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Después de ocho años de una intensa batalla judicial, Shakira obtuvo un importante triunfo frente a la Hacienda española. La Audiencia Nacional de España ordenó que el organismo tributario le devuelva cerca de 60 millones de euros, entre impuestos y sanciones que, según determinó la Justicia, fueron cobrados de manera indebida.
El conflicto se originó por la situación fiscal de la artista en 2011, año en el que realizó una extensa gira internacional con 120 conciertos en 37 países. La Agencia Tributaria sostenía que la cantante ya debía ser considerada residente fiscal en España y, por lo tanto, pagar impuestos sobre todos los ingresos generados durante ese período.
Sin embargo, la defensa de la colombiana argumentó que no permaneció el tiempo suficiente en territorio español para quedar alcanzada por esa obligación. La legislación establece que una persona debe residir al menos 183 días en el país para ser considerada contribuyente fiscal, pero el tribunal concluyó que no se pudo demostrar que Shakira hubiera superado los 163 días en España.
Durante esos años, la artista mantenía una relación con el exfutbolista español Gerard Piqué, con quien luego tuvo dos hijos, y pasaba largas temporadas en Barcelona. Ese vínculo fue uno de los argumentos utilizados por Hacienda, que además analizó gastos personales, apariciones públicas y publicaciones en redes sociales para sostener que desarrollaba allí su vida cotidiana y económica.
La sentencia anuló así una resolución previa del Tribunal Económico Administrativo Central, que en 2021 había determinado que la cantante debía pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el Impuesto sobre el Patrimonio, además de multas, por una suma superior a los 55 millones de euros.
Ahora, además de devolverle el dinero, el Estado español deberá abonar intereses acumulados y afrontar los costos judiciales del proceso.
Pese a esta victoria, el fallo no modifica otro expediente fiscal que tuvo a Shakira en el centro de la polémica. En 2023, la cantante fue condenada por fraude fiscal tras llegar a un acuerdo judicial que incluyó una pena de tres años de prisión -sin cumplimiento efectivo- y una multa de 7,3 millones de euros por irregularidades impositivas cometidas entre 2012 y 2014.
Tras conocerse la resolución, la artista aseguró que “nunca hubo fraude” y denunció haber atravesado años de “señalamiento público” y campañas que afectaron tanto su salud como el bienestar de su familia. Actualmente, Shakira reside en Miami junto a sus hijos, luego de abandonar España en 2023.