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"Raíces de Altura", la muestra de los artesanos en Santa Rosa de Tastil

Reivindicó la memoria textil de los productores de la Quebrada del Toro. Una pasarela distinta, no hubo luces artificiales ni alfombra roja. 
Martes, 28 de julio de 2026 00:49
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El intenso sol de la montaña iluminó una pasarela distinta. No hubo luces artificiales ni alfombra roja. En su lugar, una calle de Santa Rosa de Tastil cubierta por una alfombra color tierra, piedras del lugar y cardones recibió a las modelos que lucieron prendas tejidas por las artesanas de la Quebrada del Toro. Así se vivió el sábado la primera edición de "Raíces de Altura", un encuentro que buscó poner en escena mucho más que moda.

"No es un desfile de modas. Es una muestra de vestimentas con memoria", resumió Julieta Barboza, impulsora de la iniciativa y referente de la Fundación La Bailarina de Tastil.

La convocatoria reunió a turistas, vecinos de la ciudad de Salta, medios de comunicación y representantes del mundo del diseño, quienes llegaron hasta el pueblo ubicado sobre la ruta nacional 51 para conocer una propuesta que puso en valor la identidad indígena y criolla, los textiles artesanales, los paisajes de la Quebrada del Toro y el trabajo de sus productores.

El evento fue organizado por la Fundación La Bailarina de Tastil, con el acompañamiento de la Coordinación de Educación Intercultural Bilingüe del Ministerio de Educación de Salta, la Secretaría de Gestión Cultural de la Provincia y la Secretaría de Cultura del municipio de Campo Quijano, el Centro de Artesanos de Santa Rosa de Tastil, Alfarcito y artesanos independientes, el grupo Quijano Reactiva y "Flor Silvestre" de Patricia Vilte.

Mucho más que un desfile

La expectativa era grande. Se trató del primer desfile dedicado exclusivamente a las vestimentas elaboradas por artesanas de la Quebrada del Toro, confeccionadas mediante técnicas tradicionales de hilado y tejido transmitidas de generación en generación.

Cada prenda expuesta condensaba un largo proceso que comienza con la esquila de la oveja o la llama, continúa con el lavado de la fibra, el hilado, el teñido con pigmentos naturales y el tejido en telar o a dos agujas, hasta llegar a las terminaciones finales.

Para Primitivo Yapura, artesano e investigador de la cultura textil que hoy vive en territorio tastileño, la actividad representa una herramienta para recuperar conocimientos que estuvieron en riesgo de desaparecer.

"Durante estos últimos años se fueron perdiendo los conocimientos sobre la producción textil. Los hijos y los nietos fueron dejando los territorios para dedicarse a otras actividades y esos saberes comenzaron a perderse. Este tipo de encuentros sirve para empezar a rescatarlos y revalorizarlos porque explican nuestra forma de vida y nuestra relación con la tierra", señaló.

Yapura explicó que cada tejido posee características propias que permiten reconocer su origen.

"Un chaleco empieza desde la esquila, el hilado, la coloración, la trama, los puntos y las terminaciones. Cuando uno conoce esos detalles puede saber si fue hecho en los Valles Calchaquíes, en la Puna o en la Quebrada del Toro. Son productos únicos porque expresan la identidad de cada pueblo", afirmó.

Modelos, del territorio

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue que la mayoría de quienes desfilaron nunca habían participado de una pasarela.

Las jóvenes modelos pertenecen a distintas comunidades de la Quebrada del Toro y lucieron prendas confeccionadas por sus propias madres, familiares o vecinas.

"Las modelos mostraron orgullosas las prendas porque son producciones de mujeres de la zona. Por eso hablamos de prendas con memoria", explicó Barboza.

La puesta en escena estuvo acompañada por música electrónica fusionada con instrumentos de viento andinos, reforzando una estética que buscó dialogar entre tradición y contemporaneidad.

Desafío para el diseño salteño

La organización de la pasarela contó con el asesoramiento de la diseñadora de moda Patricia Vilte, creadora de la marca Flor Silvestre, distinguida con premios provinciales, nacionales e internacionales.

Vilte relató que fue convocada para acompañar técnicamente un proyecto que las artesanas soñaban concretar desde hacía tiempo.

"Cuando me comentaron que querían hacer un desfile pero no tenían experiencia, empezamos a trabajar juntas para darle forma. Fue un gran desafío porque, salvo cinco modelos que vinieron desde Salta para acompañar el evento, todas las demás eran chicas de la Quebrada que nunca habían desfilado", contó.

Durante las semanas previas realizaron ensayos donde aprendieron técnicas de pasarela, poses para las fotografías y formas de exhibir mejor las prendas.

"Fueron venciendo sus miedos y su vergüenza. Se lucieron y lograron mostrar los productos de una manera muy linda", destacó.

Para la diseñadora, la pasarela también permitió que el trabajo artesanal encontrara nuevos compradores.

"No es lo mismo ver un poncho colgado que verlo en movimiento, puesto sobre una persona. La gente pudo apreciar cómo calzan las prendas y varios visitantes terminaron comprándolas", explicó.

Vilte remarcó que muchas veces el precio de un tejido artesanal es cuestionado sin conocer el enorme trabajo que existe detrás de cada pieza.

"Las artesanas hacen un trabajo excelente. Hay prendas tejidas en telar, en bastidor o a dos agujas, pero todo comienza mucho antes, desde la esquila de la lana. Después viene el lavado, el hilado, el teñido y recién entonces el tejido. Es un proceso larguísimo", describió.

"Cuando uno entiende todo ese recorrido, se da cuenta de que esas prendas incluso deberían valer mucho más. Además representan tradición y cultura porque son conocimientos transmitidos de abuelas a madres y de madres a hijas", agregó.

"Las prendas de lana natural perduran en el tiempo. No son parte del fast fashion. Son prendas atemporales, que conservan su calidad durante muchos años y nunca pasan de moda."

Durante el desfile presentó además algunas de sus creaciones confeccionadas con barracán —tejido tradicional elaborado en telar con lana de oveja— complementadas con botones de asta, hueso y madera, junto con vestidos de novia de inspiración artística que combinan vellón trabajado manualmente y detalles de alta costura.

Turismo, cultura y economía

Además de la pasarela, "Raíces de Altura" ofreció demostraciones de hilado de lana de oveja y llama, reconocimientos a las artesanas, una feria de productores, un patio gastronómico y la actuación del grupo Inti Suma. La propuesta dejó en evidencia que la moda también puede convertirse en una herramienta para fortalecer el turismo cultural y dinamizar las economías regionales. En Tastil, las prendas no solo abrigan: cuentan historias, hablan del territorio y conservan una memoria que sus comunidades buscan mantener viva.

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