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Osvaldo Ferrari presentó en Pro Cultura Salta "Los diálogos. Edición definitiva"; editado por Seix Barral, el libro reúne en un solo volumen las ya célebres conversaciones que mantuvo con Jorge Luis Borges. "Desarrollo el tema de Borges, además de como fenómeno literario, como fenómeno cultural. Porque excede lo literario", dijo el periodista y escritor entrevistado por El Tribuno sobre la conversación que se da cada vez que se encuentra con el público lector.
"Yo tenía 35 años y él tenía 85 años, es decir, Borges me llevaba 50 años", señala sobre las charlas.
¿Y cómo fue ese encuentro?
Yo tenía desde años anteriores una amistad personal con la escritora Silvina Ocampo y con su marido, el escritor Adolfo Bioy Casares. Y frecuentaba esa casa. Y, en una oportunidad, no podía ser de otra forma, me encuentro con Borges, quien era el mejor amigo de Bioy Casares y de Silvina Ocampo. Y ahí tuve el primer encuentro. Comimos juntos los cuatro, y después de la cena, Bioy Casares me pidió si yo podía llevar en mi auto a Borges a su casa. Y así lo hice. Y hubo una conversación en ese viaje, en la cual en un momento -habiendo leído a la escritora francesa Simone Weil, que a su vez escribió sobre Platón- expresé alguna idea que me daba la lectura de Platón. Y Borges dijo "un día tendríamos que conversar sobre eso". Y una noche de verano llamó a mi casa para proponer que fuéramos a comer. Y así comenzó una amistad personal, en la cual, claro, la literatura ocupaba el primer lugar. Por eso digo que los diálogos, que después fueron por radio y por diarios y por libros, fueron prolongación de esas conversaciones de amistad en torno a la literatura que yo mantenía con él desde años antes.
Y están reunidos ahora en un solo libro...
Ocurrió algo particular. Los japoneses, evidentemente, tienen un criterio particular para las cosas. Al publicar "Los diálogos", quisieron que se hicieran los tres libros -que había hecho la editora Sudamericana, que en un momento hizo Siglo XXI de México...- en un uno. E hicieron un volumen magnífico, realmente estético y completísimo. Y, en Barcelona, la editora de Seix Barral tuvo una entrevista conmigo y vio el libro hecho en Japón, y dijo quiero que esto se haga. Y así fue.
Se cumplen 40 años de la partida de Borges. ¿Cómo ves esa distancia en tiempo?
Bueno, yo particularmente lo extraño mucho. Habitualmente, cuando un escritor muere, suele ocurrir que declina en la consideración del público a lo largo del tiempo, se extingue un poco su importancia. Y en el caso de Borges ocurrió al revés. Borges no para de crecer en la consideración y en el descubrimiento que hacen de él los públicos de distintos países del mundo. De manera que han sido 40 años de crecimiento de su figura. Y, en ese sentido, estoy contento de que mi libro acompañe ese desarrollo de su figura como persona y como escritor.
En los diálogos, ¿qué temas ingresaron?
La condición que él puso era que no quería saber de qué íbamos a hablar antes de que comenzara la audición... Los diálogos salían por Radio Municipal de Buenos Aires, de manera que yo tenía que elegir por cuenta mía el tema. Y así se fueron haciendo los libros, los 118 distintos temas a lo largo de los dos años que conversamos cada semana. El primer diálogo se llama "La identidad de los argentinos". Él había profundizado en ese tema. Y, al oírlo, tuve una impresión muy profunda y registro esto: sentí que participaba en una nueva dimensión, digamos la dimensión borgeana. Y mi secreto fue proponerle los temas a los cuales dedicó su vida: la literatura y los escritores y poetas que él prefirió. Bastaba con que yo dijera (Rudyard) Kipling para que él se lanzara en la conversación con el mayor placer. Borges había dedicado su vida a la literatura y de lo que quería conversar era de literatura y de su pensamiento, porque es un pensador... Conocemos a los pensadores científicos, a los pensadores religiosos, a los pensadores filosóficos, pero no se conocía bien lo que es el pensador literario. Borges es el gran arquetipo del pensador literario. Por eso su inteligencia fascina, porque es una inteligencia que incluye la intuición, la metáfora, la conjetura. Una inteligencia que mira desde otro lado, y que resultó fascinante para los públicos de los distintos países. Entonces, hemos hablado de Chesterton, hemos hablado de Wilde, de Bernard Shaw, de escritores argentinos, de Macedonio Fernández, de Sarmiento, hasta de Ricardo Güiraldes. Y hemos hablado desde la literatura. Y, desde la literatura, él se extendía a hablar de la religión, de la filosofía, de la actualidad, de la política, del amor, de distintos aspectos de la vida... Siempre desde la literatura.
¿Cómo era Borges en la proximidad?
Al hacer los diálogos juntos, dilucidar cada tema implicaba de alguna manera, no digo un esfuerzo, porque era un placer hablar de aquello que había sido de su preferencia y que yo he tratado de que coincidieran con preferencias mías... Esa coordinación entre los dos para hacer los diálogos fue creando un sentimiento mayor de amistad. Entonces, el clima entre él y yo era el de una amistad creciente. Y él, en algún momento, dice que la felicidad que se da muchas veces sin que nos demos cuenta se producía en estos diálogos. Bueno, quiero decir, el clima era propicio al desarrollo de los temas literarios, porque era una pasión compartida entre él y yo la literatura. Hemos, por supuesto, disentido en algunos temas, por ejemplo, hemos hasta chocado al hablar sobre Oscar Wilde y en parte, por ejemplo, sobre Ricardo Güiraldes, pero bueno, eran digamos choques menores...
En los registros audiovisuales, se lo ve con muy buen sentido del humor...
Sí, era de un extraordinario sentido del humor, de un humor muy personal. Si uno lo valora y lo aprecia, es fascinante. Para dar un solo ejemplo, creo que es conocido que una vez habló en París, creo que en la Sorbona... Y en su momento se cortó la luz mientras desarrollaba su conferencia. Y Borges, cuando le informaron que había pasado esto, dijo: "Bueno, yo no me preocupo porque he tomado la precaución de ser ciego, entonces que siga la conferencia" (risas). Son formas extraordinarias de humor que le salían instantáneamente...
¿Cómo presentarías su literatura a un adolescente y a una persona grande que ha oído hablar de Borges, pero no lo ha leído?
En el caso de un joven, trataría de interesarlo en los cuentos de tema criollo, porque serían, en cuanto a sus cuentos, los más sencillos de interpretar y, a la vez, como tenemos el conocimiento de los lugares y de la historia y de los ámbitos donde se desarrollan, es más fácil la interpretación. Yo diría "El Sur", "El fin", o el cuento "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz". Particularmente en esos cuentos se desarrolla aquello que fascinaba a Borges, lo que él llama el sabor de lo épico. En "Biografía de Tadeo Isidoro Cruz" ese sabor se siente a fondo y creo que cualquier joven lo puede llegar a captar. Y con alguien mayor que solo sabe la importancia de Borges, pero no lo frecuentó en la lectura, habría más posibilidades... Borges creía que todos debíamos ser cosmopolitas, ciudadanos del mundo. Bueno, él lo fue en el ámbito de la cultura, lo fue plenamente... ese cosmopolitismo cultural lo lleva por muchos lugares, por muchas culturas, de manera que el panorama es tan amplio que cualquier adulto que quiera conocerlo se puede interesar en esto.
¿Cómo ves estos tiempos en los que el celular domina todo?
Resulta que en el diálogo sobre Platón y Aristóteles, Borges señala que Platón pensaba por medio de la intuición o del mito, la sugestión del mito, y Aristóteles, por medio de la razón, del método de la razón. Entonces, él dice que esos dos sistemas en Grecia se usaban comúnmente, que después de los griegos ya no se tuvo la capacidad de usar esas dos maneras de pensar. Entonces, yo le digo que Occidente, en lugar de la mística y la poesía ha optado por la razón y el método, es decir, ha optado por la ciencia por encima de todo. Y Borges contesta "sí, pero nos rigen la mística y la poesía y nos rigen inconscientemente, pero nos rigen". Es decir, en una época en que todavía no estaba la inteligencia artificial, pero en que la ciencia llega a los mayores extremos, en que todo está visto de una manera utilitaria y materialista, Borges sostiene que nos rigen la mística y la poesía. Él, que caminaba tan maravillosamente la lógica y tan maravillosamente la intuición, nos dice en la última parte de su vida que va a existir en nosotros, más allá de nuestro tiempo, la mística y la poesía...
Un diálogo, los diálogos
"He tomado de Borges un criterio. Él refiere en uno de nuestros diálogos que ha sido el mayor de los tímidos, y que cuando le tocaba dar conferencias no podía dormir del estado de inquietud que le producía hablar ante el público", dice Osvaldo Ferrari en parte de la charla. "Y entonces, frente a eso, se inventó un argumento: 'En realidad, aunque haya 300 personas, lo único que existe es el individuo. En realidad, yo estoy hablando con una persona, en realidad somos dos'", refiere. Y esa magia de la palabra se evidencia en "Los diálogos".
Osvaldo Ferrari nació en Buenos Aires en 1948. Escritor y poeta, licenciado en periodismo y en ciencias de la comunicación, publicó Poemas de vida (1974), Poemas autobiográficos (1981) y Poemas existenciales (2012). Publicó ensayos en diarios y revistas del país y del exterior. Además de sus diálogos con Jorge Luis Borges, mantuvo diálogos por radio con Ernesto Sabato, Alberto Girri y otras figuras de las letras y la cultura, algunos de los cuales ya fueron editados.
Gran conversador, Ferrari ha logrado transmitir un lado muy humano y, por ello, profundo de Borges a través de las charlas que compartieron. Y se agradece.