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Bicheras: una parasitosis persistente en la ganadería bovina

La miasis provoca pérdidas económicas y afecta el bienestar animal. Prevención, detección temprana y manejo de heridas son claves para reducir su impacto.
Domingo, 27 de septiembre de 2026 08:33

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La miasis es una afección parasitaria que afecta a varias especies animales e incluso al hombre y constituye un problema sanitario relevante en los sistemas de producción ganadera regional y nacional.

Técnicamente, esta afección ocurre cuando las larvas de ciertos dípteros se alimentan de los tejidos de un hospedador mamífero durante una etapa de su desarrollo. En América, las miasis, conocidas comúnmente como "bicheras", se deben a las formas larvarias de Cochliomyia hominivorax, capaz de afectar a casi todas las especies productivas, como bovinos, ovinos, caprinos, porcinos y equinos.

¿Qué impacto tiene esta problemática?: a diferencia de otras moscas que colonizan tejido muerto o en descomposición, C. hominivorax invade tejido vivo, lo que ocasiona lesiones profundas y de rápida evolución. Normalmente, las larvas se desarrollan a partir de heridas presentes en los animales.

En un estudio realizado por el INTA, basado en encuestas a productores de 15 provincias argentinas, se estimó que las pérdidas asociadas a esta problemática podrían alcanzar aproximadamente los 50 millones de dólares anuales a nivel nacional. Dentro de estos costos, el principal componente corresponde a la mano de obra destinada al tratamiento de los animales afectados, seguido por el gasto en medicamentos.

Sin embargo, en esta estimación no fueron incluidas las mermas productivas, por lo que el impacto económico total podría ser aún mayor. En la provincia de Salta, por ejemplo, se ha estimado un costo cercano a los 3 millones de dólares anuales.

¿Cuándo y cómo se produce esta enfermedad?: la aparición de bicheras se observa con mayor frecuencia durante los meses cálidos, particularmente en primavera y verano. Las moscas adultas depositan sus huevos en heridas recientes del animal, generalmente en forma de masas compactas conocidas popularmente como "queresas" o "cresas".

Estas heridas pueden ser naturales, como las que ocurren durante el posparto o en el ombligo de los terneros recién nacidos, o producirse luego de prácticas de manejo como castraciones, descornes o señaladas. En nuestra región, además, la miasis puede estar asociada a lesiones cutáneas generadas por las picaduras de garrapatas.

Una vez que la mosca adulta ovipone, en menos de 24 horas, los huevos eclosionan y emergen las larvas, que penetran activamente en el tejido vivo del hospedador. A medida que se desarrollan, profundizan de manera espiralada dentro de la herida, característica que dio origen al nombre de "barrenador".

Tras alimentarse durante varios días, las larvas maduras abandonan el animal, caen al suelo y se transforman en pupas. De ellas emergerán nuevas moscas adultas que reiniciarán el ciclo.

Tanto los animales jóvenes como los adultos pueden verse afectados por la enfermedad. Sin embargo, los terneros recién nacidos constituyen un grupo particularmente susceptible debido a la presencia del ombligo húmedo durante los primeros días de vida.

Asimismo, la aparición de miasis es frecuente luego de prácticas de manejo que generan pequeñas heridas, como la colocación de caravanas o las castraciones.

La sospecha de miasis suele surgir ante la observación de heridas que aumentan de tamaño, acompañadas por secreción sanguinolenta, olor intenso y presencia visible de larvas en movimiento dentro de la lesión. En casos avanzados, los animales afectados pueden manifestar dolor, decaimiento general y pérdida de condición corporal.

¿Cómo prevenir y/o tratar esta parasitosis?: para el tratamiento existen dos tipos principales de productos: los de aplicación local, conocidos como "curabicheras", y los medicamentos inyectables.

Las curabicheras, disponibles en aerosoles, pastas, líquidos o polvos, actúan directamente sobre las larvas presentes en la herida. Por su parte, los fármacos inyectables de acción sistémica permiten prevenir la infestación y proteger al animal durante el proceso de cicatrización.

La elección del tratamiento depende del momento en que se interviene. Cuando el objetivo es prevenir, se recomiendan principalmente productos inyectables de acción prolongada, que pueden complementarse con aplicaciones locales.

En cambio, cuando la miasis ya está instalada, es fundamental combinar ambos enfoques: eliminar las larvas mediante tratamientos locales y aplicar un producto inyectable que reduzca el riesgo de reinfestación y acompañe el proceso de recuperación de la piel.

En algunos casos, además, puede ser necesario incorporar antibióticos para controlar infecciones secundarias. Ante esta situación, el manejo adecuado de las heridas, la aplicación de medidas preventivas durante prácticas como castraciones o señaladas y la detección temprana de los casos son herramientas clave para reducir el impacto de esta enfermedad.

En conclusión, la miasis es una enfermedad frecuente, costosa y prevenible. La infestación por C. hominivorax no solo compromete la salud y el bienestar de los animales, sino que también genera pérdidas económicas significativas asociadas a tratamientos, mano de obra y mermas productivas.

Si bien el tratamiento de los casos es fundamental, la estrategia más efectiva radica en la prevención, mediante el manejo adecuado de las heridas, la aplicación oportuna de medidas sanitarias y la intervención temprana ante la aparición de lesiones. Un adecuado manejo sanitario permite reducir la incidencia de la enfermedad, minimizar los costos y disminuir su impacto sobre la productividad de los rodeos.

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