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Él tenía 45 años y ella, 62. Juntos hicieron un disco que rompió fronteras y que les dio nueva vida a canciones inolvidables. Pasaron 30 años desde aquel 1996 en que Charly García y Mercedes Sosa se unieron para grabar "Alta fidelidad", el disco que esos dos emblemas de la música argentina grabaron y que este 9 de julio -el mismo día del cumpleaños de la cantora tucumana- se publicó por primera vez en vinilo.
El rescate del álbum, editado en 1997 y que surgió de un trabajo conjunto entre Agustín y Araceli Matus, nietos de Mercedes, y Universal Music, se convierte en un acontecimiento: le hace justicia a una recorrida luminosa y poco convencional que hizo la gran cantora por 12 canciones de un ídolo del rock argentino que la guiaba en medio de una de las etapas caóticas de su vida.
Idea y clásicos
La idea de reunirlos para un proyecto discográfico fue de un destacado productor musical y la realización fue complicada: aunque entre los dos artistas había admiración mutua, los vaivenes de Charly, músico y productor artístico del álbum, terminaron con ideas excéntricas, roces y estudios de grabación en Buenos Aires, Madrid y Nueva York que, de todas formas, no conspiraron contra el resultado final: si se vuelve a escuchar -sobre todo en la impactante calidad sonora del vinilo- podrá comprobarse una simbiosis virtuosa en la que los dos músicos y quienes los escuchan salen ganando.
El álbum contiene clásicos como "Cuchillos", "Promesas sobre el bidet", "Rezo por vos", "Cómo mata el viento norte", "Cuando ya me empiece a quedar solo", "Hablando a tu corazón", "Los sobrevivientes", "El tuerto y los ciegos", "Cerca de la revolución", "Siempre puedes olvidar" y "Plateado sobre plateado (Huellas en el mar)", un muestrario de sus demoledores años en Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros, Seru Giran y su carrera solista.
Temas con otro ropaje
La voz de Mercedes Sosa en su plenitud, transitando un repertorio no acostumbrado, aunque era una de las precursoras en acercarse al rock desde el folclore. El buen clima entre ambos incluso dejó un momento extraño en el disco: la cantante se ríe cuando canta "me siento sola y confundida a la vez" en "Cerca de la revolución". ¿Por qué? Lo confesó en una entrevista con el periodista Carlos Polimeni: "Porque yo cantaba con la letra original, "me siento solo y confundido a la vez", y Charly me decía que la feminizara. Entonces, cuando hice la toma lo estaba mirando y me reía, y así quedó".
En el álbum, hay orquestaciones que sorprenden, percusión hecha por García con almohadones (como revela el periodista Sergio Marchi en su libro "No digas nada. Una vida de Charly García"), aires de carnavalito en "El tuerto y los ciegos", un extraño clima que genera el recitado de Alfredo Alcón en "Los sobrevivientes" y una versión de "Plateado sobre plateado (Huellas en el mar)" en clave experimental.
Pero no son los únicos puntos fuertes; Mercedes está acompañada por Pedro Aznar, Andrés Calamaro, Nito Mestre, Juanse, Rinaldo Rafanelli, Bernardo Baraj y María Gabriela Epumer, entre otros, y el propio García en voz, teclados y arreglos, para los cuales se inspiró en el famoso "muro de sonido" que acuñó el productor norteamericano Phil Spector.
Quienes fueron testigos de la grabación de "Alta fidelidad" recuerdan que cuando se grabó las compañías discográficas disponían de presupuestos altos en dólares y que Charly propuso utilizar una revolucionaria técnica de producción: adentro del estudio se había armado una especie de cabina telefónica en donde sólo estaban Mercedes y un micrófono, mientras García, desde afuera, le daba instrucciones como un fiscal obsesivo de la superposición de las capas de sonido, sello de Spector.
Cuando se lanzó el álbum, García le dijo a Polimeni: "Este disco fue hecho en forma muy misteriosa, investigando mucho. Sin máquinas, con la menor tecnología posible, tratando de reflejar nuestra personalidad, no la personalidad de las máquinas o los técnicos, que es como suena casi todo hoy. Cuando estoy en el estudio, yo quiero mística, no quiero industria. Quiero grabar con velas, soy muy velero, no con luces artificiales de neón. Grabamos en lugares muy chiquitos para un proyecto de este tamaño, muy caseros".
En su libro, Sergio Marchi cuenta: "En el año 1997, mientras Charly grababa el disco con Mercedes Sosa, es expulsado de los estudios ION ya que no se bancaban sus insólitos horarios y por desavenencias con el productor Joe Blaney. La próxima parada fue el estudio de Spinetta, La diosa Salvaje".
Ahora esa experiencia vuelve en vinilo, para recuperar un disco fundamental.