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Raquel Espinosa: "Quería sumarme a todos esos otros trabajos de lucha para que no se apague la memoria"

La escritora presenta -en el marco de la Feria del Libro de Salta- este viernes, a las 16, la novela "Quizás me salve de otras muertes", en el teatro de la Usina Cultural. La obra reconstruye los años de gobierno de Miguel Ragone en Salta, desde la ficción histórica. La autora salteña dialogó con El Tribuno.
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Este viernes, a las 16, presentan el libro "Quizás me salve de otras muertes", de Raquel Espinosa y editado por BTU. Será en el Teatro de la Usina Cultural, España 98, en el marco de la Feria del Libro de Salta. Alejandro Ruidrejo tendrá a cargo la presentación de la novela histórica que reconstruye los años de gobierno de Miguel Ragone, el político, el médico, el hombre. "No hay nombres propios", dice Raquel Espinosa en diálogo con El Tribuno, y apela a lo colectivo de un tiempo que se niega al olvido. "El protagonista era defensor del pueblo y del sentido de comunidad", señala.

El Médico del Pueblo vuelve en las páginas de un libro, esta vez no en un texto periodístico o de investigación histórica; la escritora y docente salteña lo convoca desde lo próximo que puede lograr la ficción cuando se enlaza con la memoria.

¿Por qué Miguel Ragone?

A mí siempre me parecía interesante la figura de Ragone y me preguntaba por qué nadie, dentro del ámbito de la ficción, había trabajado esa figura. De hecho, la mayoría de los trabajos que encontré son de periodistas. Hay dos o tres libros fundamentales y otros que reúnen un compendio de entrevistas y de charlas hechas por periodistas. Artículos también en las academias, como complemento, algún artículo para algún congreso. Y, fuera de eso, no había encontrado ficción... Hay una historieta de Jorge Klix Cornejo que se llama "Réquiem para el Doctor Miguel Ragone", una canción de Mónica Petrocelli que la cantaba su mamá (Isamara). Pero fuera de eso, no encontré nada de Ragone... tal vez porque no ha pasado tanto tiempo. Pero, y pensándolo de otra manera y por eso me animé, sí pasó mucho tiempo. Son 50 años desde la desaparición de Ragone. Y me parece que es momento de que se hable...

¿Qué edad tenías entonces?

Cuando asumió su gobierno en 1973, yo era una adolescente, iba a primer año de la secundaria. Y cuando sucede el secuestro y la desaparición de Ragone, yo tenía 16 años, seguía en el secundario. Cuando ingresé a la universidad ya estábamos en plena dictadura. Pasé toda mi carrera, cuatro años, en dictadura. Y cuando me entregan el título, en abril del 82, cantábamos con euforia la Marcha a las Malvinas, que le habían cambiado la letra, ya no decía "la perdida perla austral", sino "la querida perla austral". Y me quedó eso grabado. Y en junio ya el panorama cambió. Ahí hubo un quiebre, un despertar. Yo ya estaba recibida, trabajaba y seguía estudiando, estaba unida a la universidad. Fue una desilusión muy grande encontrarnos con esa gran mentira.

¿Cómo llegó a vos la historia de Ragone?

El día que lo secuestran, comienza el operativo de búsqueda. En la casa donde yo vivía, llegaron de noche unos uniformados, tocaron a la puerta, ya estábamos durmiendo, y mi padre vio que era la policía y abrió. Y, como a muchos otros les debe haber pasado, revisaron toda nuestra casa, por debajo de las camas, por todos los lugares, y llegaron al patio donde había una tapa, y dijeron "qué hay ahí". Y era el depósito de agua, no teníamos agua corriente. Entonces, después de que vieron eso y supuestamente buscaron, se fueron. Esa imagen me quedó grabada y es la que, de alguna manera, como experiencia personal, tomo para narrar. Y la historia la conozco de las investigaciones que hice a través de los diarios y la bibliografía, pero -sobre todo- de esa experiencia personal parto.

Raquel Espinosa dialogó con El Tribuno. Fotos Gastón Rivero

¿Cuándo empezaste a escribir el libro?

Hace unos cuatro o cinco años atrás. Me gusta estar escribiendo, tengo esa vocación. Y siempre hay algunos hechos o algunos personajes que se imponen. En mi novela anterior, era Natalio Roldán, otro tipo de personaje, otra historia, otro tiempo. Y en este caso, el gobernador, el exgobernador, Ragone, también se me impuso. Yo sabía que tenía que escribir sobre su historia. Y sobre esos hechos hay mucho, obviamente. He seleccionado, por ejemplo, el momento de su asunción, el momento de euforia, cuando la mayoría del pueblo está con él y cree en los ideales. Algunos lo llaman gobierno revolucionario, otros le dicen gobierno popular, tal vez sea una mezcla, tal vez haya otra categoría que surge de ahí. Y otro importante es el momento en que es derrocado, en que intervienen su gobierno y luego cuando está por volver a postularse como candidato de su partido, lo secuestran y lo hacen desaparecer. Hay otros casos en la historia de nuestra provincia también fuertes, pero que a un exgobernador, el único exgobernador de la Argentina, lo hayan hecho desaparecer, es una historia muy fuerte. Y el grado de crueldad con que lo hicieron, y el tiempo que tardaron en abrir el juicio, en reactivarlo, que hasta la fecha no hubo una justicia plena.

Elegiste la ficción histórica y no hay nombres propios.

Es novela histórica, y defiendo el género novela trabajándolo. Algunos creen que una novela es un género fácil, de entretenimiento nada más. Y ninguna novela seria lo hace y menos una novela histórica. Tenés que tener cierta ancla en los hechos reales. No podés inventar, no podés hacer una libre interpretación de sucesos tampoco. Pero al ser novela, a mí me permite entrar por lugares donde no han entrado otras personas, donde no han entrado los periodistas. Y no hay nombres propios por una estrategia literaria, pero con hechos tan puntuales que si yo no hubiera puesto una foto en la tapa, cualquiera reconocería al personaje, porque no hay otra historia similar a la de Miguel Ragone.

Hablame de la tapa.

Como no lo nombro en el cuerpo de la obra, dije voy a ir a una foto de dominio público, porque está en el Archivo Histórico, la familia donó casi todas las fotografías. Y elegí la de un Ragone joven, debe tener alrededor de 30, y que está distendido, fuera de las oficinas. Me dijeron que puede ser el parque San Martín, en una de las glorietas, y rodeado de naturaleza... Investigando, vi que él en su propuesta de gobierno tenía una perspectiva de integrar la naturaleza, de no descuidarla, porque él es el creador de Salta Forestal, y de hacer un uso de los recursos naturales con racionalidad. Que haya equilibrio entre el progreso y el respeto por la naturaleza.

Decías que no aparece ni siquiera Miguel...

Aparece "el Doctor" o "el Exgobernador", y solo la referencia en la solapa de dónde ha sido extraída la imagen… Ni siquiera en la dedicatoria, porque creo que la novela es directamente la ofrenda. Y porque el protagonista era defensor del pueblo y del sentido de comunidad, no de las individualidades, sino de lo colectivo. Entonces, las dedicatorias están hacia aquellas otras personas que han sufrido como él antes y después, en esa época. Y a sus familiares y a toda la sociedad que ha sido herida, porque seguimos con esas heridas abiertas.

Es un hecho que no ha sido resuelto en muchos sentidos.

En muchos sentidos... No hablo del juicio, solo le dedico una página y queda abierta. Y hay una bibliografía que remite a la parte histórica, y hay otra a la literaria. Hay, creo yo, oportunas citas de escritores de Salta, que si bien a veces no hablan de Ragone, sí hablan de otras personas de su entorno, como puede ser Walter Adet. Brindo un homenaje a la poesía de Salta no solo en Adet, sino en el título, porque está extraído de la poesía "Unas secas flores" de Santiago Sylvester. Hay citas de Haroldo Conti, de Federico García Lorca, y en la dedicatoria pongo una especial cita de Juan Bautista Alberdi, que tan de moda está, tanto se lo nombra, y no se conoce en realidad mucho sobre esa obra, sobre ese autor... Volví a releer su ensayo "El crimen de la guerra". Y cito una parte en la novela. También lo cito a Echeverría, porque se me impusieron en la escritura, yo quería llevarla para algún lado, y cuando iba encontrando esos sucesos terribles de la vida de Ragone, tenía que citarlo, por ejemplo, a Echeverría.

Qué sentido le das a la novela ya editada.

Yo creo que la novela es memoria y es homenaje. Sé que no estoy haciendo una cosa novedosa, nueva. Si bien es la primera novela, creo yo, no lo sé, porque en una de esas por ahí hay alguien que ha escrito y que no ha publicado... Lo que quería, en realidad, es sumarme a todos esos otros trabajos que han hecho las personas, trabajos intelectuales, pero también trabajos de lucha, de esos que van y para que no se apague la memoria recorren con carteles plazas o lugares públicos para recordar que ahí están. Y no con un sentido negativo, sino con un sentido de que tenemos que seguir adelante: es bueno anclar en el presente, pero nunca olvidarse del pasado y rescatar la historia, la propia historia, la historia de Salta.

Muchos jóvenes no saben quién era Miguel Ragone y muchos adultos están como olvidados... Ahora, por otra parte, los que sabían que estaba escribiendo, los que ya han visto a través de la publicidad, cada uno de ellos tiene una anécdota interesante con el personaje y ninguna he visto en clave negativa. Todos lo recuerdan con cariño y con admiración; y con tristeza, en algunos casos...

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