia durante las etapas iniciales también fue menor. Al llegar a la fase de natación activa sobrevivió 23,5 por ciento del grupo editado, frente a 87,6 por ciento del convencional.
No se observaron a simple vista alteraciones neurológicas o de comportamiento, aunque no se realizaron pruebas específicas para detectarlas.
El próximo paso será producir generaciones F1 y F2 para comprobar si la modificación se transmite de manera estable. También deberán profundizarse los estudios sobre salud, bienestar y posibles efectos no deseados antes de evaluar una aplicación productiva.