PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Admiración infinita por el Indio Solari: el recuerdo de un fanático salteño a 30 años de su primera "misa" ricotera

Javier Govetto compartió sus vivencias a El Tribuno a cumplirse tres décadas de la primera vez que vio a Los Redondos.
Lunes, 08 de junio de 2026 21:46
La bandera que Javier llevó a Los Redondos (después al Indio Solari y también a Skay) durante varios años.

Escuchar esta nota - 00:00

"Me pasó algo muy loco. ¿Sabés que en el momento en que vi la noticia mis ojos se llenaron de lágrimas?". La respuesta es de un fanático salteño de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota al ser consultado sobre la muerte del pasado viernes, de Carlos Alberto "Indio" Solari. Javier Govetto está a punto de cumplir 48 años y justamente, hace 30 años, vio a Los Redondos por primera vez en la discoteca Go! de Mar del Plata.

Su historia con la música arrancó como la de muchos jóvenes de la época, a través de cassettes prestados: "En año 1992, con 13 años, cursando primer año de la secundaria, una tarde llegó a casa un cassette TDK traído por un amigo de mi hermano, Fernando Barraza. Él no lo sabe, pero su aporte fue el que dio inicio a todo esto. En esa época éramos fanas del rock nacional: Soda Stereo, Virus, Charly García, Los Abuelos de la Nada".

Los Redondos en Go! en junio de 1996.

"Agarré el TDK y, ni lerdo ni perezoso, lo metí en el grabador. 'Criminal Mambo' fue el primer tema del lado B, al que le siguió 'Música para Pastillas'. Era un compilado de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pobre cassette, sufrió tanto porque apenas terminaba de un lado lo daba vuelta y arrancaba el otro", recordó Javier.

Ese año mi hermano Sergio partió a Buenos Aires y desde allá alimentaba mi fanatismo mandándome CDs y VHS con shows piratas: Cemento, Margarita Xirgu, Microestadio de Lanús. Ver eso me volvió loco en querer vivir esa experiencia. Por miedo y por ser tan chico no me animé a ir a los Huracán de 1994, aunque fui invitado con un 'vamos, ¿te animás?'. Mi respuesta fue: 'No me van a dejar', acompañada por una sonrisa de niño".

Javier decidió mudarse a Buenos Aires al terminar la secundaria. Sus objetivos eran dos: estudiar una carrera y esperar el anuncio de un próximo show de Los Redondos.

Javier con sus amigos y su primer hijo, Ciro, en Mar del Plata una década después de ver a Los Redondos por primera vez.

"Todos los viernes por la noche pasaba por una revistería donde me regalaban el suplemento 'Sí' de Clarín, que era por donde te enterabas de todos los recitales. Ya tenía amigos que me manijeaban todavía más porque llevaban varios recitales encima. La movida allá estaba aceitada. Muchas rockerías ya organizaban viajes, algo que después terminaría inspirando la creación de Viajes de Rock Salta (un emprendimiento que tuvo para llevar a fanáticos a recitales)".

"Llegó el día de ir a ver Los Redondos por primera vez. Mis amigos trabajaban, así que la fecha elegida fue el domingo 9 de junio. Salimos antes del mediodía. Yo ya iba emocionado. Imaginate llegar y ver en vivo y en directo todo aquello que había visto tantas veces en los VHS- Un par de chicos no conocían el mar, así que desaparecieron entre la multitud. Con 17 años, siendo salteño y viendo semejante movida, me voló la cabeza", detalló sobre el momento previo a cumplir el sueño de su vida.

Una de las entradas del 9 de junio de 996 en Go!

"Entré y fui directo a agarrarme de la valla. No podía dejar de asombrarme. Las paredes estaban cubiertas con telones de Rocambole. En un momento empezaron a cantar por la Negra Poli, que había salido a un palco. Batucada, fuego y el 'vamos los Redo' que no paraba nunca. Se apagaron las luces. Yo solamente los miraba. No me salía la voz. Pasé de verlos en revistas a estar a un par de metros", agregó.

"Aguanté hasta el sexto tema y le pedí a un chico de más de 100 kilos con el que estaba que me sacara porque me moría. Pude salir y treparme a una estructura frente al escenario, donde me quedé durante todo el show. Lloré, reí, canté y disfruté. Fue algo que pasó hace 30 años y hoy te lo puedo contar como si hubiera sido ayer. Salí completamente empapado a buscar el micro de vuelta y a mis amigos, que había perdido apenas entramos". Los detalles que contó en esta nota reaparecieron tras la muerte del Indio, uno de sus ídolos de la adolescencia.

Skay Beilinson al frente durante el show de Los Redondos.

"Desde el momento en que asumí que escuchar esta banda cambiaría mí vida,pensé un par de cosas: cómo sería si alguna vez me lo cruzara en persona, como sería mí reacción: emoción, agradecimiento, llanto, etc, tanto con el cómo con Skay y como sería si llegara este momento. El viernes llegó lo segundo. Perdí amigos y familia, pero esto me está haciendo conocer otro sentimiento que no conocía dentro de lo que se conoce como dolor al perder un ser querido", cerró Javier.

Es que después de haber visto a Los Redondos en Go! (Mar del Plata), viajó a Villa maría (Córdoba), Racing Club, Patinodromo de Mar del Plata, River Plate y la despedida el 4 de agosto de 2001 en el estadio Chateau Carreras de Córdoba.

La entrada de Javier del último show de Los Redondos.

Después viajó a ver en sus etapas como solista al Indio Solari y a Skay Beilinson como a otras bandas como Los Piojos (lo llevó a su hijo once años después).

Otro de los tickets que atesora Javier, el de Villa María.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD