inicia sesión o regístrate.
El Mercado Artesanal de Salta celebra este miércoles su 58º aniversario con una jornada abierta a vecinos y turistas en su sede de avenida San Martín 2555. La programación comenzó a las 9 e incluirá talleres, demostraciones de artesanos, un acto conmemorativo y una presentación musical.
Por el aniversario, la primera actividad es un taller de tintes naturales a cargo de los maestros artesanos Ángela Sulca y Emanuel Aguirre. Desde las 10 habrá demostraciones de artesanos y artesanas trabajando en vivo, además de un convite de mate cocido con bollo.
A las 10.30 se realizará el acto conmemorativo por los 58 años del Mercado Artesanal, con la presencia de autoridades de la Secretaría de Cultura de la Provincia. Luego habrá una rueda de prensa y, a las 11, se presentará la Orquesta Infantil y Juvenil de la Provincia. Todas las propuestas serán gratuitas.
Un poco de historia
La institución funciona desde el 15 de julio de 1968 en una histórica casona conocida a lo largo del tiempo como finca Alto Molino, Quinta de Medeiros, Hacienda El Paraíso y Las Lomas de Patrón. Su historia se remonta prácticamente a los orígenes de la ciudad.
En 1583, un año después de la fundación de Salta, el gobernador Hernando de Lerma entregó esas tierras por merced real a Hernando Arias Velásquez, integrante de una de las familias aristocráticas que llegaron a la flamante ciudad. Las crónicas señalan que allí se construyó en 1586 el primer molino de cereales de Salta, que se convirtió en una importante fuente de trabajo y actividad comercial.
En 1733, Lorenzo Arias Velásquez transfirió la propiedad a la Compañía de Jesús. Debido a que en el lugar funcionaban dos molinos, la finca comenzó a ser conocida como “Alto Molino”. Los jesuitas conservaron las tierras hasta 1767, cuando el rey Carlos III ordenó la expulsión de la orden religiosa de los dominios españoles.
Desde entonces, la propiedad quedó bajo la administración de la Junta de Temporalidades y posteriormente fue reclamada por los herederos de la familia Arias Velásquez. Hacia finales del siglo XVIII pasó a manos de José de Medeiros, gobernador interino de Salta entre 1808 y 1810, quien ordenó construir en 1807 la sala principal de la finca, denominada Quinta de Medeiros.
La casona también fue testigo de las luchas por la Independencia. El 2 de junio de 1820, en sus inmediaciones, se produjo un enfrentamiento que terminó con la victoria del patriota Zavala, integrante de las fuerzas de Martín Miguel de Güemes, sobre las tropas realistas. Además, el lugar sirvió en distintas oportunidades como punto de abastecimiento para las fuerzas patriotas.
Gertrudis Medeiros, una de las hijas del propietario y esposa del coronel Juan Adrián Fernández Cornejo, tuvo una participación destacada en la causa independentista. La quinta fue saqueada por los realistas y la mujer fue tomada prisionera y trasladada a pie hasta Jujuy. Más tarde, colaboró como espía del general Güemes.
En 1829, José de Medeiros vendió la finca a Juan Gregorio Patrón y Fernández. Desde entonces comenzó a ser identificada como Hacienda El Paraíso o Las Lomas de Patrón. A mediados del siglo XIX, la casona funcionó como posta y hospedaje para viajeros, a quienes se les ofrecía cama y comida.
En los terrenos cercanos se instalaron curtiembres y puestos dedicados a la venta de pimentón y otras especias. También funcionaron las tradicionales chicherías y se asentó la primera curtiembre salteña. Con el paso del tiempo, los molinos y terrenos fueron arrendados por el inmigrante italiano Enrico Mosca y su familia, mientras que la casona fue utilizada como posta de carruajes de alquiler.
Luego de sucesivas transferencias, a fines de 1968 el inmueble fue donado al Gobierno provincial y quedó bajo la órbita de la Secretaría de Turismo. El 15 de julio de ese año abrió sus puertas como Mercado Artesanal, considerado el primero de la Argentina en su rubro.
Desde 1993, el espacio reúne a artesanos pertenecientes a distintas comunidades y regiones de Salta, quienes elaboran y comercializan sus producciones. Los visitantes pueden observar el proceso de trabajo y conocer técnicas transmitidas de generación en generación.