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Cuando Madonna hace algo, rara vez es casual. Mucho menos si se trata de un proyecto que mezcla música nueva, cine, nostalgia, provocación y símbolos escondidos. Eso es exactamente lo que ocurrió con “Confessions II – The Film”, el cortometraje de 13 minutos estrenado tras su presentación en el Festival de Tribeca y publicado oficialmente en YouTube, donde la artista despliega una experiencia visual repleta de referencias a sus grandes éxitos, personajes inesperados y mensajes ocultos. El resultado fue inmediato: miles de fanáticos comenzaron a detenerse escena por escena para intentar descifrar qué significa realmente esta obra donde Madonna parece revisitar toda su historia artística, pero sin caer en la nostalgia fácil. Mientras, la obra fue ovacionada en la 25ª edición del Festival de Tribeca en Nueva York, y ahora está disponible para todo el mundo, mostrando un “sueño febril” en la pista de baile, según la crítica.
La pieza acompaña las primeras seis canciones de su próximo disco, “Confessions II”, una secuela espiritual de “Confessions on a Dance Floor” (2005), el álbum que redefinió su sonido dance y le dio clásicos como “Hung Up” y “Sorry”. El nuevo trabajo saldrá el 3 de julio y vuelve a estar producido junto al británico Stuart Price, arquitecto del sonido disco-electrónico de aquella era.
La cantante explicó que decidió no lanzar videoclips individuales: “Un video sonaba barato”, dijo. Por eso, encargó a los directores David Toro y Solomon Chase (TORSO) capturar la espontaneidad y libertad de una noche en un club nocturno.
Seis capítulos de una secuela histórica
Confessions II – The Film no es un clip convencional, sino una estructura cinematográfica dividida en seis capítulos, correspondientes a las seis primeras canciones del nuevo disco.
La obra funciona como una secuela directa de su icónico álbum de 2005, Confessions on a Dance Floor, y para asegurar ese hilo conductor, Madonna volvió a convocar a Stuart Price en la dirección musical y producción.
El viaje sonoro incluye los temas I Feel So Free (primer corte), Good for the Soul, One Step Away, Bring Your Love (donde colabora con Sabrina Carpenter), Danceteria y Read My Lips, en el que aporta sabor urbano el colombiano Feid, cantando en español.
Un elenco de estrellas sin precedentes
Lo que ha convertido a este cortometraje en un fenómeno viral es su impresionante despliegue de invitados. La lista de cameos parece diseñada para condensar la cultura pop contemporánea en apenas 13 minutos.
Entre los rostros más destacados aparece el actor Benedict Cumberbatch en secuencias surrealistas, y la supermodelo Kate Moss, quien protagoniza una de las escenas más comentadas al bailar en el baño de un club.
El reparto se completa con figuras de la talla de Gwendoline Christie (Game of Thrones), Richard E. Grant, Odessa A’zion y Archie Madekwe.
En el plano musical, la DJ Honey Dijon, Shygirl y la productora venezolana Arca (quien también colaboró en el tema I Feel So Free) aportan su impronta vanguardista.
También aparece Debi Mazar, actriz y amiga íntima de la cantante desde sus inicios en Nueva York.
Incluso el mundo del deporte tiene su lugar, con apariciones de los futbolistas de la Premier League Cole Palmer y João Pedro, ampliando el alcance del proyecto hacia audiencias masivas.
Guiños al pasado y herencia familiar
Uno de los momentos con mayor carga simbólica es el cameo de la actriz Julia Garner. Ella fue seleccionada para interpretar a Madonna en su postergada película biográfica, aparece luciendo el legendario sujetador de copa en punta, un diseño icónico de los años 80 que refuerza su asombroso parecido con la artista.
El cierre del filme queda en manos de la familia. Lourdes Leon, la hija de 29 años de la cantante, es la encargada de pronunciar las palabras finales frente a cámara: “I wish a mother---- would” y “Cut b----” (Ojalá una madre… Corte, perras)”, mientras sostiene uno de los dispositivos que registran la acción.
Con este lanzamiento, sumado a sus recientes apariciones sorpresa en Times Square y su participación en el festival Coachella junto a Sabrina Carpenter, Madonna deja en claro que el próximo 3 de julio no solo lanzará un disco, sino que reclamará una vez más su trono en la cultura global.
Todas las referencias ocultas a videoclips y giras de Madonna
El secador de pelo aparece apenas unos segundos, pero fue suficiente para despertar teorías. Lejos de remitir a “Papa Don’t Preach”, muchos fans encontraron una conexión mucho más clara con “Into the Groove” (1985), la Madonna ochentosa, urbana y ligada al universo de “Desperately Seeking Susan”. Allí el cabello, el maquillaje y los pequeños rituales de transformación femenina eran parte central de la estética.
También hay un detalle inesperado: las bananas. En el universo visual de Madonna parecen remitir directamente a “Deeper and Deeper” (1992), videoclip lleno de sexualidad, humor surrealista y referencias pop absurdas, donde la artista abrazaba una estética psicodélica y provocadora.
Uno de los momentos más fuertes ocurre cuando el auto termina estrellándose. La escena parece una referencia casi directa a “What It Feels Like for a Girl” (2001), el videoclip dirigido por Guy Ritchie donde Madonna conducía de forma violenta y terminaba en un brutal choque. Aquel video fue tan polémico que varios canales musicales limitaron su emisión.
Otra escena que disparó comentarios es aquella donde Madonna aparece atada simbólicamente a una silla, rodeada de sombras y tensión corporal. La referencia parece remitir a “Die Another Day” (2002), donde aparecía atrapada en una especie de prisión psicológica mientras peleaba contra distintas versiones de sí misma.
Pero quizá uno de los guiños más elegantes aparece en otra coreografía donde Madonna posa sobre el piso con una teatralidad extrema, piernas angulares, guantes largos y un lenguaje corporal casi escultórico. La secuencia recuerda al impactante inicio del Drowned World Tour (2001), especialmente al opening de “Vogue”, donde Madonna se presentaba con poses fashionistas, luces frías y una estética futurista.
El surrealismo también ocupa un lugar central. Varias escenas oníricas, deformadas y casi abstractas parecen dialogar directamente con “Bedtime Story” (1995), uno de los videoclips más experimentales de Madonna y una obra profundamente influenciada por el surrealismo visual.
Hay más. Julia Garner aparece en algunos planos evocando la estética rubia y romántica de “True Blue”, mientras que un vestido azul brillante parece una referencia clarísima a “Ray of Light” (1998), el disco más espiritual y electrónico de la artista.
Incluso algunas secuencias teatrales recuerdan la presentación de “Living for Love” en los Grammy 2015, con ese imaginario de reinas, máscaras y coreografía casi ceremonial.