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Cazzu y Bolivia, el vínculo que convirtió sus shows en algo más que música

La artista, nacida en Jujuy, aseguró sentir la cultura del país como propia y lo demostró con distintos homenajes a sus tradiciones. 
Martes, 11 de agosto de 2026 17:36

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Cazzu llegó a Bolivia para brindar tres conciertos de su Latinaje Tour y vivió uno de los momentos más personales de la gira. Además de la cálida recepción del público, la cantante habló sobre su vínculo afectivo con Bolivia y la cultura andina, una cercanía que relacionó con su crianza y sus raíces en Jujuy, provincia que comparte con el país vecino una extensa historia de intercambios culturales y tradiciones propias de la región andina.

 Nacida en Fraile Pintado, Julieta Cazzuchelli creció en una provincia atravesada por expresiones culturales que mantienen fuertes puntos de encuentro con el mundo andino. Esa cercanía apareció durante sus conciertos en Bolivia y la propia cantante decidió ponerla en palabras ante el público.

Bolivia es un país muy rico, su cultura siempre la he sentido muy mía”, expresó durante una de las presentaciones, al hablar sobre lo que significaba para ella encontrarse en ese territorio. La frase terminó sintetizando buena parte de lo ocurrido durante su visita. Cazzu no planteó sus intervenciones como simples homenajes preparados para conquistar al público local, sino que buscó mostrar una cultura que reconoció como cercana a su propia historia.

Ese vínculo también quedó reflejado en un gesto especialmente simbólico. En pleno concierto, Cazzu aprovechó para felicitar a Bolivia por un nuevo aniversario de su independencia, sumándose desde el escenario a las celebraciones que atravesaban al país durante esos días. El saludo reforzó el tono de cercanía que mantuvo durante toda su visita y acompañó los distintos homenajes a la música, la danza y las tradiciones locales. 

Tres conciertos atravesados por la cultura boliviana

El recorrido comenzó el 5 de agosto en el Sonilum Plaza de Santa Cruz de la Sierra, continuó el 7 de agosto en el Teatro al Aire Libre Jaime Laredo de La Paz y terminó el 8 de agosto en el Fexco Arena de Cochabamba. Las tres presentaciones tuvieron localidades agotadas, pero hubo un elemento que atravesó toda la gira boliviana: la intención de Cazzu de incorporar referencias del país a su propio espectáculo.

A lo largo de esas noches aparecieron repertorio musical boliviano, vestimentas vinculadas con las tradiciones locales, danzas y participaciones especiales, convirtiendo cada concierto en una propuesta diferente. La cantante también se animó a bailar caporales, una de las expresiones más reconocidas de la danza boliviana. Las imágenes comenzaron rápidamente a circular entre sus seguidores y se convirtieron en una de las postales de su paso por el país.

No fue la única referencia. Durante los espectáculos utilizó también atuendos inspirados en las tradiciones andinas y buscó que parte de la puesta en escena dialogara con la identidad cultural de cada lugar que visitaba.

El momento más emotivo

Sin embargo, uno de los instantes que más repercusión generó ocurrió cuando Cazzu llevó ese vínculo al terreno musical. La cantante decidió interpretar “Munasquechay”, una reconocida pieza del repertorio de Los Kjarkas, una de las agrupaciones más emblemáticas de la música boliviana. Cazzu cantó fragmentos de la canción en quechua y en español, frente a un público que respondió con una fuerte ovación.

El momento adquirió un significado especial dentro de los conciertos porque fue mucho más allá de incorporar una canción conocida al repertorio. La artista eligió acercarse también al idioma y a una pieza profundamente vinculada con la tradición musical andina.

La elección también encajó con la idea de Latinaje, el concepto artístico con el que Cazzu viene explorando distintas sonoridades, identidades y referencias culturales de América Latina. En Bolivia, esa búsqueda encontró posiblemente uno de sus momentos más evidentes.

Caporales y una sorpresa especial en Cochabamba

La conexión con la danza tuvo uno de sus puntos destacados durante la última presentación, en Cochabamba. Allí, Cazzu compartió escenario con integrantes de Caporales San Simón, agrupación folclórica vinculada a la ciudad, y participó de una intervención coreográfica. La artista apareció además con vestimenta inspirada en esta tradicional danza boliviana y se sumó al grupo sobre el escenario.

De esa manera, las referencias a Bolivia fueron apareciendo de distintas formas a lo largo de los tres conciertos: primero desde la música, luego mediante las palabras de la cantante y también a través de la danza, el vestuario y la participación de referentes culturales locales.

Una cercanía que Cazzu vinculó con Jujuy

La explicación de esa búsqueda apareció en las propias palabras de la artista. Para Cazzu, Bolivia no representa solamente otro territorio dentro de su recorrido internacional. Su origen en el norte argentino le permite reconocer códigos culturales que forman parte también del paisaje, las tradiciones y la identidad de Jujuy.

Por eso, al referirse a Bolivia como una cultura que siempre sintió “muy suya”, la cantante estableció un puente directo entre ambos lados de la frontera. Esa proximidad fue uno de los aspectos más celebrados por los seguidores bolivianos durante su visita.

Cazzu llegó como una de las principales figuras argentinas de la música urbana, pero decidió que sus conciertos no giraran únicamente alrededor de sus propias canciones. En cada ciudad buscó incorporar elementos que hablaran también del lugar en el que estaba actuando.

El paso de Cazzu por Bolivia terminó dejando así una lectura diferente a la de una simple gira internacional. Cantó en quechua, recuperó el repertorio de Los Kjarkas, bailó caporales, utilizó vestimentas inspiradas en las tradiciones bolivianas y compartió escenario con artistas locales. Cada uno de esos gestos terminó reforzando el mensaje que ella misma había expresado frente al público: la cultura andina no le resulta ajena.
 

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