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La guitarra como identidad, la constancia como bandera y el escenario como hogar. Así se construyó la historia de Felipe Staiti, uno de los nombres fundamentales del rock argentino, que murió este lunes a los 64 años en Mendoza. Su partida no solo marca el final de una etapa para los fanáticos de Los Enanitos Verdes, sino también un nuevo golpe para una escena que en los últimos años viene despidiendo a varios de sus referentes.
El músico se encontraba internado en el Hospital Italiano de Mendoza, donde había sido ingresado tras presentar complicaciones de salud que generaron preocupación en su entorno más cercano. Incluso, según trascendió, se analizaba la posibilidad de trasladarlo a Buenos Aires para continuar con su tratamiento, aunque finalmente su cuadro se agravó en las últimas horas.
La noticia fue confirmada por el secretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca, quien expresó su pesar en redes sociales con un mensaje que rápidamente se replicó entre artistas, colegas y seguidores. “Con profunda tristeza despedimos al querido Felipe Staiti, un talento inmenso de nuestra tierra y pieza fundamental de la historia del rock mendocino”, escribió. Y agregó: “La cultura de Mendoza pierde a uno de sus guitarristas más brillantes e irreemplazables”.
Una historia ligada al origen del rock latino
Hablar de Felipe Staiti es hablar del nacimiento de una de las bandas más influyentes del continente. En 1979, junto a Marciano Cantero y Daniel Piccolo, dio forma a Los Enanitos Verdes, un proyecto que comenzó en Mendoza y que con el paso de los años se transformó en un fenómeno del rock en español.
Con clásicos como “Lamento boliviano”, “La muralla verde” y “Guitarras blancas”, la banda logró trascender generaciones y fronteras, consolidándose como uno de los grupos más escuchados en América Latina. En ese recorrido, la guitarra de Staiti se volvió un sello distintivo, tanto por su estilo como por su capacidad compositiva.
Además de su rol como intérprete, también fue autor de canciones como “Tender un puente” y “Cultura y política”, piezas que reflejan su mirada artística y su compromiso con el contexto social de cada época.
El fallecimiento de Marciano Cantero en 2022 significó un antes y un después para la banda. En ese escenario complejo, Staiti asumió un rol central, no solo desde lo musical sino también como referente del grupo en los escenarios.
Lejos de detenerse, decidió mantener vivo el proyecto, girando por distintos países y sosteniendo la conexión con el público. Su presencia se volvió clave para preservar el legado de Los Enanitos Verdes, en un momento donde muchos dudaban sobre la continuidad del grupo.
Un legado que trasciende generaciones
A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, Felipe Staiti se consolidó como uno de los guitarristas más influyentes del país. Su aporte fue determinante en el desarrollo del rock latinoamericano, en una etapa donde el género comenzaba a expandirse y a construir identidad propia.
Su muerte generó un inmediato impacto en el ambiente cultural, especialmente en Mendoza, donde era considerado una figura emblemática. Músicos, productores y seguidores destacaron no solo su talento, sino también su perfil bajo y su compromiso con la música.
Con su partida, el rock argentino pierde a uno de sus pilares silenciosos, de esos que no siempre ocupan el centro de la escena, pero que resultan imprescindibles para sostener una historia. Su obra, sin embargo, seguirá sonando en cada acorde que marcó a generaciones y en cada canción que convirtió a Los Enanitos Verdes en parte de la memoria colectiva.
Cuál era la enfermedad de Felipe Staiti
Staiti padecía una enfermedad autoinmune, derivada de una celiaquía, le había costado mucho encontrar una dieta adecuada y había bajado mucho de peso. En diciembre de 2024, el músico estuvo un mes internado, también en el hospital Italiano, por una deshidratación profunda, un episodio relacionado a su enfermedad.
El mismo lunes por la mañana, la familia había decidido trasladarlo a un hospital de alta complejidad en Buenos Aires. Debido a la gravedad del estado de salud, no alcanzaron a llevarlo, y falleció por la tarde.
Dos días antes de su muerte, su hijo menor, Juan Pablo, destacado guitarrista también, subió a sus redes un recorte de una entrevista con radio Nihuil donde recordaba el día en que se dio cuenta de que tenía un padre con un talento inigualable.
"Tenía 14 años, lo acompañé a una gira por los Estados Unidos, estábamos en un show en Las Vegas, cuando empieza a tocar el solo final de Lamento Boliviano y la gente explotó. Ahí lo descubrí como guitarrista y se me despertó la llama por dedicarme a la música. No sé si alguna vez se lo conté. Gracias, pá", cerró emocionado.