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Amalia Yuyito González, conocida por su rol de sex symbol durante más de 20 años en televisión y cine, reveló en una extensa entrevista con Infobae cómo los insultos sobre su sexualidad marcaron su vida profesional y personal. “Me han dicho casi prostituta, gato, pagada, el insulto no es forma de relacionarse”, relató, subrayando la violencia y la bajeza de estas expresiones.
La actriz, que trabajó junto a figuras como Jorge Porcel y Alberto Olmedo, detalló cómo la exposición constante en los programas de humor y en películas le generó un desgaste profundo y un cuestionamiento de su identidad. “Yo perdí la identidad, no era más yo”, contó Yuyito a Infobae, recordando su crisis de 2005, cuando decidió alejarse de los escenarios y replantear su vida.
En la entrevista, González explicó que la maternidad y la llegada de sus hijos la ayudaron a reconectarse consigo misma, aunque no fueron la causa de su quiebre profesional. “No por la gente, no por lo que dirían, sino porque empecé a perder la identidad como sex symbol”, afirmó.
Durante su trayectoria, Amalia recibió numerosos elogios y críticas; sin embargo, los ataques vinculados a su sexualidad siempre le causaron un profundo malestar. “Me molesta cuando periodistas, comunicadores o políticos se meten con la sexualidad de alguien”, dijo, recordando que estas prácticas siguen vigentes en la actualidad, afectando incluso a figuras públicas actuales.
La exvedette narró que en el momento de su crisis financiera y espiritual encontró apoyo en la iglesia evangélica. Allí comenzó un proceso de autoconocimiento y reconstrucción emocional que le permitió recuperar su autoestima y valorar su vida más allá de la exposición mediática.
González contó que su vida familiar fue un sostén fundamental. “Madre es mi todo. Abuela también, son como hijos”, afirmó, reflejando que su rol familiar le dio un nuevo sentido a su existencia y la ayudó a superar el impacto de los comentarios ofensivos que sufrió durante años.
A lo largo de la charla con Infobae, Amalia también se refirió a cómo la sociedad mercantilizó su cuerpo y su sexualidad. “Por el hecho de comerciar con la desnudez, de comerciar con el exhibicionismo, de comerciar con la sexualidad del otro… no es mi valor, no es mi estado de conciencia”, explicó, reconociendo que hoy no se identifica con aquel rol que la llevó a ser un icono sexual.
El espacio mediático y político actual tampoco escapa a sus críticas. Yuyito González cuestionó los comentarios sobre las mujeres en la política, incluso los ataques del presidente Javier Milei. “Todo lo que sea un ataque apuntando a la sexualidad de alguien me parece de un bajo nivel intelectual que raya con lo insoportable”, afirmó, marcando su postura de respeto hacia la vida privada y la dignidad de las personas.
En la conversación con Infobae, destacó que sus experiencias personales le enseñaron a tomar decisiones conscientes sobre el amor, los vínculos y la autoestima. “Aprendí que el amor es una decisión, uno decide no amar más”, reflexionó, mostrando un fuerte enfoque en su bienestar emocional y su libertad individual.
Amalia también relató cómo su trayectoria en la televisión y el cine estuvo marcada por la búsqueda de aceptación y validación externa. “Tuve que ir a lo más profundo de mi ser a ver de dónde provenía esa necesidad de aceptación”, contó, enfatizando la importancia de la autoaceptación en su proceso de crecimiento personal.
Respecto a su vida actual, González señaló que disfruta de una etapa de celibato consciente y plena. “Estoy en una etapa de felicísimo celibato, no tengo exigencias ni sexuales, ni sociales, ni de vínculos, ni de nada”, comentó, subrayando su libertad y autonomía personal tras años de exposición mediática y relaciones intensas.
Ttambién abordó su relación con Javier Milei. González confirmó que mantienen contacto cero desde principios de año y que su vínculo terminó de manera definitiva. “La ruptura con Javier yo la tuve que trabajar mucho, mucho”, expresó, dejando claro que su foco está en sí misma y en sus proyectos personales.
Amalia reflexionó sobre el impacto de la mirada pública y la crítica social, comparando su vida pasada como sex symbol con su presente. “Hoy soy mucho más libre… entro contenta al supermercado, un tipo de relación así quita muchas libertades y yo circulo libre, feliz por la vida”, relató, mostrando cómo superó el peso del juicio externo y los comentarios ofensivos.
La actriz también recordó cómo la exposición a los medios la llevó a enfrentar insultos y comentarios sobre su cuerpo durante décadas. “He escuchado barbaridades de ambos lados, oposición y oficialismo. Para mí no, no me gusta, sinceramente no”, señaló, defendiendo la dignidad personal y rechazando la normalización de ataques basados en la sexualidad.
Yuyito González hizo un llamado al respeto y a la conciencia sobre el trato hacia las mujeres. “Hablá de su trabajo, pero no del cuerpo ni de la sexualidad. Eso es inadmisible”, concluyó, resaltando que los insultos no deberían formar parte de ninguna relación profesional o mediática.
Finalmente, Amalia destacó que su vida actual está marcada por la espiritualidad, la familia y la reconstrucción emocional. La actriz y madre de tres hijos enfatizó que su aprendizaje de vida le permitió dejar atrás las críticas sobre su sexualidad y recuperar su identidad, tranquilidad y felicidad.